Ciencia y Tecnología en Venezuela
Yajaira Freites, Dpto. Estudio de la Ciencia, IVIC, Caracas
Tomado de Venezuela, Enciclopedia Temática, 3 Vols., Editorial Planeta Venezolana, S.A.,
Caracas 2002, pp. 217-239
1. En el mapa del Nuevo Mundo
2. Las luces reales en la colonia
3. De la Independencia al fin de la Gran Colombia: 1810-1830
4. La Oligarquía Conservadora: 1830-1870
5. La Oligarquía Liberal: 1870-1899
6. Los liberales andinos: 1899-1935
7. La ciencia al servicio de la modernización de Venezuela: de 1936 a 1958
8. La ciencia en la democracia: 1958-1998
9. El aporte del sector privado
10. Otros ámbitos de la ciencia: el museo y el archivo
11. La política científica y tecnológica
12. La ciencia en la República Bolivariana
1. En el mapa del Nuevo Mundo
En 1498, Cristóbal Colón,
al descubrir la Isla de
Trinidad y bordear su parte
meridional, divisó la boca
de Serpientes uno de los
caños del Delta del
Orinoco; llega al actual
Macuro, y luego recorre
toda la costa de Paria para
luego encontrarse con las
islas de Margarita y Coche.
El paisaje de Paria lo lleva
a bautizar estas latitudes
Con la llegada de los primeros viajeros europeos comenzó la
como Tierra de Gracia,
exploración científica en el Nuevo Mundo. Mapa de la ruta de Cristóbal
levantando los primeros
Colón. Tomado de P. Cunil Grau, P. M. Arcaya Urrutia, Los tres
mapas del oriente de la que
primeros siglos de Venezuela, 1498-1810.
entonces empezó a ser
conocida como Tierra Firme, ante las evidencias que los navegantes iban teniendo que las nuevas
tierras eran parte de un continente. Así en el mapa del cartógrafo Juan de la Cosa publicado en
1550, la denominación de Veneçuela (Pequeña Venecia) aparece estampado sobre los espacios
del actual Golfo de Venezuela y el lago de Maracaibo.
El territorio venezolano fue objeto de exploración tanto por iniciativas seglares como
religiosas; en el occidente predominaron las empresas de seglares tanto a cargo de los propios
castellanos como de emisarios de los banqueros alemanes de la Casa Welser o Belzares quienes
lo recorrieron en la búsqueda en vano de El Dorado; pero de ello quedó el conocimiento de las
diversas tierras al sur de Coro como las de los estados Lara, Yaracuy, Carabobo y parte de los
Andes que aparece registrado en diversas memorias como la de Nicolás de Ferdermann. También
como parte de la búsqueda del Dorado quedan los relatos del ingles Sir Walter Raleigh quien
escribiera The discovery of the Large, Rich, and
Beatuful Empire of Guiana (1596). Los misioneros,
especialmente aquellos que evangelizaron las áreas del
oriente, plasmaron sus actividades en las crónicas de las
órdenes, en las cuales hay información acerca de las
tierras y los pobladores indígenas de ese entonces, tal
como es Conversión de Píritu (1690) del franciscano
Matías Ruiz Blanco.
El sur o la Guayana venezolana fue objeto de
atención por parte de los misioneros de la Compañía de
Jesús; varios de ellos nos dan noticias de estas tierras
como José Gumilla (1686-1750) quien escribiera El
Orinoco Ilustrado y Defendido (1741). Ya avanzado el
siglo XVIII, la Corona encomendó a la Expedición de
Límites con los dominios portugueses recoger
información sobre la Guayana, destacándose los aportes
realizados por el botánico sueco Pedro Löefling (17291756) quien muriera antes de completar su misión; así
como el realizado por los cartógrafos de la Expedición
Junto con el botánico francés Aimé de
Bonpland, Humboldt realizó importantes
que hicieron un reconocimientos del Orinoco, al
exploraciones científicas en la región de
remontar los raudales de Atures y Maipures
Guayana. Alexander von Humboldt a
identificando las interrelaciones fluviales entre el
orillas del Orinoco. Friedrich Georg
Orinoco, el río Negro y el Casiquiare. Luego,
Weitsch, 1806. Óleo sobre tela. Colección
gobernadores de la Provincia incrementaron el
Staatliche Museen zu Berlin,
Nationalgalerie, cortesía Intituto Goetheconocimiento del Alto Orinoco, esto es, la parte alta
Caracas
cercana a su nacimiento.
La primera historia de la Provincia de Venezuela,
como pasó a denominarse las tierras entre el cabo de Maracapana (oriente) y de la Vela (en la
actual Colombia), fue confeccionada por José Oviedo y Baños (1671-1738), un indiano o
individuo nacido en la América, la cual tituló Historia de la conquista y poblamiento de la
Provincia de Venezuela (1723), quien combinó la narración de los actos humanos con
descripciones de la naturaleza y de los pobladores indígenas.
De nuevo Venezuela fue puesta en el mapa del conocimiento a raíz de la obra del noble
alemán el Barón Alejandro de Humboldt (1769-1859) quien a finales del siglo XVIII visitó las
colonias americanas con el permiso de la Corona. Junto con el botánico francés Aimé de
Bonpland (1773-1858), desembarcó en 1799 en Cumaná y durante 12 meses recorrieron parte de
los territorios de la entonces Capitanía de Venezuela, visitando ciudades como Barcelona,
Caracas, Calabozo y navegó por el Bajo y Medio Orinoco llegando hasta Angostura, la actual
Junto con el botánico francés Aimé de
Bonpland, Humboldt realize importantes
exploraciones científicas de la región de
Guayana. Alexander von Humboldt a
Ciudad Bolívar. Indígenas del oriente lo guiaron en su reconocimiento de la Cueva del
Guácharo, en tanto los del Orinoco le dieron importantes datos sobre los accidentes geográficos
de esa zona. Sus anotaciones científicas, tanto como las de Bonpland, las vertió en diversas
publicaciones, siendo la mas conocidas de ellas la titulada Viaje a las regiones equinocciales del
Nuevo Mundo (1816) en donde dedicó una parte importante a su estancia en Venezuela.
Tope
2. Las luces reales en la colonia
Desde 1721 la Provincia de Venezuela contó con la Real y Pontificia Universidad de Caracas en
la cual se instruía en Teología, Derecho Canónico, Derecho y luego tardíamente en Medicina
(1763), la cual no contaba con muchos egresados, al contrario de la Teología y el Derecho.
También en la universidad se cursaba el trienio filosófico que permitía optar al título de bachiller
antes de pasar a las carreras propiamente universitarias. Fue en este nivel que el maestro
venezolano Baltasar de los Reyes Marrero (1752-1809), tomó la iniciativa en 1788 de explicar
las primeras ideas de ciencia en el campo de la física y la matemática, lo cual desató una
controversia al interior de la institución. Este hecho daría lugar a que con el tiempo en la
universidad caraqueña convivieran las ideas de la tradición con las modernas representadas por
la ciencia, aunque para ese entonces el asunto fuera sólo discusiones y no se realizaran
experimentos o prácticas de laboratorio, situación que era igual en las universidades avanzadas
del mundo.
La enseñanza propiamente de las matemáticas con objetivos prácticos estuvo a cargo de
ingenieros reales y de oficiales del ejercito español destacado en las ciudades o puertos como
Caracas, la Guaira o Cumaná, quienes fundaron Academias que por lo general funcionaban en
sus casas de habitación; la permanencia de aquellas estaba condicionada a la duración o estadía
de estos funcionarios de la Corona en estos lugares. Los jóvenes, por lo general mantuanos, que
lograron completar el programa de estudios de estas academias extramuros, recibieron el título
de ingenieros, tales como el cumanés Antonio José de Sucre, el futuro Mariscal de Ayacucho.
Otra iniciativa a favor de la enseñanza de las matemáticas estuvo a cargo de religiosos como el
Padre Andújar quien impartiera clases de matemáticas por poco tiempo, circunstancia de la que
se aprovechó el entonces joven mantuano Simón Bolívar.
La medicina constaba de una sola cátedra; el primero que la regentó y quien puede
considerarse el fundador de los estudios médicos en Venezuela, fue el médico de origen
mallorquín (Isla de Mallorca, España) Lorenzo Campins y Ballester (1726-1785), quien había
pensado que una forma de combatir el auge la práctica de curanderos en la sociedad colonial, era
con la creación de los estudios médicos en la Universidad. Sin embargo, al cabo del tiempo,
pocos jóvenes estaban dispuestos a adiestrarse como médicos y, por tanto, los curanderos
seguían predominando. A ello se unía el hecho que en la practica médica se separaban las
actividades del médico de las del cirujano; éstos últimos, por lo general, eran barberos de origen
pardo, mulato o indígena, y eran quienes, generalmente bajo la supervisión de un médico,
realizaban las cirugías de la época: extracción de dientes, sangramiento, amputación de un
miembro. Obviamente la asepsia o la noción de la misma no era considerada por ambos
practicantes, razón por la cual los pacientes huían de los tratamientos de los médicos y sus
cirujanos y prefiriesen tratarse con los curanderos o empíricos que tenían procedimientos menos
drásticos. En ocasiones, estos curanderos eran más acertados en sus diagnósticos y terapias que
los universitarios, posiblemente porque, al contrario de los primeros, tenían en su haber una
práctica extensa de contacto con los enfermos.
A fin de regularizar el ejercicios de la medicina por parte de médicos extranjeros sin licencia
como de los curandero, el mismo Campins y Ballester impulsó la creación del Protomedicato
(1780), una institución típicamente española, la cual era un tribunal que examinaba las
credenciales y daba el visto bueno a no a todos aquellos individuos, titulados o no en el país,
que deseaban ejercer la medicina o alguna actividad relacionada con la salud, tales como los
obstetras, parteros o comadronas, farmaceutas, boticarios o herbolarios (que usaban de yerbas
con fines terapéuticos), barberos-sangradores o flebotomistas, barberos-cirujanos, así como
curanderos de ambos sexos. Pero dado que la acción del Protomedicato se circunscribía a la
ciudad de Caracas, su acción tuvo poca influencia en mejorar el ejercicio médico.
Un evento a favor de erradicar la viruela fue el esfuerzo que la Corona Española realizó al
organizar la Expedición de la Vacuna que deambuló por tres años, llevándola a todas las colonias
españolas de las Américas y las Filipinas. La Expedición estaba a cargo del médico Francisco
Javier Balmis (1753-1819), quien antes de esta comisión real se había desempeñado como
médico en el Oriente de Venezuela. Balmis, de nuevo arribo a Venezuela, esta vez con la vacuna
en 1804.
En Mérida a se organiza a instancias del obispo el Colegio Seminario de San Buenaventura
(1785) que permitió a los jóvenes de la zona acceder a la educación superior, sin tener que
trasladarse a Caracas. En tanto en Cumaná los vecinos lograron que el Rey les permitiera
organizar unas cátedras en donde se instruía en Gramática
Latina, Teología y Filosofía Moral.
La capacidad científica y técnica de la sociedad colonial
asentada en las tierras de la Capitanía General de Venezuela,
se incrementó en la medida que entes como la Real
Intendencia y de Hacienda (1775) estuvieron interesados no
sólo en la recaudación de impuestos para el Rey, sino en
explorar otras actividades productivas, tales como el cultivo
del tabaco que se exportaba al mercado de Holanda, que
derivó en una estructura monopólica estatal denominada El
Estanco; los funcionarios del Estanco, obviamente
especialistas en su campos, tenían a su cargo la selección de
tierras, de semillas, así como la supervisión de las siembras, la
cosecha y recolección y secado de las hojas, brindando
asesoría a los productores privados que formaban parte del
El cultivo del tabaco estimuló la
Estanco. Todo ello con miras a garantizar un producto de
formación de especialistas en la
calidad que se cotizaba bien en Europa y asegurar un mercado,
selección y supervisión de tierras
el cual fue perdido al precipitarse la Independencia y, luego al
y semillas hasta su producción.
instalarse definitivamente la República en 1830, no se pudo
Cuadernos Lagoven. Erika
recuperar.
Wagner. Más de quinientos años
del legado americano al mundo
Uno de los integrantes del Estanco del Tabaco fue el criollo
Carlos del Pozo y Sucre (1743-1813), quien también llevaba a
cabo por su cuento estudios sobre la electricidad con instrumentos que importaba de los Estados
Unidos o inventados por él, guiándose por lecturas de autores científicos. Humboldt da cuenta de
éste individuo en su obra de su encuentro con él en la ciudad de Calabozo.
Otra institución colonial el Real Consulado (1793) integrada por comerciantes y terratenientes
criollos estuvo interesada en la construcción de caminos, se preocupó por conocer las formas de
mejorar los cultivos como la caña de azúcar, el cacao, café, así como de procesar algunos de sus
productos. En sus tareas de construcción utilizó las destrezas de los ingenieros reales existentes y
tuvo conciencia de la necesidad que la Provincia debía contar con una capacidad técnica propia.
De su seno surgió la idea de crear una Academia de Matemáticas que tuviera dos cátedras de
Química y Matemáticas aplicadas a las necesidades de las actividades productivas de la sociedad
de ese entonces. Esta iniciativa se vio entorpecida por los celos entre instituciones coloniales, lo
cual llevó a que el Rey Carlos IV (1805) pospusiera su creación para otros tiempos, posiblemente
esperando que las rencillas se subsanaran.
Tope
3. De la Independencia al fin de la Gran Colombia: 1810-1830
Los hechos de abril de 1810 y luego la declaración de independencia de 1811, en un primer
momento, generaron una serie de iniciativas de las nuevas autoridades a favor de incrementar el
saber pero que debido a los acontecimientos inmediatos quedaron sólo como buenas intenciones.
Así, en Caracas la Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII decretó la creación de la
Academia Militar de Venezuela, que nunca llegó a instalarse; en Mérida, sus autoridades
convirtieron al Colegio Seminario de Buenaventura en Real Universidad (1810), luego conocida
hasta hoy como Universidad de los Andes (ULA), igualándola a la de Caracas en cuanto el
otorgamiento de grados académicos, y agregando cátedras de Filosofía, Anatomía y
Matemáticas; y en Cumaná, el Cabildo dispuso la fundación de la Universidad del Estado
Federal de Cumaná (1812), que debía funcionar en el antiguo convento de San Francisco, que
fue destruido por el sismo de ese año. Luego, en un segundo momento, al definirse las
aspiraciones independentistas, gran parte de los funcionarios de la Corona que tenían experticia
científica y técnica migraran
del país o tomaran partido
armado por la Corona; de
igual manera, la prolongada
guerra diezmó a la futura
sociedad
republicana
de
valiosos elementos humanos y
devastó
la
economía
floreciente
del
anterior
período.
Sin embargo este tiempo de
caos social fue aprovechado
En 1812 el Cabildo dispuso la fundación de la Universidad del Estado
por algunos venezolanos que
Federal de Cumaná. Vista de Cumaná desde el viejo castillo. Ferdinan
tuvieron que migrar por
Bellermann, 1843. Óleo sobre cartulina. Colección Galería Nacional,
razones
de
sus
ideas
Berlín
republicanas, para estudiar y
ganar experiencia en el exterior; entre ellos se destacaron el caraqueño Andrés Bello (17811865), quien lamentablemente sus servicios fueron aprovechados por Chile; mejor suerte tuvo el
médico, oriundo de la Guaira, José María Vargas (1786-1854) quien después de hacer estudios
complementarios en la Universidad de Edimburgo regresó a Venezuela (1825), y empezó a
enseñar anatomía y química médica, conocimientos ausentes en la medicina que se enseñaba en
la Universidad de Caracas. Al igual que Vargas, Juan Manuel Cajigal (1803-1856), nacido en
Barcelona (Anzoátegui), tomó aprovechó de ir a España e ingresar en la Academia de Alcalá de
Henares donde obtuvo su formación matemática, regresando al país en 1828; él organizara la
primera escuela de ingeniería que tuvo el país.
Al terminarse el período de guerras y establecida la Gran Colombia, el gobierno autorizó en
1824, la creación del Colegio Nacional de Cumaná y el de Guayana, instalándose ambos centros
después de 1830.
En 1827 Simón Bolívar le otorgó nuevos estatutos a la Real y Pontificia Universidad de
Caracas, convirtiéndola en la actual Universidad Central de Venezuela (UCV); esta reforma dio
lugar a la introducción de las cátedras de matemáticas, filosofía y física experimental, y de
química como parte de los estudios del trienio filosófico o bachillerato que entonces formaba
parte de los estudios superiores. Al otorgar igualdad de oportunidades a los catedráticos de
medicina para ser elegidos como rectores permitió que esta disciplina junto con las tradicionales
de teología, cánones y derecho tuviera similar prestigio, ayudando a su desarrollo posterior.
Finalmente al expropiar varios conventos y haciendas cacaoteras dotó a la UCV de un
patrimonio económico propio, que junto con otras medidas le permitía el autogobierno y la
liberaba de la tutoría de la Iglesia Católica.
Los estudios de medicina y derecho fueron objeto de reforma para actualizarlos. En la
medicina, bajo la influencia de Vargas se introdujo la disección de cadáveres, el estudio de la
anatomía y de la cirugía, así como la química médica, siendo su primer catedrático. Por su parte
el derecho civil empezó a tener más importancia que el eclesiástico o canónico, y como parte de
los cambios, los estudiantes estudiaban economía política. El derecho pasó a ser concebido como
la carrera usual para la formación de los gobernantes del país.
Los primeros catedráticos de matemáticas y filosofía y física experimental fueron los
venezolanos José Rafael Acevedo (1806-1864) y Alejandro Ibarra (1813-1880), respectivamente,
quienes habían obtenidos sus grados de Maestro en la misma universidad caraqueña.
Tope
4. La Oligarquía Conservadora: 1830-1870
El médico de origen francés Luis Daniel
Beauperthuy fue le precursor de las
investigaciones sobre la fiebre amarilla
en Venezuela. Tomado de La ciencia,
base de nuestro progreso. Fundamentos
para la creación de un Consejo
Nacional reinvestigaciones Científicas y
Tecnológicas en Venezuela.
Durante este período se siguieron parte de las políticas
grancolombinas en el campo de la educación como era la
creación de los colegios nacionales en las distintas
capitales y ciudades provinciales (Cumaná, Guayana,
Barcelona, El Tocuyo, Maracaibo, Margarita y Calabozo)
a través de los cuales se impartía los estudios del trienio
filosófico tal como había sido establecido para la UCV.
Con el devenir del tiempo, algunos de estos colegios se
les dio autorización para la creación de los estudios de
derecho y medicina, pero salvo algunos de ellos, pudieron
mantener la continuidad de dichos estudios. En el de
Cumaná, enseñó el médico de origen francés Luis Daniel
Beauperthuy (1807-1871), quien fue al primero que se le
ocurrió la idea que en la transmisión de la fiebre amarilla
estaba de por medio un vector, el mosquito; si bien el
artículo en que exponía su posición fue publicado en la
revista de la Academia de Ciencias de París, Comptes
Rendus (1856), este punto de vista no fue entendido en su época, y se adelantó a la misma
propuesta que luego expusiera (1881 y 1890) el cubano Carlos Finlay.
El Congreso de 1830 autorizó al Ejecutivo para crear una institución de estudios militares,
mejor conocida entre nosotros como la Academia de Matemáticas; el encargado de su
organización (1831) así como su primer director y uno de sus pocos catedráticos fue el joven
Juan Manuel Cajigal. La academia tenía por objeto dotar al ejército republicano de oficiales y de
ingenieros al servicio del Estado. Su ligazón a la esfera militar limitó el desarrollo y
actualización de los planes de estudio, centrados en la enseñanza de las matemáticas, así como la
contratación de nuevos profesores o que vetaba a los que existentes por sus ideas políticas
contrarias al gobierno. Y si bien, de la Academia no
egresaron oficiales para el ejercito, si lo hicieron ingenieros
civiles, aunque tenían escasas oportunidades de poner en
práctica su formación.
También a instancias del Congreso de 1830 se organiza
la Comisión Corográfica integrada por el italiano Agustín
Codazzi (1793-1859) y un asistente, a fin de confeccionar
un mapa de la recién constituida Venezuela. Codazzi,
después de innumerables contratiempos da termino a la
tarea al publicarla bajo el titulo Atlas Físico y Político de la
República de Venezuela, el cual se imprime con dinero del
Estado en 1840 en París, junto con El Resumen de la
Historia de Venezuela (1841) escrito por el zuliano, Rafael
María Baralt (1810-1860), con la ayuda de Manuel Díaz;
De esta manera, Codazzi, Baralt y Díaz proporcionan al
Juan Manuel Cajigal, creador y
país la primera geografía e historia de la Venezuela
primer director de la Academia de
independiente, respectivamente, contribuyendo así la
Matemáticas. Tomado de Héctor
ciencia a la creación de la identidad nacional durante esta
Pérez Marchelli, Imagen y huella
época de la república.
de Juan Manuel Cajigal.
Algunos
exploradores
extranjeros visitaron al país como los alemanes Herman
Karsten (1844 y 1852), Augusto Fendler (1853-1856),
Ferdinand Appun, (1849-1858), Hermann Wagener
(1848-1853) y Julio Gollmer (1852 y 1857); los belgas
Jean Linden, J. Schilim y Nicolás Funck (1841 y 1845) y
el norteamericano Richard Spruce (1853 y 1854). El
alemán Karl Moritz regreso en 1840 estableciéndose en
la Colonia Tovar hasta su muerte en 1847. Todos ellos,
tuvieron escaso contacto con el mundo científico de la
Venezuela de ese entonces, limitándose a recolectar los
ejemplares y remitirlos a Europa, pasando éstos a formar
parte del patrimonio de los museos y/o jardines botánicos
de esa latitud y escribiendo sus trabajos en una lengua
distinta al castellano.
Otro explorador pero interesado en la geografía fue el
alemán Robert Hermann Schomburgk, encargado por la
Agustín Codazzi proporcionó al país
la primera obra de geografía
venezolana. Tomado de la Biblioteca
de la Universidad Central de
Venezuela. Las memorias de Agustín
Codazzi
Real Sociedad Geográfica de Londres para estudiar la Guayana Británica (hoy República de
Guyana) y territorios adyacentes a Brasil, Surinam y Venezuela entre 1835-1839. La Corona
Británica lo comisionó, junto con su hermano Ricardo, para trazar la frontera entre Venezuela y
su posesión en la Guayana (1841-1844), dando lugar a la línea Schomburgk a raíz de la cual se
inició la controversia entre Venezuela y el Reino Unido por la posesión de la cuenca del río
Esequibo.
Surgen varias sociedades científicas y culturales, destacándose la Sociedad Médica de Caracas
y la Sociedad Económica Amigos del País, una herencia de la España Ilustrada. Esta sociedad
congregó a las individualidades más conspicuas de ese entonces y de hecho asesoraba al
Ejecutivo en diversas materias que iban desde las finanzas públicas, agricultura o educación; en
esta última tuvo diversas actividades tendientes a incrementar los saberes artesanales dentro de la
sociedad de entonces.
A partir de 1847 con el régimen de los hermanos Monagas el país entró en un período de
convulsión que tuvo su culminación en la Guerra Federal; durante esa época el breve gobierno
conservador de Manuel Felipe Tovar creó el Colegio de Ingenieros de Venezuela (1861).
Tope
5. La Oligarquía Liberal: 1870-1899.
El fin de la Guerra Federal (1868) condujo a los gobiernos de los liberales, pero es a partir de
1870 con el primer mandato de Antonio Guzmán Blanco (1870) que comenzará un período mas
estable. Guzmán Blanco en 1870 decretó la instrucción primaria como gratuita y obligatoria; a la
par que estímulo el crecimiento de la matricula de la primaria, fortaleció a los colegios
nacionales ahora federales, algunos de los cuales al finalizar el siglo XIX se convirtieron en
Universidades tal como el de Maracaibo (1891) y el de
Valencia (1892).
La UCV también experimenta transformaciones de varios
tipos. Por una parte, dado el crónico mal estado de sus
finanzas, su patrimonio fue puesto en subasta, pasando su
presupuesto a depender de las remesas del Estado. Y por otra
parte, se integro la ingeniería (1878) como parte de los
estudios universitarios, desapareciendo la Academia de
Matemáticas; se crearon en 1874 las cátedras de Historia
Universal y de Historia Natural en el Trienio Filosófico, a
través de las cuales los catedráticos Rafael Villavicencio
(1837-1920) y el alemán Adolfo Ernst (1832-1899),
respectivamente, introdujeron en la universidad caraqueña las
corrientes del positivismo y el evolucionismo que ya para ese
entonces dominaban el mundo científico e intelectual
europeo; ello ayudó a la larga a cambiar la mentalidad y el
El científico alemán Adolfo Ernst
mundo intelectual de al menos los sectores educados de la
introdujo en Venezuela las
sociedad venezolana.
corrientes del positivismo y el
Se deben también a la iniciativa de Guzmán Blanco la
evolucionismo. Tito Salas. Óleo
creación
de entes como la Dirección Nacional de Estadísticas
sobre tela. Colección Palacio de las
Academias
(1871), la Biblioteca Nacional (1874), el Museo Nacional de Ciencias (1874), el Archivo
General de la Nación (1877), así como la participación de Venezuela en las Exposiciones
Internacionales (Viena, Bremen, Chile, Filadelfia, París, Boston, Nueva Orleáns y Chicago) a
través de las cuales se promocionaba las riquezas naturales del país y los adelantos que en ese
entonces experimentaba bajo las políticas de modernización de Guzmán y sus seguidores, como
elementos para atraer las inversiones extranjeras. Científicos como el propio Ernst y el químico
Vicente Marcano (1848-1892) contribuyeron a ello, al ser responsables de organizar parte del
material natural expuesto, así como de la redacción de los Catálogos donde se reseñaba las
condiciones económicas y sociales atractivas del país.
Vicente Marcano, había estudiado química en París; creo el Laboratorio Municipal (de
química) (1890), que luego se convirtió en el Laboratorio Nacional (de Química) (1893); tuvo
una intensa actividad divulgativa en la prensa del país, a la par que realizaba diversas
investigaciones sobre los productos naturales del país. Los resultados de algunos de ellos los
remitió como artículos a la Academia de Ciencias de París para su lectura, siendo algunos
publicados en los Comptes Rendus Hebdomaires de la mencionada Academia. Dejó un discípulo,
el también químico Antonio Pedro Mora (1860-1945) quien en 1893 se convirtió en el primer
director del Laboratorio Nacional (de Química), adscrito al Ministerio de Fomento. Por su parte
Ernst, además de ser catedrático universitario fue el primer director de la Biblioteca Nacional
como del Museo, a la par que efectuaba estudios sobre la flora del país y daba a conocer sus
hallazgos en revistas científicas inglesas y alemanas.
Los presidentes que se alternaron con Guzmán Blanco en
el ejercicio del poder continuaron en parte la obra de aquel
en el ámbito cultural y educativo. Así se creó el
Observatorio Cajigal (1888), la Academia Nacional de la
Historia (1888), el Laboratorio Nacional (Química) (1891);
en tanto el Hospital Vargas (1888), que alojó varias
cátedras médicas, se transformó en el centro de la reforma
de los estudios en dicha disciplina, liderada por médicos
venezolanos que habían completado su formación en Europa
tales como Luis Razetti (1862-1932), Pablo Acosta Ortiz
(1864-1914), José Gregorio Hernández (1864-1919), Aníbal
Dominici (1869-1954); ellos introducen a partir de 1891 la
bacteriología, la microbiología, la fisiología y la
El Hospital Vargas (1888), centro
investigación clínica como parte del entrenamiento de los
de los médicos venezolanos que
futuros médicos. A partir de 1901, el Vargas contará con su
habían completado su formación en
propio Laboratorio donde Rafael Rangel (1877-1909) hizo
universidades europeas. Vista
sus trabajos de investigación en la parasitología tropical.
actual. Fotografía: Joaquín Torres
Una situación similar fue vivida en Maracaibo con la
creación del Hospital de la Chiquinquirá (1894) donde fue instalada la cátedra del Clínica
Médica y Cirugía regentada por Manuel Dagnino [1834-1901], emigrante italiano, oriundo de
Génova. Después de un tiempo en Maracaibo, Dagnino se fue a Francia en 1886 donde realizó
unas pasantías en clínicas francesas y luego regresó a Maracaibo. Este dio impulso a las reformas
de manera que el ya instalado Anfiteatro Anatómico (1884) se convirtió en un escenario para la
realización de investigaciones en fisiología, anatomía, disección y estudios de laboratorio. En
1897 se creó el Instituto Pasteur de Maracaibo, con una sección de Bacteriología y otra de
Serología, donde se preparaba el suero de la Carrasquilla, para el tratamiento de la lepra.
Finalmente, como parte de la misma efervescencia científica, los médicos de la región fundan la
Sociedad Médica Quirúrgica del Zulia (1917) y organizan la celebración en Maracaibo del
segundo Congreso Venezolano de la Medicina (1917), auspiciado por la Academia Nacional de
la Medicina.
En el ámbito privado se crea el Instituto Pasteur de Caracas
(1895-1900), a cargo de la iniciativa de los médicos
reformadores como Dominici, Acosta Ortiz, Meir Flegel,
Nicanor Guardia hijo y Elías Rodríguez.
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) (1870) encargado de
las obras públicas que se inician en esa época, contribuyó al
primer auge de la ingeniería venezolana, proporcionando
oportunidades de empleo y experiencia a los ingenieros
venezolanos egresados de la Academia de Matemáticas; se
construyeron obras públicas emblemáticas como el Palacio
Federal, obras de urbanismo en Caracas (Santa Teresa, el
Teatro Municipal, el paseo del Calvario, por ejemplo), la vía
del tren Caracas- La Guaira, entre otras. Jesús Muñoz Tébar
(1847-1909), egresado de la Academia de Matemática, fue el
El Palacio Federal Legislativo es
primer ministro del MOP, dando comienzo a una estrecha
una de las obras de urbanismo
relación entre el Estado y la ingeniería.
construida por ingenieros
Durante esta época de los Liberales hubo un auge de
venezolanos egresados de la
Academia de matemáticas
sociedades culturales, literarias y científicas, entre éstas últimas
durante el gobierno del
se encontraba la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas
Presidente Guzmán Blanco.
de Caracas, liderada por Ernst, Villavicencio, Muñoz Tébar
Vista actual. Fotografía: Joaquín
entre otros. Durante ese período se crean la Academia Nacional
Torres.
de la Lengua (1883) y la Academia Nacional de la Historia (ANH) (1888).
La ANH tuvo entre sus integrantes a Lisandro Alvarado (1858-1929), Alfredo Jahn (18641940) y Pedro Manuel Arcaya (1874-1958) pioneros de la antropología en el país. Otros, como
Ángel César Rivas (1873-1930) y Caracciolo Parra León (1901-1939) contribuyeron a
rehabilitar la herencia colonial española, desechando las exageraciones patriotas. Entre tanto José
Gil Fortoul (1861-1943), Pedro Manuel Arcaya (1874-1958), Laureano Vallenilla Lanz (18701936), César Zumeta (1864-1955) en el análisis histórico de sus obras utilizaron conceptos
provenientes de las ciencias sociales como la antropología, la sociología, la psicología y la
etnología, que fungieron como disciplinas auxiliares. Todo ello contribuyó a enriquecer la
imagen que de su pasado había tenido la sociedad venezolana.
Tope
6. Los liberales andinos: 1899-1935
La llegada en 1899 a Caracas de las tropas de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez dará lugar
a la larga hegemonía de los caudillos tachirenses. Estos acometerán varias tareas destinadas al
control del país en diversas dimensiones; para lo cual demandaran de los saberes de la ingeniería,
la medicina y la abogacía, las cuales contaban con un contingente de profesionales universitarios.
El control del territorio implicaba varias formas de hacerlo. La primera de ellas consistió en
renovar la cartografía nacional para lo cual fue creada la Oficina del Mapa Militar (1904), luego
Físico y Político (1911), integrado por las diversas comisiones topográficas y astronómicas a
cargos de ingenieros que realizaban las distintas mediciones tanto para los límites internos como
los internacionales, coordinados por el Observatorio Cajigal; tales actividades se plasmaron en el
Mapa General de Venezuela (1928), como en la delimitación y fijación de límites con el Brasil, y
en parte con Colombia y la entonces Guayana Inglesa hoy República de Guyana. En estas tareas
de cartografía se destacaron los ingenieros Felipe Aguerrevere (1846-1934), Santiago
Aguerrevere (1865-1934), Francisco José Duarte (1883-1972), Luis Ugueto (1870-1936), y
Alfredo Jahn (1867-1940); éste, también comandó la Comisión Científica Exploradora del
Occidente del País del MOP, y una vez finalizada sus tareas, escribió los resultados de sus
observaciones sobre aspectos geológicos, glaciológicos y etnológicos. Con sus propios recursos
efectuó expediciones al sur
del país, lo cual le permitió
confeccionar una síntesis
moderna de la geología
moderna en Venezuela. Jahn
también se interesó por la
botánica.
Las
comunicaciones
terrestres
fueron
seleccionadas como otra
forma de control del espacio.
La primera red de carreteras
nacionales fue diseñada a
partir del diagnóstico in situ
Con la técnica de Telford-MacAdam se realizó la construcción de
y de las recomendaciones
carreteras venezolanas en las primeras décadas del siglo XX. Tomado
realizadas por los ingenieros
de: Eduardo Arcila Farías. Historia de la ingeniería en Venezuela.
integrantes de las Comisiones
Exploradoras
del
país,
permitiendo a la Sala Técnica del MOP establecer los distintos planes para las regiones; se dio
prioridad a la comunicación del Táchira con la región central del país. A través de la Sala
Técnica se impulsó con éxito la técnica del Telfor-MacAdam o macadán en la construcción de
carreteras. También se aplicó la técnica del concreto armado en las edificaciones públicas,
ejemplo de ello fue el actual local del Archivo General de la Nación. Una tabla de las
especificaciones de cemento fue confeccionado por la Sala Técnica y estuvo vigente hasta 1934,
cuando fueron sustituidas por las de la American Society for Testing.
Los médicos contribuyeron al control mediante el inicio sistemático de una salubridad pública
desde la Oficina de Sanidad Nacional (1911), que incluía laboratorios en Bacteriología y
Parasitología, Química Bromatológica, Análisis de Agua, Fisioterapia y Radiumterapia, como
de BCG, éste último, fabricaba la vacuna contra la tuberculosis. Desde esa Oficina también se
realizaron los primeros trabajos para identificar los vectores del paludismo, y una encuesta sobre
la anquilostomiasis. Para tales tareas la Oficina recibió la asesoría de los expertos de la
Fundación Rockefeller (1927 y 1928). Otras investigaciones estaban dirigidos a identificar y/o
establecer la existencia de diversas enfermedades en el país; así sobre bilharzia trabajaron Jesús
Rafael Risquez (1883-1947) y Juan Iturbe (1883-1962); J.M. Romero Sierra (1883-1953) sobre
ácaros y larvas; Rafael González Rincones (1885-1958) y Enrique Tejera (1889-1980) sobre
Tripanosomas y Chagas; Eudoro González (1887-1946) en hongos parasitarios.
Los médicos venezolanos, también emplearon con éxito técnicas ideadas en Europa. Un
ejemplo de ello fue José Francisco Torrealba (1896-1973), radicado en Zaraza, quien aplicó por
primera vez (1933), la prueba de xenodiagnóstico en humanos -inventada por el francés Emil
Brumpt- que permitía detectar temprano e inequívocamente al enfermo de Chagas.
De nuevo los profesionales de la ingeniería fueron requeridos cuando a partir de 1929 se
empieza a construir el sistema de supervisión y control de la industria petrolera en el Ministerio
de Fomento (MF), que permite establecer al propio Estado la renta que debe obtener de la
extracción y exportación de petróleo; para ello se crearon las Inspectorías Generales de
Hidrocarburos. Ingenieros venezolanos fueron enviados a estudiar en los Estados Unidos para
conocer del ramo, y se incorporan a la naciente organización, ante la carencia en el país de
profesionales de la geología como de ingeniería petrolera. El primer Inspector de Hidrocarburos
fue el venezolano Guillermo Zuloaga (1904-1984) quien había obtenido su doctorado en
geología en el Instituto Tecnológico de Massachussets (Estados Unidos) (1930), por cuenta
propia.
Las sociedades científicas auspiciadas por el Estado, tales como las Academias Nacionales
pasaron a ser las preponderantes, al contrario de las épocas anteriores en donde predominaban las
iniciativas privadas. Las Academias se constituyeron en un sistema de reconocimiento por parte
del Estado a los profesionales destacados que laboraban a su servicio. En esa época se crearon la
Academia Nacional de la Medicina (ANM) (1904), la de Ciencias Políticas y Sociales (ACPS)
(1915) que recompensa a los abogados y otro tanto ocurrió con los ingenieros a través de la
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFMN) (1917). Sólo la de Medicina
tuvo una actividad mas dinámica al intentar poner en práctica sus funciones al propiciar el
desarrollo de la disciplina, a través de la realización de sus reuniones periódicas, la organización
y celebración de congresos de la especialidad en diversas ciudades del país, y la publicación
regular de su revista La Gaceta Médica de Caracas, donde se daban a conocer los hallazgos de
investigación de los médicos pertenecientes o no a la Academia; permitiendo ser conocidos en el
exterior, tal como le aconteció a José Francisco Torrealba y su trabajo sobre Chagas.
La educación superior se restringió a la UCV y a la ULA, cerrándose las universidades
provinciales de Valencia (1902) y la de Maracaibo
(1904) y el Colegio Superior de Guayana (1904), que ya
contaba con una escuela de medicina. Luego en la década
siguiente (1912-1918), la Universidad como tal fue
objeto de una reforma orientada a la formación
estrictamente de profesionales en disciplinas que el
régimen consideraba útil: medicina, abogacía, ingeniería,
farmacia y odontología, el Trienio Filosófico se dejó de
cursar en la Universidad, para serlo en los colegios
federales que entonces quedaban. También como parte de
la reforma, en un principio se buscó desarticular en si la
institución universitaria, cuando a partir de 1915, se crea
para cada disciplina las respectivas Escuelas Superior en
sedes distintas físicas, cerrándose de hecho a la UCV
(1912); cuando es preabierta (1922), ello se realiza con la
congregación en su sede de las Escuelas Superiores.
Durante este período se fundaron escuelas técnicas
El científico suizo Henri Pittier ejerció
como
la de Expertos Químicos y de Aduanas (1912),
una notable influencia en el desarrollo de
la botánica en Venezuela y fue creador
del Herbario Nacional. Tomado de La
ciencia, base de nuestro progreso.
Fundamentos para la creación de un
Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Tecnológicas en Venezuela
adscrita al Ministerio de Fomento (MF), la de Oficiales de Sanidad y Técnicos de Laboratorios
(1930), y la de Expertos Agropecuarios (1932), al entonces Ministerio de Salubridad,
Agricultura y Cría (1930). Ninguna tuvo rango universitario.
Si bien la enseñanza de las ciencias estuvo sometida a las estrictas necesidades de la medicina,
la ingeniería, la farmacia y la odontología, algunos profesionales tenían intereses más allá de lo
práctico. Así el ingeniero y matemático Francisco José Duarte publicó en los Comptes Rendus de
la Academia de Ciencias de Francia (1907) su trabajo matemático sobre el cálculo de Pi con
doscientos decimales. También a principios del siglo XX, el ingeniero Alberto Smith (18611942), catedrático de Filosofía y Física Experimental en el Trienio o bachillerato la dotó de un
renovado laboratorio de física y se propuso dictar un Curso especial y libre de radiología teórica
y experimental (1912), haciéndose eco de los descubrimientos que Pedro y Marie Curie venían
haciendo es el área de la radioactividad; pero este proyecto no se habría llevado a acabo cuando
Smith por desavenencias políticas con Gómez se exiló del país.
La contratación de expertos extranjeros para poner en práctica algunos de los programas del
gobierno, especialmente en el campo agrícola y pecuario posibilitó la venida al país del botánico
suizo-norteamericano Henri Pittier (1857-1950), del médico veterinario checoeslovaco Vladimir
Kubes (1904-?); ambos, posteriormente tendrán influencia en el desarrollo de la botánica y de la
veterinaria en Venezuela. Pero en esa época, Pittier, creo el Herbario Nacional, ahora alojado en
el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria de la UCV, y escribió su valioso trabajo El Manual
de Plantas Usuales de Venezuela (1926) y su Complemento (1939). En tanto Kubes dictó el
primer curso de sanidad animal (1934).
Otros extranjeros como los geólogos, estuvieron a cargo de la exploración geológica a cargo
de las empresas petroleras interesadas hallar las cuencas petrolíferas. Obviamente estas
compañías guardaban para si los resultados de estas exploraciones, pero el geólogo académico el
norteamericano como Ralph A. Liddle dio a conocer las suyas en el The Geology of Venezuela
and Trinidad (1928).
Tope
7. La ciencia al servicio de la modernización de Venezuela: de 1936 a 1958
Al morir J.V. Gómez en diciembre de 1935, el gobierno es asumido por el entonces Ministro de
Guerra y Marina, Eleazar López Contreras quien le tocará iniciar un nuevo estilo de gobierno,
cuyas directrices se encuentran condensado en el Programa de febrero de 1936; en este
documento que no fue sólo un proyecto político sino que en la practica de constituyó en un
programa de acción, López Contreras proponía sus políticas para modernizar a Venezuela,
combinando la reforma política moderada, acompañada de reformas sociales basadas en
soluciones técnicas destinadas a lograr las bases de una sociedad del siglo XX. Para ello
requería que el aparato estatal también se modernizara creando nuevos entes, así como
congregara a profesionales universitarios y técnicos quienes estarían a cargo de diseñar y poner
en prácticas las diversas soluciones técnicas; algunas de ellas requerían de conocimientos y
profesionales de los cuales no disponía el país. En razón de ello se recurrió, por un parte, a la
contratación de personal profesional y técnico extranjero, y por la otra, se envió al exterior a
jóvenes universitarios y técnicos de ambos sexos a fin de completar su formación en áreas que
eran de interés para el Estado. Entre ambos grupos contribuyeron a través de la docencia a la
formación de recursos humanos en el país.
Desde 1936 el gobierno de López Contreras y los sucesivos que le sucedieron, aun los de
signo político distinto (AD en 1945, Pérez Jiménez y luego la democracia del Pacto de Punto
Fijo 1959-1998) concretaron políticas en el ámbito de la salud, la educación, la infraestructura
del país, destinadas a lograr las bases humanas y materiales de una sociedad venezolana para el
siglo XX. De allí que de una salud pública con medidas preventivas circunscritas a determinadas
ciudades y a puertos se pasó a una salud pública amplia que intentaba llegar a todos los rincones
del territorio a través de entes como el nuevo Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS)
(1936) y sus delegaciones regionales y municipales que pusieron en práctica medidas de
prevención como de curación; las primeras se expresaron en una campaña sostenida de
erradicación del paludismo o malaria usando el DDT, a cargo de la Dirección de Malariología
(1936) dirigida por Arnoldo Gabaldón (1909-1999), mientras otras instancias dependencias del
MSAS se ocupaban de la viruela y la reducción a niveles bajos de la mortalidad en
enfermedades como el sarampión, sífilis, tuberculosis, bilharzia.
El surgimiento de la ingeniería sanitaria dentro del propio MSAS, se dio con la puesta en
marcha de programas de acueductos y viviendas rurales; y, luego, con la creación del Instituto
Nacional de Obras Sanitarias (INOS) (1943) que empezó a dotar a las ciudades venezolanas de
redes de cloacas y de un suministro constante de agua potable mediante la construcción de
acueductos y embalses. Organismos como el Instituto Nacional de Higiene (1938), el de
Nutrición (1949) contribuyeron dotando de conocimientos al Ministerio acerca de las
enfermedades como de las alternativas de alimentación de la población. Estas medidas, entre
otras, permitieron que Venezuela bajase sus altas tazas de mortalidad, su población creciese y
llegara a alcanzar, a finales
del siglo XX, a una
esperanza de vida de 70 años
o más.
La construcción de una
infraestructura,
esto
es,
carreteras,
caminos,
aeropuertos,
puentes,
puertos, así como las
variadas
edificaciones
públicas necesarias para
alojar las unidades de
La urbanización de El Silencio se construyó bajo un nuevo concepto de
satisfacer las necesidades de una sociedad más diversa y extendida
sanidad y de educación como
durante el gobierno del presidente Medina Angarita. Vista actual.
de las nuevas unidades del
Fotografía: Joaquín Torres.
Estado estuvieron a cargo del
MOP. Ello impulsó
una
expansión de las obras públicas, ahora destinadas satisfacer las necesidades de una sociedad más
diversa y extendida en los diversos paisajes naturales del país, razón por la cual se recurrió a los
saberes de la cartografía, cuya Oficina Nacional estuvo adscrita al MOP. De igual manera,
nuevos desarrollos urbanos en los centros existentes fueron diseñados y construidos por el
Estado, a través del Banco Obrero, a fin de alojar una población que rápidamente fue migrando
del campo a la ciudad. Las carreteras que se habían iniciado en la época de Gómez dieron lugar
a la actual red de caminos, carreteras y autopistas, que han permitido conectar al país y
derrumbar las barreras geográficas que habían obstaculizado la movilidad geográfica entre
regiones y la mayor integración geográfica, económica y cultural de las diversas poblaciones
venezolanas; a lo cual también contribuyó la el crecimientos los medios de comunicación como
el telégrafo, la radio, la aviación. Dado la magnitud de las obras, el MOP contó con su propia
Oficina de Calculo. A la par de las iniciativas de salud pública y de alojar adecuadamente al
venezolano, el Estado se planteó la necesidad de alimentarlo; desde el Ministerio de Agricultura
y Cría (MAC)(1936) se pusieron en práctica diversas políticas destinadas a incrementar la
producción vegetal y animal. Centros de investigación agrícola, agrupados luego en el Fondo
Nacional de Investigaciones Agrícolas y Agropecuarias (FONAIAP) han venido dotando al
MAC de ejemplares híbridos para acrecentar la producción y de medios para combatir las
diversas plagas de las cosechas del país. De igual manera el Instituto de Investigaciones
Veterinarias (1940), organizado por Vladimir Kubes, ha dedicado esfuerzos al despistaje de
enfermedades que aquejan al rebaño nacional como otros rubros de proteína animal,
especialmente a través de la creación de vacunas específicas en el país; lo cual le permitió en los
años cincuenta, por ejemplo, eliminar en un período rápido el primer brote de aftosa en el país.
La supervisión de la industria petrolera iniciado por Gómez, fue acrecentada por un mejor
conocimiento del asunto petrolero, así como de un inventario de las riquezas del subsuelo; razón
por la cual el Ministerio de Fomento (MF) creó el Servicio de Minería y Geología (1937); desde
éste se coordinó diversas exploraciones del territorio, destacándose la de la Guayana venezolana,
ubicándose desde ese entonces los yacimientos de hierro entre otros minerales, percibiéndose el
potencial hidroeléctrico del río Caroní, así como las reservas forestales. Conocimientos que
permitió a finales de los cincuenta y principios de los sesenta diseñar la ubicación del complejo
siderúrgico e hidroeléctrico a las orillas del Caroní.
La economía venezolana del siglo XX cuyo motor fundamental lo constituye el petróleo ha
estado fuertemente influenciada por la ejecutoria del Estado. Este, en consecuencia ha sido el
creador de las instituciones pilares del sistema, tal como es el Banco Central de Venezuela
(1939), el cual ha contado con el Departamento de Investigaciones Económicas, a través de los
cuales se realizan investigaciones sobre la vida económica del país, destacándose en esta
actividad el alemán Ernesto Peltzer (1901-1975), y el venezolano José Antonio Mayobre (19131980).
A partir de 1936, la educación venezolana experimentó
un notable crecimiento en todos sus niveles; los estudios
de primaria fueron seguidos por los que se realizaban en el
Liceo que vino a alojar definitivamente el nivel de
Bachillerato; el crecimiento de éste se reforzó con la
organización del Instituto Pedagógico Nacional (1936)
para la formación de profesores de secundaria; este tipo de
acciones vendrían a la larga a sostener el desarrollo
ulterior de la educación universitaria. El Pedagógico
ubicado en Caracas, organizado por la Misión Chilena
contratada por el gobierno, se convirtió en los años
cuarenta y cincuenta en un centro científico e intelectual
donde se congregaron venezolanos y extranjeros, cuyas
actividades científicas e intelectuales aun para ese
entonces no tenían cabida en la universidad. Entre ellos se
destacaron los geógrafos Pablo Vila y Marco Aurelio Vila,
el filósofo David García Bacca, el psicólogo Manuel Pérez
Enciso, el filólogo Ángel Rosenblat, el polígrafo Pedro
En 1936 se creó el Instituto Pedagógico
Nacional para la formación de
profesores de educación media. Vista
actual. Fotografía: Joaquín Torres
Grases, el matemático André Zavrotsky y el crítico literario Eduardo Crema, junto con los
venezolanos, Jesús Reyes Baena (educador), Humberto García Arocha (médico), Francisco
Tamayo (botánico), Manuel Montaner (educador). De igual manera, jóvenes venezolanos de los
años cuarenta que se interesaban en la ciencia pudieron canalizar sus inquietudes al estudiar en el
Pedagógico, entre ellos se destacan el biólogo José Vicente Scorza y el fallecido matemático
Raimundo Chela (1919-1984).
Entre 1936 a 1958, la Universidad fue objeto de continuas y sostenidas reformas. Las nuevas
tareas sociales y económicas que el Estado venezolano asumió a finales de los años treinta
requerían del conocimiento de disciplinas distintas a las tradicionales profesiones liberales que se
instruía la UCV y la Universidad de los Andes (ULA), hasta ese entonces las únicas existentes en
Venezuela. Así, en un principio cuando los organismos como el MAC y el MF requirieron de
agrónomos, veterinarios, y geólogos, aparte de la contratación de expertos extranjeros, se
crearon adjuntas a estas dependencias las Escuelas Superiores de Agronomía y Veterinaria
(1938) y el Instituto de Geología (1940), respectivamente. En las áreas de Agronomía y
Veterinaria la planta docente estuvo integrada por una combinación de profesionales extranjeros
y de venezolanos que habían estudiado en el exterior (Argentina, Uruguay, Puerto Rico). En
tanto, en la geológica, a los venezolanos formados en el exterior se unieron profesionales
extranjeros que trabajaban en las empresas petroleras.
También extra muros funcionó la Escuela Libre de Estudios Económicos (1938); fue una
iniciativa de los abogados Tito Gutiérrez Alfaro, José Manuel Hernández Ron, José Joaquín
González Gorrondona y Arturo Uslar Pietri.
Las cuatro escuelas (agronomía, economía, geología y veterinaria) al correr del tiempo
fueron incorporadas en la UCV, ahora en proceso continuo de creación de nuevas carreras
disciplinarias y espacios para la investigación; respondiendo así, ya no sólo a las demandas de
profesionales universitarios por parte del Estado sino también a las de una sociedad que estaba
empezando a ser mas diversa y que requería de múltiples saberes para constituirse en moderna.
Así que, por una parte, se actualiza el pensa de las carreras tradicionales como medicina,
ingeniería, farmacia, y se abren espacios para el bioanálisis, la arquitectura, y las especialidades
de ingeniería eléctrica, petrolera, química, mecánica; y por la otra, a partir de 1946 se auspicia la
enseñanza de disciplinas aparentemente no ligada a necesidades notorias del Estado, periodismo
o comunicación social (1950), letras (1947), historia (1947), filosofía (1947), educación (1947),
geografía (1956) y psicología (1956). También en 1946 se crea la Escuela de Ciencias dentro
de la Facultad de Ciencias Exactas, luego denominada Ingeniería. La escuela fue el germen de
la Facultad de Ciencias creada en 1958, organizada en escuelas de biología, química, física y
matemáticas, agregándose luego, computación (1968). Será la primera Facultad de Ciencias en el
país.
El proceso de incorporación de nuevas disciplinas no se detiene durante la dictadura de Pérez
Jiménez, a pesar de su intervención en el seno universitario para perseguir a quienes lo
adversaban políticamente. Fue en los años cincuenta cuando la Facultad de Ciencias
Económicas y Sociales, que hasta ese entonces constaba de la Escuela de Economía,
experimentó una expansión al dar lugar a las de Contabilidad (1946), Estadística (1950),
Estudios Internacionales (1950) y Sociología y Antropología (1952).
Se incentiva la modernización y crecimiento de la ULA y en 1946 se reabre la Universidad del
Zulia (LUZ). En la primera se crea la Escuela la de Ciencias Forestales (1948), y en de la
Escuela de Ingeniería (1932), se abre la especialidad de petróleo (1951); también se organiza la
Facultad de Humanidades. En los cincuenta, LUZ, además de las carreras tradicionales en
medicina, derecho e ingeniería civil, ofrece estudios en ingeniería de petróleo, economía y
agronomía.
La otra característica de la nueva universidad venezolana es la aparición en su seno de
espacios para la investigación, la cual empieza a ser vista a finales de los cuarenta como otra de
las
actividades
propiamente
universitarias; de esta manera la
sociedad venezolana empieza a
ponerse tono con las tendencias
universitarias mundiales. A lo largo
del lapso entre 1940 a 1960
surgirán
los
institutos
de
investigación en cada área; así en
la UCV, donde ello primero ocurre
es en la medicina, donde se
organizan el Instituto de Medicina
Experimental (1940), de Medicina
Tropical (1947); seguidos por los
La Universidad Católica Andrés Bello, fundad en 1951, es una
de las primeras casas de estudio superiores en el ámbito privado.
de Economía (1947), Penales y
Vista actual. Fotografía: Joaquín Torres.
Criminológicas
(1947),
el
Económicas y Sociales (1947) y el
de Psicología (1949). Luego, en los cincuenta, surgieron el Anatomopatológico (1954),
Medicina y Cirugía Experimental (Veterinaria) (1955) y Producción Animal (Agronomía)
(1955). Esta tendencia abarcará a todas las ramas del saber y el papel de los profesores
extranjeros como el médico y fisiólogo catalán Augusto PiSuñer (1879-1965) en el Instituto de
Medicina Experimental y del médico alemán Martín Mayer (1875-1951) en el de Medicina
Tropical, serán vital para la introducción e institucionalización de la investigación universitaria.
En el ámbito privado aparecen la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) (1951) y la
Universidad Santa María (USM)(1953); la primera es una iniciativa de la Conferencia Episcopal
Venezolana, quien encomienda a la Compañía de Jesús la organización de la universidad, la cual
comienza sesionar en 1953. En tanto la USM, es producto de la voluntad de un seglar, la
educadora Lola de Fuenmayor.
Tope
8. La ciencia en la democracia: 1958 a 1998
A partir de 1958 ocurre la estabilización de la vida política mediante el Pacto de Punto Fijo
donde los partidos políticos acuerdan las reglas del juego democrático; los sucesivos gobiernos
ponen y/o continúan políticas del Estado destinadas a fomentar la industrialización para la
sustitución de la importación de bienes finales, junto con la reforma agraria y la expansión de
los servicios públicos (infraestructura vial y urbana, salud); ello dará lugar a la masificación de la
educación desde la primaria a la universitaria. La expansión de la instrucción universitaria,
facilitará la creación de nuevos espacios para el desarrollo de la ciencia; y al extenderse el
sistema universitario a las
provincias, permitió a estas
acceder eventualmente al mundo
científico, lo cual se inició con la
creación en 1958 de la
Universidad de Oriente (UDO) y
la reapertura de la Universidad
de Valencia, ahora de Carabobo
(UC).
La investigación científica que
en los años cuarenta a los
cincuenta estuvo alojada casi
exclusivamente en las oficinas
de los ministerios, tendrá una
En 1958 tuvo lugar la reapertura de la Universidad de Carabobo.
nueva
oportunidad
de
Tomado de: Eduardo Arcila Farías. Historia de la ingeniería en
desarrollarse mas libremente en
Venezuela
la
universidad estatal y
autónoma que es el núcleo del
sistema universitario venezolano construido durante este período del siglo XX. Es un vasto y
complejo sistema, un tanto desarticulado que evolucionó de principios de los sesenta de tres
universidades estatales (UCV, ULA y LUZ) y dos privadas (UCAB y USM)), a uno expandido
por casi todo el territorio nacional, integrado principalmente por universidades estatales
autónomas y semiautónomas, colegios e institutos universitarios tutelados por el Ministerio de
Educación, junto con similares entes de carácter privado. Si bien por ley, la investigación es una
de las tareas fundamentales de la universidad, esto no se cumple a cabalidad y es un objetivo por
alcanzar todavía, tanto en las instituciones estatales y mas en las privadas.
Con la creación en 1958 de la Facultad de Ciencias en la UCV, se completa la actualización y
modernización de la universidad venezolana; en los años siguientes otras universidades estatales
empezaran a contar con sus respectivas facultades de ciencias (ULA, LUZ y UC) o con los
respectivos departamentos de ciencias como la UDO y la Universidad Simón Bolívar (USB).
Para 1973 la Universidad del Zulia crea su Facultad Experimental de Ciencias y en 1993 lo
hace la Universidad de Carabobo. La Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado
(UCLA), con sede en Barquisimeto, estado Lara, cuenta con una Escuela de Matemáticas.
En la UCV, a partir de 1958, se
impulsan la creación de mas
institutos de investigación en las
diferentes facultades. En la de
Ciencias surgen el de Geoquímica y
Zoología Tropical; en Ingeniería, el
Instituto de Modelos y Materiales
Estructurales
(IMME)
(1962).
Arquitectura organiza los Institutos
de Urbanismo y de Desarrollo
Experimental de la Construcción
(IDEC) (1975); este último produce y
comercializa soluciones tecnológicas,
además de prestar servicios y
asesoría a la industria de la
A partir de 1958 comenzaron a crearse las facultades de
ciencias en las universidades estatales. Entre ellas, la
construcción. En el área médica, el
Universidad Simón Bolívar. Vista actual. Fotografía: Joaquín
profesor y científico venezolano
Torres.
Jacinto Convit funda el Instituto
Nacional de Dermatología (1965), que luego se transformará en el Instituto Nacional de
Biomedicina (1984). En Humanidades surge el Instituto de Geografía y Desarrollo Regional
(1979), y en Derecho, se establece el Instituto de Estudios Políticos (1958) con el español
Manuel García Pelayo (1909-1991) a la cabeza. Finalmente, en un esfuerzo de formar los
planificadores que el país requería para la nueva etapa de desarrollo que se vislumbraba a
principios de los sesenta, con la creación de la Oficina de Coordinación y Planificación de la
Presidencia de la República (CORDIPLAN) (1959), el Consejo Universitario de la UCV
organiza un ente universitario adscrito al vice rectorado académico, orientado a la investigación
y formación de postgrado en el área del desarrollo económico, social y político, el Centro de
Estudios del Desarrollo (CENDES) (1961), bajo la guía del economista chileno Jorge Ahumada
(1917-1965).
Las otras universidades siguen los pasos de la UCV creando diversos Institutos de
Investigación; se indicarán algunos de ellos, pues la nómina es extensa. En UDO nace con el
Instituto Oceanográfico de Oriente (1958); en LUZ el doctor Américo Negrette organiza el
Instituto Investigaciones Médicas en (1959), y en 1971, surge -el primero de su campo- el
Instituto del Petróleo (IMPE-LUZ). En ULA el Instituto de Geografía y Conservación de los
Recursos Naturales Renovables (IGCRNR) (1959); éste auspicia en 1962, la organización de la
Escuela de Geografía en esa casa de estudios. En el sector privado se destaca el Instituto de
Estudios Avanzados en Administración (IESA)(1965) que lleva a cabo labores de docencia de
Postgrado e investigación el área de la gerencia de organizaciones públicas y privadas. La
Universidad Católica Andrés Bello cuenta con el Instituto de Investigaciones Históricas y el de
Investigaciones Económicas y Sociales.
A partir de los sesenta, ya sea a través de los Institutos de Investigación, cátedras o
departamentos, los profesores universitarios, si bien no su mayoría, convirtieron a la universidad
pública en la columna vertebral del actual sistema científico y tecnológico que tiene el país, lo
cual se ve reflejado en el número de investigadores perteneciente a este sector, así como en las
publicaciones científicas y las actividades de desarrollo e innovación. La UCV, la ULA, la USB
y el Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC) han jugado un papel importante en ese
proceso.
A la tendencia de la investigación fuera del ámbito
ministerial se une la
del Instituto de Investigación
Autónomo; algunos pueden responder concretamente a
consultas de entes del Estado, otros dotan al país de
información y conocimientos en variados campos del saber
y la tecnología. Entre ellos se encuentra el Instituto
Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) (1959),
en el cual institucionalizó la profesión del científico, el cual
debe contar con formación de postgrado y trabajar en la
investigación a tiempo completo. Desde sus inicios, el IVIC
se propuso ser un centro de excelencia en la investigación y
de hacer visible a Venezuela en el mundo internacional de la
ciencia, a través de las publicaciones científicas de sus
investigadores en revistas internacionales de reconocido
prestigio en los distintos campos del saber, aportando entre
un 28 a 30% de la producción venezolana internacional.
Evolucionó de un centro en donde predominaban los
Con su creación en 1959, el
médicos (1959) a un instituto multidisciplinario en biología,
Instituto Venezolano de
química, física, matemática y ciencias sociales (antropología
Investigaciones Científicas (IVIC)
institucionalizó la profesión del
y estudios sociales de la ciencia), con una planta de
científico. Fotografía: Joaquín
científicos mayoritariamente venezolana; si bien interesado
Torres
en la búsqueda del conocimiento o ciencia básica, también
toma en consideración los problemas prácticos y/o vinculados a necesidades del país. Ejemplo
de ello es haber auspiciado proyectos institucionales propios como el Centro Tecnológico; o
fuera del mismo como el INTEVEP, cuando una parte de su grupo de química en catálisis se
trasladó a este ente; simular situación ocurrió con el grupo de ingeniería y la Fundación Instituto
de Ingeniería. El IVIC ideó, construyó y puso en funcionamiento a través de su empresa
QUIMBIOTEC, S.A., la planta de procesamientos de hemoderivados sanguíneos para abastecer
al mercado nacional en estos rubros. Cuenta con la Biblioteca Marcel Roche, la cual trabaja 363
días del año y ha sido designada por la UNESCO como la Biblioteca Regional de Ciencias de
América Latina y el Caribe (1999).
Otro instituto autónomo es el Centro de Investigaciones Astronómicas Francisco José Duarte
(CIDA) (1975) localizado en el páramo merideño, encargado de auscultar los cielos. Gracias a la
presencia del CIDA, los venezolanos han podido participar en la exploraciones del cosmos,
permitiéndoles identificar en el año 2000 un nuevo miembro del sistema solar, el EB173, así
como 168 jóvenes estrellas en la constelación de Orión. En tanto la Fundación Venezolana de
Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) (1972), recoge y analiza información sobre el
comportamiento de la corteza terrestre sobre la que se ha instalado la sociedad venezolana, y
proporciona directrices y normas para la construcción de edificaciones en zona sísmica como lo
es Venezuela, ubicada en el norte de la placa de Sudamérica y su unión con la del Caribe.
En el ámbito mas tecnológico se hallan el Centro de Investigaciones del Estado para la
Producción Agroindustrial (CIEPE), (1974) ubicado en el estado Yaracuy y la Fundación
Instituto de Ingeniería (FII) (1982) en al área metropolitana de Caracas. Todos estos institutos de
investigación autónomos están ahora adscritos al Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT).
A pesar que el Estado venezolano cuenta con numerosas empresas, entre ellas las
denominadas básica o industriales, es notoria la ausencia a su interior de unidades de
investigación y desarrollo tecnológico, como en un momento lo tuvieron la Compañía Anónima
Teléfonos de Venezuela (CANTV) y la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), con poco impacto; la
excepción lo constituye el INTEVEP (1976) perteneciente a Petróleos de Venezuela (PDVSA),
cuyos investigadores crearon la Orimulsión, un nuevo tipo de combustible a partir del petróleo y
diseña patentes registradas en Estados Unidos, Europa y Venezuela; contribuyendo a que
PDVSA tenga una capacidad propia de conocimientos y tecnología, no sólo en las áreas de
exploración y comercialización del petróleo, sino la posibilidad de devengar ingresos por
productos colaterales del mismo negocio.
A raíz de la explotación de las minas de carbón en el Guasare (Zulia) (1979), CORPOZULIA,
LUZ y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) unieron
sus esfuerzos para crear el Centro de Investigaciones Carboníferas y Siderúrgicas (CICASI). Al
cambiarse los planes carboníferos y siderúrgicos en esa zona, el Centro estuvo a punto de cerrar.
LUZ tomó cartas en el asunto convirtiéndolo en el INZI-CICASI (1985), ampliando sus
objetivos para contribuir al desarrollo tecnológico y científico de la región zuliana, al interesarse
además del carbón por la geología, química aplicada, ambiente y corrosión.
Tope
9. El aporte del sector privado
Ya se ha indicado, en parte, su contribución en el sistema educativo universitario, más bien en
términos de la formación de recursos humanos calificados, y salvo en raras excepciones, las
universidades privadas escasamente hacen investigación propiamente. Fuera de ese ámbito, las
actividades privadas siguen orientadas, al igual que en el siglo XIX, a la organización de
sociedades, entre las cuales se destaca la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (1931), la
cual tempranamente llamó la atención sobre la necesidad de poner en práctica una política de
conservación de los recursos naturales, o la conveniencia de la creación de Parques Nacionales,
a partir de espacios como Rancho Grande, hoy Parque Henri Pittier. La sociedad cuenta con una
estación experimental y publica su Boletín.
La Sociedad de Ciencias de La Salle (1940)
creada por el religioso salesiano Pedro
Madazen, también conocido como el
Hermano Ginés, fue creada por éste para
alentar entre los jóvenes el interés por las
ciencias naturales; la Sociedad cuenta con un
Museo donde se conservan y clasifican en
colecciones el material botánico, zoológico,
mineral y etnológico que se recoge de las
diversas expediciones que organiza la
sociedad. También cuenta con un Boletín.
La Asociación Venezolana para el Avance
de la Ciencia (ASOVAC) (1950), desde su
fundación ha propiciado la investigación en el
país; ASOVAC ha sido el núcleo de la
comunidad científica venezolana que emergió
La Sociedad de Ciencias de La Salle, fue creada en
1940 para estimular entre los jóvenes el interés por
las ciencias naturales. Vista actual. Fotografía:
Joaquín Torres.
en las universidades estatales, a través de su presencia descentralizada en las diversas regiones
del país. Dotó a la comunidad científica de una ideología y de un proyecto de construcción de la
ciencia a través de la universidad que investiga y enseña a la par; para lo cual, la institución
debía contar con un ente como del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CDCH) que
permitiera financiar la formación del profesorado y la investigación científica y humanística;
contar con un núcleo o facultad de ciencias y el profesor universitario debía ser profesional a
tiempo completo y remunerado adecuadamente por ello, pero a la par evaluado por sus
actividades, para lo cual debía establecerse el escalafón universitario. Otra de las facetas de la
ASOVAC es la de haber sido el semillero de la formación de líderes de la ciencia en el país,
destacándose entre ellos Francisco De Venanzi (1917-1987), Tulio Arends (1918-1990), Miguel
Layrisse (1919-2002) y Marcel Roche (1920-2003) entre otros.
ASOVAC, desde 1950, organiza la Convención Anual, una reunión multidisciplinaria que se
efectúa cada año en una región distinta y que constituye el evento científico nacional por
excelencia. También publica la Revista Acta Científica Venezolana (1951).
La filantropía a favor de la ciencia es uno de los objetivos de varias fundaciones privadas.
Pionera de ellos ha sido la Fundación La Salle (1957) al crear el Instituto del Caribe de
Antropología para incentivar la investigación de esta disciplina en el país; el Instituto también se
encarga de la Revista Antropológica. Por su parte, la Fundación Polar (1977), estimula el
reconocimiento de los científicos con el Premio Lorenzo Mendoza Fleury (1983), las
publicaciones, entre ellos el Diccionario de Historia de Venezuela, la subvención de proyectos
de investigación en las áreas de la investigación agrícola, la alimentación y el ambiente, y la
organización y mantenimiento de archivos del país en la Casa de Estudio de la Historia de
Venezuela Lorenzo A. Mendoza Quintero. Otra, como la Fundación Phelps que tiene a su cargo
la Colección Ornitológica; y la Fundación Boulton guarda y clasifica valiosos documentos y
objetos históricos relativos a la historia del país.
La industria privada, al igual que la estatal ha sido poco proclive a la creación en su seno de
unidades de investigación tecnológica; no obstante esta instancia existe en varias, entre ellas, las
Empresas Polar. Esta última, en los años ochenta al interior del conglomerado de sus empresas
organizó una gerencia nacional de biotecnología (1986-1987), destinada a capacitar al personal
de las empresas, y a aplicar la ciencia básica con miras a dotar a las mismas de nuevos productos
que faciliten su diversificación industrial. Mantiene estrechos nexos con laboratorios de las
universidades y del IVIC, para lo cual se financia parte de estos. Del seno de una de las empresas
del grupo Polar surgió la harina precocida de maíz, que ha permitió masificar el consumo de la
arepa en el medio urbano.
El sector químico industrial contiene algunas empresas que han desarrollado sus actividades a
partir de pequeñas adaptaciones tecnológicas acordes con las condiciones y necesidades locales,
o ideando nuevos procesos de producción en las resinas, como es el caso de RESIMON, C. A.
Otros, a partir de investigación industrial, pueden aprovechar mejor la materia prima local, o
idear nuevos procesos para producir nuevos productos relativos al empaque industrial de
alimentos, tal como lo ha hecho Montana Gráfica C. A.
Al igual que en el sector público también existen unidades privadas dedicadas a la
investigación aplicada y al servicio técnico. El más antiguo de ellos es el Servicio Shell para el
Agricultor (FUSAGRI) (1952); FUSAGRI se orienta al desarrollo de la agricultura; tiene su sede
en Cagua (Aragua).
Por su parte el Instituto Venezolano de Investigaciones Tecnológicas e Industriales
(INVESTI) (1959) fue una iniciativa pionera por parte de ingenieros que en los tempranos años
sesenta juzgaban que debía existir una unidad que permitiera dar servicios a la industria, lo cual
no fue resultó positivo en vista que la mayor parte de este tipo de servicios las industrias lo
contrataban en el exterior; mas éxito ha tenido INDESCA (1983), localizada en Maracaibo para
satisfacer las necesidades de la industria química de la región.
Tope
10. Otros ámbitos de la ciencia: el museo y el archivo
Si bien se ha asociado la investigación científica y tecnológica con la universidad, el instituto de
investigación o el laboratorio de desarrollo tecnológico en la industria, existen otros espacios que
contribuyen a guardar y preservar de manera activa el patrimonio científico del país; ellos son los
museos, las colecciones y los archivos que además de ser escenarios de exposición y divulgación
científica, también se realiza investigación en su seno.
Hay una variedad de este tipo de
instituciones; así en el campo de las
ciencias naturales están los herbarios,
destacándose la Fundación Instituto
Botánico de Venezuela ubicado en el
Jardín Botánico de la Ciudad
Universitaria de la UCV. Este Jardín es
el resultado de la obra de Pittier el cual,
a partir de 1938, continuó su trabajo en
el MAC, en el Servicio Botánico.
Luego, sus alumnos contribuyeron a que
este fuera ubicado como parte de la
Ciudad Universitaria. En dicho Jardín,
El Herbario Nacional en el Jardín Botánico de la UCV, es
ecólogos y botánicos indagan acerca de
resultado del trabajo realizado en Venezuela por el científico
Henri Pittier. Vista actual. Fotografía: Joaquín Torres.
la Taxonomía, Biosistemática, Ecología,
Fitogeografía,
Anatomía
y
Conservación. Publica la revista Acta Botánica Venezuelica.
En la rama de la zoología están la Colección Ornitológica Phelps. La Colección es la mas
completa del país en cuanto a aves, reuniendo unos 80.000 ejemplares que corresponden a 1.365
especies que habitan en el territorio nacional. Es sostenida por la Fundación William H. Phelps,
que paga tanto su personal científico y técnico que continua acrecentado su desarrollo. El
iniciador de la Colección, fue William Henry, padre (1875-1965) quien vino a Venezuela en
1896, recogiendo ejemplares para su tesis en la Universidad de Harvard, donde cursaba estudios
de zoología, los cuales completó. Regresó en 1898 para establecerse definitivamente en el país,
cansándose con una venezolana. Su hijo, William H, (1902-1988) mejor conocido como Billy, se
graduó en Princenton (1926) con un Bachelor in Science en Zoología. También participó en la
Colección Kathleen Deery de Phelps, esposa de Billy. Los dos William fueron Individuos de
Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, en tanto la señora Phelps,
fue Miembro Correspondiente Nacional.
Existen museos que también conjugan la exposición con la investigación. El Museo del
Instituto de Zoología Agrícola Francisco Fernández Yépez (MIZA) (1948), adscrito a la UCV,
recolecta ejemplares de difícil acceso o en peligros de extinción; es un centro de referencia para
la identificación de ejemplares para casos de plagas agrícolas y animales ponzoñosos. Tiene la
mejor colección país de insectos y arácnidos.
Muestras de diversos animales se encuentran en la sección de historia natural del Museo de
Ciencias Naturales en Caracas; los Museo del Mar en Margarita (Boca del Río) y el de Cumaná
cuentan con grupos de trabajo en el campo de la ictiología o peces.
El patrimonio arqueológico y etnográfico permite conocer la formación del pueblo
venezolano. Ese patrimonio arqueológico nacional está repartido en diferentes entidades, así el
Museo de Ciencias Naturales contiene una parte importante de piezas arqueológicas
precolombinas entre ellas la figura de la Venus de Tacarigua, perteneciente a la Cultura
Valencioide, grupo humano que habitó las orillas del hoy Lago de Valencia.
La Sala Arqueológica José María Cruxent ubicada en el IVIC, expone de una manera
accesible y gráfica los resultados de las investigaciones del Departamento de Antropología, así
como parte de las colecciones arqueológicas y etnográficas que han recabado sus investigadores.
Lara, cuenta con varias en localidades en donde se han encontrado evidencias arqueológicas
de los diversos grupos humanos han vivido en esas tierras en los últimos 2.000 años. Una
muestra se expone en el Museo Arqueológico de Quibor. En el Táchira, el Museo del mismo
nombre cuenta tanto con una Sala Arqueológica y otra de Etnología, donde se dan a conocer los
resultados de las indagaciones del departamento de Antropología del Museo. Otro tanto ocurre
en Mérida con el Museo Arqueológico adscrito a la ULA; en Coro se encuentra el Museo de la
Loza Popular , fundado por iniciativa del profesor José María Cruxent, quien también fundara el
Departamento de Antropología en el
IVIC (1959)
La memoria histórica del país es el
objeto del cuidado tanto de los
desvelos del Estado como del propio
sector privado, algunos ejemplos ya
han sido mencionados. El Archivo
General de la Nación ubicado en
Caracas, cuenta con un edificio
propio desde 1911, y alberga
valiosos legajos que van desde la
época colonial (1535),
hasta
nuestros
días,
abarcando
El Archivo General de la Nación alberga valiosos legajos que
documentación
de
las
dependencias
comprenden desde la época colonial hasta nuestros días. Vista
gubernamentales
(Legislativo,
actual. Fotografía: Joaquín Torres.
Ejecutivo y Judicial). Su personal
recupera la memoria del país que se
encuentra en archivos del exterior.
La Academia Nacional de la Historia ha contribuido a la tarea de la preservación de la
memoria, al organizar mantener su respectivo Archivo, alojando los papeles de diversos
prohombres de la república. Cuenta con un Departamento de Investigaciones que hace buen uso
del material del Archivo. Los resultados de las investigaciones se pueden leer en el Boletín de la
Academia Nacional de la Historia.
La Presidencia de la República también es depositaria de un valioso legado ubicado en el
Archivo Histórico de Miraflores, organizado por el historiador y luego Presidente de la
República Ramón J. Velásquez. Publica el Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, donde se
detalla aspectos del acervo como de trabajos realizados en la unidad.
El sector privado también ha participado en la recuperación de la memoria del país, cabe
destacar entre ellos la Fundación John Boulton, con la sede de su archivo en Caracas y su casa
exposición en La Guayra; tiene una revista electrónica, Kronos. La biblioteca Pedro Manuel
Arcaya que contiene libros, periódicos y documentos de este alto funcionario de la época de
Juan Vicente Gómez; funciona adscrita a la Biblioteca Nacional.
Tope
11. La política científica y tecnológica
Las Academias Nacionales hasta finales de los sesenta del siglo XX habían sido las únicas
instituciones del Estado que tenían entre sus tareas especificas el estimular el desarrollo de la
ciencia en el país; creadas las primeras a finales del XIX y principios del XX, (la Lengua,
Historia, Medicina, Ciencias Políticas y Sociales, y Físicas, Matemáticas y Naturales) en los
ochenta del XX se completó el cuadro disciplinario con la fundación la Academia Nacional de
Ciencias Económicas (ANCE)(1983). Estas instituciones han orientado sus actividades hacia lo
honorífico a excepción de la Medicina y eventualmente la de Historia. Las Academias
Nacionales como tal han sido lentas en seguir de cerca el desarrollo de la ciencia en Venezuela y
en reconocer como integrantes de ellas a los nuevos de investigadores que ahora tiene el país;
un ejemplo de ello es que la de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales tiende poco a
incorporar a los profesionales que hacen investigación en biología, química, física, y si mas a los
ingenieros que ejercen la profesión.
La creación en 1967 del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas
(CONICIT), a través de una Ley sancionada por el Congreso de la República constituyó el
primer esfuerzo del Estado venezolano, ya no sólo por fomentar la actividad de investigación
sino también por encauzarla mediante mecanismos financieros como las becas de postgrado, las
subvenciones para proyectos básicos y aplicados, que eran adjudicados luego de la evaluación
por comisiones de expertos. También, CONICIT inicio la práctica de planificación de la ciencia
y la tecnología mediante la formulación de Planes de Ciencia y Tecnología.
El CONICIT estimuló una política de regionalización de la ciencia creándose para ello las
Fundaciones para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (FUNDACITE) en los distintos
estados del país. Para reconocer la trayectoria de los científicos del país por su contribución al
desarrollo de la investigación, creo el Premio Nacional de Ciencias, en las distintas áreas
(Biología y Medicina, Física Química, Matemáticas, Ciencias Sociales y Humanística y el
Tecnología); y para destacar aquellos trabajos anuales de investigación publicados, estableció el
Premio Anual en cada de las distintas áreas disciplinarias. Organizó, a instancias de la
comunidad científica, el Sistema de Promoción al Investigador (SPI) (1990), a fin de estimular la
productividad de los investigadores del país al otorgarles aquellos que fueron evaluados
positivamente un estipendio o beca equivalente a un varios salarios básicos. De igual manera, la
continuación por las distintas autoridades de los programas de becas de postgrado (dentro y fuera
del país), las subvenciones a proyectos de investigación y las ayudas a la actualización de la
comunidad científica nacional (viajes a congresos y pasantías) han permitido a los científicos en
Venezuela vencer con mas facilidad el aislamiento científico y cultural de otras épocas.
Tope
12. La ciencia en la República Bolivariana: 1999-2002
Con la llegada al gobierno de Hugo Chávez Frías en 1999, se crea el Ministerio de Ciencia y
Tecnología (MCT) pasando a ser el CONICIT, ahora FONACIT (Fondo Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación) una de las instituciones adscritas a este despacho así como otras
organizaciones como el IVIC, CIEPE, FII, CIDA, FUNVISES, Instituto de Estudios Avanzados
(IDEA) y el Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias (FONAIAP), ahora Centro de
Investigaciones Agrícolas (CIA). El Ministerio dio importancia la búsqueda de recursos
financieros como la promulgación de varios instrumentos jurídicos, entre los que se destacan la
Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación (2000), lo cual permitía honrar al artículo 110 de la
Constitución sancionada en el 1999, en la cual se establecía que el Estado reconocería “el interés
público de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, la innovación y los servicios de
información necesarios”, considerándolos como instrumentos fundamentales para el desarrollo
económico del país, "así como para asegurar la seguridad y defensa nacional". De igual manera,
indicaba que el Estado destinaría los fondos
necesarios y crearía “el sistema nacional de ciencia
y tecnología de acuerdo a una ley".
El nuevo instrumento legal formó parte del
conjunto de leyes que el Ejecutivo promulgó
gracias a la habilitación que le otorgara la Asamblea
Nacional en el 2001. El MCT adujo urgencia para
aprobar la ley, lo cual ocasionó fricciones con la
comunidad científica que juzgó que el texto del
nuevo instrumento debía ser objeto de una amplia
consulta, lo cual implicaba contar con un tiempo
mas largo que el establecido por el Ministerio.
A los 40 años de su fundación, el Instituto
La Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación
Venezolano de Investigaciones Científicas
aprobada en agosto del 2001, es un intento de
(IVIC) es un ejemplo de esfuerzo y continuidad
convocar a los sectores ligados directamente o
aquellos potenciales de serlo a la ciencia y la
tecnología, tanto públicos como privado, a fin de integrarlos en un sistema. Este debe atenerse a
un plan de ciencia y tecnología confeccionado por el Ministerio (artículo 11). Este punto generó
controversia, los integrantes de la comunidad científica a través de sus asociaciones, los
Consejos de Desarrollo Científicos y Humanísticos, por ejemplo insistían en que hubiese una
instancia en donde todos los actores (investigadores, empresarios públicos y privados,
fundaciones del estado entre otros) del sistema pudiesen estar representados y participar en la
elaboración del mencionado plan. Pero este punto no fue acogido en la ley promulgada. La ley
también daba potestad al Ministerio de orientar los proyectos de ciencia y tecnología que las
gobernaciones y municipios tuviesen a bien emprender (artículos 36, 37, 38 y 39). Finalmente, el
Ministerio se convertía en el ente coordinador de los esfuerzos públicos y privados para financiar
las actividades del Plan (artículo 26).
Otro instrumento que fue modificado fue el Sistema de Promoción al Investigador (SPI) que
buscaba, por una parte ser mas flexible en cuanto a las personas que podían ser incorporadas, al
no hacer hincapié en la dedicación a la investigación. Y por la otra, buscó en un principio,
obligar a los investigadores a publicar los resultados de sus investigaciones en medios nacionales
al dar mayor puntuación a las revistas del país sobre las del exterior. Ambos aspectos generaron
controversia y si bien la primera de ellas no se ha modificado, la segunda si lo fue a fin de
eliminar el privilegio hacia las publicaciones nacionales.
El Estatuto de creación del IVIC (1959) fue
sustituido por una ley (2000), la cual le
permitió al MCT escoger los integrantes del
Consejo Directivo del mismo, a excepción de
los representantes laborales.
Dentro del Plan de prioridades que
promulgara el MCT, confeccionado sin
consulta de los actores del sector científico y
tecnológico, se recalca la idea de la
necesidad de democratizar la ciencia, lo cual
en la práctica llevó a financiar proyectos de
investigación presentados por individuos que
El Ministerio de Ciencia y Tecnología creó una red de
no son científicos, pero que el Ministerio ha
centros de computación para que la población tenga
identificado como personas que buscan
acceso a Internet. Infocentro en el Parque del Este,
resolver sus problemas a través de la ciencia.
Caracas. Fotografía: Joaquín Torres.
También desde el MCT se puso en marcha
la idea de crear una red de centro de
computación a fin de que la población tuviera acceso a la Internet, los llamados Infocentros. Este
impulso hacia la informática es parte de una acción más amplia, que consiste en que el Estado
automatice una serie de tareas. En esta perspectiva se encuentra la Ley de firma electrónica
aprobada para facilitar la confección de documentos oficiales y su divulgación electrónica; se ha
intensificado la existencia de páginas electrónicas o WEB de los ministerios y otros entes del
Estado, sumándose así, el Ejecutivo a los esfuerzos existentes en la red académica, los medios de
comunicación social y otras organizaciones no gubernamentales (ONG). La propia Presidencia
de la República mantiene actualizada una hoja WEB con información de las leyes promulgadas,
la Gaceta Oficial, la agenda presidencial, así como los discursos, entrevistas e intervenciones del
mandatario en el programa de radio “Alo Presidente”, entre otros.
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