LECTURA REZADA
1. ELEMENTOS
A TENER EN CUENTA
- El
LUGAR
ADECUADO
para
este
tiempo
de
oración: es necesario
cuidar este aspecto.
- Algún
“SIGNO”
especial puede ayudar
para este rato de
oración: acaso una
Biblia abierta, una Hoja preparada…
- Por supuesto, desconectar el móvil o similares.
- Si vas a utilizar MÚSICA durante el rato de oración u hacia el final (hay
personas que les ayudan mucho), tener todo preparado y a mano.
- Otro tanto si vas a utilizar alguna PARÁBOLA: tenerla a mano.
- Y cualquier otro “elemento” que para ti sea significativo para este rato.
- Conclusión final: es necesario que cuanto se vaya a utilizar… se tenga
a mano, para no tener que empezar a buscarla durante este tiempo de
oración. Por lo tanto, todo aquello que me pueda despistar o
distraer… ¡fuera!
2. MÉTODO - PASOS A DESARROLLAR
1. Se toma una ORACIÓN ESCRITA, por ejemplo un Salmo u otra
oración cualquiera. Atención, pues; no se trata de leer un capítulo de la
Biblia o un tema de reflexión, sino de una oración.
2. Tomar POSICIÓN EXTERIOR y ACTITUD INTERIOR orantes.
Sosegarse e invocar al Espíritu bueno de Dios para que sea una ayuda en
este caminar.
3. Comienza a LEER DESPACIO la oración. Muy despacio. Al leerla,
trata de vivenciar lo que lees. Esto es, trata de asumir aquello, decirlo
con “todo tu interior”, haciendo “tuyas” las frases leídas, identificando
tu atención con el contenido o significado de las frases.
4. Si te encuentras con UNA EXPRESIÓN que “te dice” mucho, parar
ahí mismo. Repetirla muchas veces, uniéndote mediante ella al Señor,
hasta agotar la riqueza de la frase, o hasta que su contenido inunde tu
interior. Piensa que Dios es como la otra orilla; para unirnos con esa otra
orilla, no necesitamos de muchos puentes; basta un solo puente, una
sola frase para mantenernos comunicados.
5. Si no sucede esto, PROSEGUIR LEYENDO MUY DESPACIO,
asumiendo y rumiando el significado de lo que lees. Parar de vez en
cuando. Volver atrás para repetir y revivir las expresiones más
significativas.
6. Si en un momento dado te parece que puedes abandonar el apoyo de la
lectura, deja a un lado la oración escrita y permite al Espíritu de
Jesús manifestarse dentro de ti con expresiones espontáneas.
7. GUSTAR de este momento; DISFRUTAR de SU presencia;
COMPARTIR con Él lo descubierto. Todo ello de forma tranquila y
sosegada.
3. UN COMPROMISO PARA LA VIDA
- Depende de cada uno, pero es muy pedagógico y ayuda el proponerse
un COMPROMISO de vida.
- Puede ser un buen momento para EVALUAR, de forma sencilla, el rato
de oración vivido.
- Cada uno debe buscar la FORMA concreta: escribirlo en algún
cuaderno; resumirla en una breve oración para repetir a lo largo de la
jornada…
4. PARA IR TERMINANDO ESTE RATO DE ORACIÓN
- Si te gusta, un CANTO, ya sea escuchado o tarareado (cantado) por
uno/a mismo/a, puede ser una forma muy adecuada.
- O, si te gusta especialmente, poner una MÚSICA de fondo serena, y
recoger todo lo sentido y vivido… Todo ello, en un clima de relax y de
paz.
- Una SUGERENCIA más: seguro que a algunas personas les puede
servir (en ocasiones) terminar leyendo y haciendo suyo/a una
PARÁBOLA o CUENTO. Quédate unos momentos finales con la
propuesta que te plantea. (En el apartado “Parábolas-cuentos” de esta
misma Web, los puedes encontrar).
- Termina dando GRACIAS por el rato vivido y por lo experimentado.
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ANOTACIÓN FINAL: esta forma de oración es muy asequible para
cualquier persona. En algunos momentos de la vida, puede ser el METODO
MÁS SENCILLO. De ahí que será bueno EJERCITARNOS en esa forma,
ya que habrá momentos en los que tendremos que “echar mano” de él. Es
bueno y necesario que tengamos recursos adecuados para momentos
determinados.
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Lectura rezada