Bases Orgánicas de la República Mexicana, 1843

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Bases Orgánicas de la República Mexicana, 1843.
Las revueltas internas entre federalistas del Partido Liberal y centralistas
del Partido Conservador no cesaron. Además sacudió al país la separación
de Texas, el intento que en 1840 se hizo para proclamar la independencia
de Yucatán, la amenaza de invasión extranjera, el descontento popular por
las arbitrariedades de Santa Anna y la posibilidad de que éste intentara
establecer una monarquía constitucional.
En abril de 1842 el congreso formuló un proyecto para una nueva
Constitución , en el cual el diputado Mariano Otero propuso un gobierno
republicano, representativo, popular y federal, así como un sistema de
representación de las minorías, lo que ocasionó gran descontento de la
fracción conservadora que derivó en diversos enfrentamientos, por lo que el
congreso fue disuelto. Sólo hasta junio de 1843 se sancionó una nueva
Carta Magna , llamada Bases Orgánicas de la República Mexicana.
Estas Bases, que solo estuvieron en vigor tres años, reiteraron la
independencia del país , la organización política en República Centralista, y
suprimieron al Supremo Poder Conservador que encabezaba el propio
Santa Anna. Se instauró la pena de muerte y se restringió la libertad de
imprenta, ratificando que el país protegía y profesaba la religión católica.
La elección de los representantes era indirecta, esto es, se dividió a la
población en secciones de 500 habitantes, mismos que elegirán un elector
primario; éste nombraba los electores secundarios, los cuales formaban el
Colegio Electoral que a su vez elegía a los diputados al Congreso. El
ejecutivo tenía un demostrado derecho de veto de leyes.
Acta Constitutiva y de reforma, 1847.
En plena guerra con EUA, el país dividido en grupos políticos
antagónicos, y ante los levantamientos a favor de poner en vigencia
nuevamente los ordenamientos constitucionales del federalismo, el 10 de
mayo de 1847, en el Congreso Extraordinario Constituyente, se aprobó el
Acta Constitutiva y de Reformas. De esa manera se restablecía el
federalismo, de manera formal puesto que la Constitución del 24 había
sustituido a la Constitución centralista conocida como Bases Orgánicas
desde agosto de 1846, pero con diversas modificaciones para evitar caer
nuevamente en situaciones de conflicto político. Por ejemplo, contemplaba
que los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial "solo pueden y deben hacer
lo que la Constitución otorga como facultad e impone como obligación".
El Acta Constitutiva y de Reformas estableció las garantías individuales
para todos los habitantes de la República, suprimió el cargo de
vicepresidente y adoptó elecciones directas para diputados, senadores,
presidente de la República y miembros de la Suprema Corte. Además,
facultó al congreso para anular las leyes de los estados que implicasen una
violación al pacto federal, e implantó los derechos de petición y de amparo.
LAS BASES ORGÁNICAS DE 1843
En Agosto de 1841 se promulgó el general Mariano Paredes y Arrillaga contra
el presidente centralista Anastasio Bustamante. El motivo del levantamiento fue
el de convocar a un nuevo Congreso Constituyente que debería encargarse de
revisar la Constitución vigente y corregir los errores que ésta tuviera, y en su
caso, redactar un nuevo texto político. El levantamiento de Paredes fue
secundado por Santa Anna. Al triunfar este golpe de Estado, se levantó un Acta
que se conoce con el nombre de Bases de Tacubaya. Con apoyo en este
documento, se designó de inmediato a un gobierno provisional que tuvo la
obligación fundamental de convocar de inmediato a un nuevo Congreso
Constituyente. En este Congreso se reunieron personas de acendrado
patriotismo, y aunque unos eran de tendencia centralista y otros federalista,
todos llevaron al Congreso una firme determinación: frenar los abusos y la
desmedida ambición de la casta militar. Para entonces Santa Anna había sido
designado presidente provisional de la República, y como se percató de los
propósitos del Congreso, que iban en contra de él mismo y del grupo que
representaba, se levantó en armas y le dio un golpe de estado a su propio
gobierno y, desde luego, trajo como consecuencia la disolución del Congreso
Constituyente.
En lugar de este Congreso Santa Anna designa a la llamada Junta Nacional
Legislativa que se encargó de elaborar las Bases Orgánicas de 1843, endonde
se adoptó también el sistema de gobierno centralista, y se le dieron al
presidente facultades casi absolutas para gobernar. El general Paredes volvió a
pronunciarse en rebeldía contra Santa Anna; lo derrocó en 1845, y un poco
después, este general llegó a la presidencia de la República.
EL ACTA DE REFORMAS DE 1847
En agosto de 1846, mediante el cuartelazo, el general Paredes fue derrocado
por el general Mariano Salas. Con esta acción triunfó el grupo liberal sobre el
conservador, lo cual sirvió para abogar la Constitución centralista de 1836, sí
como las Bases Orgánicas de 1943, y se puso nuevamente en vigor la
Constitución Federal del 4 de Octubre de 1824, mediante la integración de un
nuevo congreso Constituyente, que se encargó además de elaborar un nuevo
texto político.
En este congreso Constituyente destacan dos importantes juristas mexicanos,
a quienes se les conoce con el nombre de Padres del Juicio de Amparo:
Manuel Crecencio Rejón y Mariano Otero. En este Congreso Constituyente se
decidió conservar la vigencia de la Constitución de 1824, pero se le
incorporaron una serie de importantes modificaciones y adiciones. Se
reorganizó la Cámara de Senadores; se suprimió la vicepresidencia de la
República, se enumeraron en el texto constitucional las garantías individuales,
consignadas antes de esta fecha, en leyes secundarias, y se propuso al mismo
tiempo garantizar el respeto de dichas garantías, a través del juicio de Amparo.
Estas modificaciones fueron aprobadas y se incorporaron a la Constitución de
1824 con el nombre de Actas de Reformas, el 18 de mayo de 1947.
Después de estos ajustes constitucionales al a vida política del país como fue,
sobre todo, el abandono de la aventura del centralismo republicano, bajo el
cual vivió el país por más de una década; después de que México había sido
mutilado en la mitad del territorio nacional a los Estados Unidos de América,
parecía que lo que quedaba de la nación se encaminaba a una vida soberana y
políticamente tranquila, porque incluso los partidos políticos transigieron en sus
ambiciones. Sin embargo, en 1852, el presidente de la República, general
Mariano Arista, se vio obligado a renunciar, porque la efervescencia política
tomaba nuevos bríos. Sin explicación aparente, se llama a Santa Anna para
que se encargue del poder ejecutivo. El grupo conservador, al frente del cual se
hallaba Lucas Alamán, impuso a Santa Anna las condiciones bajo las cuales
debería ejercer durante un año el puesto, mientras se expedía una nueva
Constitución.
La muerte de Alamán debilitó políticamente al Partido Conservador y en
consecuencia, Santa Anna quedó como dueño absoluto del poder, y llevó al
grado máximo sus abusos, sus pretensiones y sus locuras, sin hacer alguna
reforma formal, gobernó al margen de la Constitución y de su Acta de
Reformas; volvió arbitrariamente al sistema centralista; se autotituló "Alteza
Serenísima", gravó al pueblo con tributos injustos y absurdos y cometió toda
clase de excesos de poder al margen de las leyes.
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