REGULACIÓN DE LA FRECUENCIA DE EYACULACIÓN
REGULACIÓN DE LA FRECUENCIA DE EYACULACIÓN
Todas las escuelas del taoísmo están de acuerdo en que la retención del
semen y la correcta regulación de su emisión son habilidades
indispensables para aquellos hombres que quieren seguir el Camino.
En sus escritos, los adeptos de la China antigua dejaron constancia de
sus opiniones personales respecto a la determinación de la frecuencia
eyaculatoria. Combinando estas diversas sugerencias con su experiencia
práctica y sus propias exigencias individuales, podrá usted establecer un
programa de emisiones que responda a sus necesidades personales.
Comencemos con unas palabras de nuestra vieja conocida e instructora
sexual, la Muchacha Sencilla.
Confundido por los conceptos de «ahorrar la esencia vital» y «regular las
fugas», el Emperador Amarillo expuso sus dudas a la Muchacha Sencilla
y obtuvo la siguiente respuesta:
Algunos hombres son fuertes, algunos son débiles; algunos hombres son
viejos, y otros están en la flor de la vida. Cada cual debe vivir según su
propia vitalidad y no tratar de forzar los goces del sexo. Forzar el goce es
perjudicial. Así, un robusto joven de 20 años puede eyacular dos veces al
día, pero si es débil no debe hacerlo más de una vez al día.
Un hombre de 30 años puede eyacular una vez al día, pero sólo una vez
cada dos días si se trata de un individuo inferior. A los 40 años, un
hombre en buenas condiciones puede emitir un semen una vez cada tres
días, pero si su cuerpo está debilitado sólo puede hacerlo una vez cada
cuatro días.
Un hombre robusto de 50 años puede eyacular una vez cada cinco días,
pero sólo una vez cada diez días si es débil- Un hombre de 60 años con
buena salud puede emitir una vez cada diez días, o una vez cada veinte
días si su salud es mala.
A los 70 años, un hombre robusto puede eyacular una vez al mes, pero si
es débil debe abstenerse por completo de emitir su semen.
Li Tung-huan, médico de la dinastía Tang, en su obra El misterioso señor
de la caverna determinó la medida idónea para regular las emisiones de
semen basándose más en la frecuencia de coitos que en intervalos de
días:
Al tener trato sexual con mujeres, el hombre sólo debe emitir su semen
dos o tres veces de cada diez.
El maestro Liu Ching, un adepto de la época Han que según los archivos
dinásticos alcanzó una longevidad de más de 300 años, prefería regular
sus emisiones en base a los ciclos cósmicos del cambio estacional:
En primavera, el hombre puede permitirse eyacular una vez cada tres
días, pero en verano y en otoño debe limitarse a dos eyaculaciones por
mes. Durante los fríos del invierno, el hombre debe preservar su semen y
evitar por completo las eyaculaciones. El Camino del Cielo consiste en
acumular la esencia Yang durante el invierno. El hombre que siga estas
indicaciones tendrá una vida larga y sana. Una eyaculación en el frío
invierno es cien veces más perjudicial que una eyaculación en primavera.
El consejo más práctico sobre el tema del control eyaculatorio procede
del médico centenario Sun Ssumo, un adepto de la dinastía Tang que
sobrevivió a tres emperadores porque practicaba lo que predicaba.
Su norma general, citada en el encabezamiento de este capítulo, era de
dos eyaculaciones al mes, o 24 al año. Su régimen personal, empero, era
de sólo una emisión cada 100 copulaciones. Sun llegó a cumplir 101
años.
De acuerdo con Sun Ssu-mo, el hombre debe «comenzar a
familiarizarse» con el Tao hacia los 30 años de edad, y «adquirir un
profundo conocimiento funcional» del mismo hacia los 40:
Antes de los 40 años, la mayoría de los hombres aún están llenos de
vigorosa pasión. Pero, en cuanto llegan a su cuadragésimo cumpleaños,
advierten de pronto que su potencia declina. justo en ese punto en que la
potencia comienza a declinar, las innumerables dolencias caerán sobre
él como un enjambre de abejas. Si esta situación se prolonga sin ser
corregida, el hombre no tardará en encontrarse más allá de cualquier
posibilidad de curación.
Sun Ssu-mo advirtió repetidamente a sus pacientes masculinos sobre los
peligros que conlleva la excesiva eyaculación, comparando esta situación
con un candil parpadeante: justo antes de que se acabe todo el aceite,
cuando la luz está a punto de apagarse, la llama emite un destello
repentino y por último se extingue:
Cada vez que el hombre se contiene y conserva su semen, es como si
añadiera más aceite a un candil a punto de apagarse. Pero si el hombre
no logra dominarse y eyacula cada vez que yace con una mujer, es como
si extrajera aceite de un candil ya casi consumido.
Tal como lo resume Sun Ssu-mo en breves palabras, «si un hombre
derrocha su semen, pronto morirá.
Para el hombre, éste es el punto más importante a tener en cuenta con
respecto al sexo».
Por otra parte, y al igual que la Muchacha Sencilla, Sun también nos
previene contra una completa abstinencia:
Si el hombre no tiene relaciones con la mujer, su mente se vuelve
inquieta y constantemente anhela compañía femenina... La supresión
forzosa de la tendencia natural a emitir semen a determinados intervalos
no sólo es difícil para el hombre, sino que en la práctica aún facilita más
las pérdidas de semen. Lo perderá durante el sueño mediante poluciones
nocturnas... Una emisión de semen de esta manera equivale a la pérdida
sufrida en cien emisiones durante unas relaciones sexuales normales.
Las recomendaciones de Sun Ssu-mo sobre la regulación de la
frecuencia de eyaculación pueden resumirse de la siguiente manera:
• A la edad de 30 años, el hombre empieza a perder vitalidad y debe
dejar de derramar su semen despreocupadamente. Es hora de
abandonar el hábito de la masturbación y comenzar a familiarizarse con
el Tao del Yin y del Yang.
• A la edad de 40 años, el hombre llega a un punto crítico en su vida. Si
desea evitar el rápido descenso hacia la tumba que las relaciones
sexuales indisciplinadas conllevan en esta etapa de la vida, debe
comenzar a practicar el control de la eyaculación de modo habitual.
• A la edad de 50 años, su frecuencia de eyaculación no debe ser
superior a una vez cada 20 días.
• A la edad de 60 años, la mayoría de los hombres deberían prescindir
por completo de la eyaculación (aunque no del coito). No obstante, los
hombres excepcionalmente sanos y con una libido poderosa,
pueden seguir emitiendo su semen más o menos una vez al mes, o
mejor aún, una vez cada 100 coitos.
• A la edad de 70 años, si el hombre se mantiene sano y vigoroso, puede
seguir utilizando indefinidamente la medida ideal de Sun Ssu-mo, es
decir, una vez cada 100 coitos.
• El control de la eyaculación es tan importante para los hombres sanos y
vigorosos como para los débiles y ancianos. Quienes adopten este hábito
en una fase temprana de la vida podrán evitar los peores estragos de la
vejez, retrasar la pérdida de energía vital y disfrutar de una vida más
larga que quienes lo hayan adoptado entrada ya la madurez.
• Para la mayoría de los hombres, la absoluta supresión de las
eyaculaciones es tan nociva como un exceso de las mismas, ya que
provoca un poderoso anhelo de relaciones sexuales que perturba la
armonía de esencia, energía y espíritu, y en último término conduce a
una pérdida aún más importante de esencia sexual y energía a través de
las intensas e incontrolables eyaculaciones experimentadas durante el
sueño.
Para establecer la frecuencia eyaculatoria ideal de cada uno, hay que
dominar antes los métodos para la retención del semen que se exponen
a continuación, y luego seguir los principios generales ya indicados hasta
determinar, a base de ensayos, cuál es la propia vitalidad. La
eyaculación debe dejar al hombre tan ligero y descansado como una
mujer después del orgasmo, nunca exhausto, vacío y sin ganas de
proseguir con el acto sexual. Esta clase de eyaculación sólo puede
experimentarse cuando las reservas de semen son, como dicen los
chinos, «plenas» y «florecientes». Si una eyaculación le deja cansado y
deprimido, debe usted prolongar el intervalo entre emisiones.
También puede minimizar la pérdida de esencia y energía debida a la
emisión del semen si aprende a «correrse ligeramente» cuando haya
decidido eyacular. En lugar de agitarse cada vez con mayor frenesí justo
antes de la eyaculación, acérquese al borde suave y lentamente, saboree
la exquisita sensación de «dejarse ir» y, al instante, «bloquee
deliberadamente el canal urogenital mediante una profunda contracción
del ano y del eje del pene antes de que termine la eyaculación. De esta
manera conservará entre un 20 y un 30 por ciento del semen, al mismo
tiempo que se produce la deseada descarga eyaculatoria.
Inmediatamente después de la emisión, contraiga rítmicamente todo el
diafragma urogenital durante uno o dos minutos practicando el cerrojo del
esfínter anal. Esto tonifica los músculos de la pelvis, que quedan blandos
y fláccidos tras la eyaculación, y evita la pérdida postcoital de Qi a través
del perineo, ano y canal urogenital. Este ejercicio también es muy
beneficioso para las mujeres, porque impide la pérdida de Qi por la
vagina e impulsa la energía sexual hacia los canales de la columna, por
los que asciende hacia el cerebro.
Puesto que sin duda serán pocos los hombres que decidan adoptar esta
disciplinada y poco convencional actitud ante las relaciones sexuales a
menos que su propia experiencia personal los convenza de su necesidad
y su eficacia, he aquí unos experimentos sencillos que cualquier hombre
puede realizar para comprobar la verdad del Tao en la sexualidad.
Pruebe a mantener un vigoroso encuentro sexual una media hora antes
de participar en una prueba atlética o salir a un escenario; una vez con
eyaculación y otra sin ella. Le sorprenderá la diferencia. O realice el acto
sexual bien entrada la noche, un día con y otro sin eyaculación, y
compare luego la cantidad de sueño que necesita y cómo se encuentra al
levantarse a la mañana siguiente. Más convincente todavía es la
diferencia en vitalidad que notará a lo largo de todo el día tras mantener
relaciones sexuales por la mañana a primera hora, una vez con y otra sin
eyaculación.
Pruebe a experimentar también con otros factores, tales como el clima, el
estado de ánimo y el estado físico. Sin duda percibirá una enorme
diferencia tras un coito con y otro sin eyaculación en un día helado de
mediados del invierno, cuando, en palabras de Peng Tse, «una
eyaculación es cien veces más perjudicial que en primavera». Los
hombres que reducen drásticamente su frecuencia de emisiones durante
los meses invernales, sin reducir el número de coitos, experimentan en
mucho menor medida todos los síntomas relacionados con el tiempo frío,
tales como resfriados, gripe o la «depresión de invierno, Y cuando se
halle usted con el «ánimo decaído», una eyaculación sólo servirá para
hundirlo aún más profundamente en la depresión, mientras que un coito
prolongado sin emisión de semen es una excelente manera de
«animarse» de nuevo. Lo mismo puede decirse con respecto al estado
físico:
cuando un hombre está enfermo, la pérdida de semen hace que su
estado empeore, ya que le priva de su mayor fuente de resistencia justo
cuando más la necesita. Las relaciones sexuales disciplinadas, por el
contrario, constituyen un excelente paliativo para numerosas dolencias
crónicas, sobre todo aquellas en que influye la secreción de hormonas.
Miles Davis y Mohammad Alí llegaron a estas conclusiones precisamente
de la misma manera, mediante ensayos y errores, y lo mismo puede
hacer usted.
Todo hombre debe establecer su propio programa ideal de emisiones
como orientación general, pero también ha de tener en cuenta las
circunstancias particulares de cada ocasión antes de decidir si es o no
adecuado eyacular. Tal vez el calendario le diga que ya es hora de
permitirse una eyaculación, pero si en ese momento está usted bebido, o
atiborrado de comida, o no se encuentra bien de salud, más le vale
renunciar a ese fugaz espasmo de placer y mantener sus baterías bien
cargadas. En un texto taoísta titulado Los fundamentos para el cultivo de
la vida encontramos la siguiente advertencia:
La eyaculación queda estrictamente prohibida cuando el hombre está
bebido o repleto de comida. Una emisión en estas condiciones es cien
veces más perjudicial que en circunstancias normales, y puede provocar
vértigos y desagradables erupciones.
El Tao de la Eyaculacion
Publicado el 31 de Julio, 2007, 15:31. en General.
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RETENCIÓN SEMINAL Y LA MUJER EN EL TAO
1) ¿Que postura sostenían los antiguos médicos chinos sobre la
eyaculación?
El consejo más útil parece provenir del médico Sun Ssu-mo quien con
su norma de 2 eyaculaciones por mes, llegó a cumplir 101 años. El
advirtió a los hombres de los peligros que implica la excesiva
eyaculación, comparando esa situación con un candil parpadeante;
justo antes de que se acabe todo el aceite, cuando la luz está a
punto de apagarse, la llama emite un destello repentino y por último
se extingue: cada vez que el hombre conserva su semen es como si
agregase aceite al candil. Y agrega: Si un hombre derrocha su semen,
pronto morirá. Para el hombre, éste es el punto más importante a
tener en cuenta con respecto al sexo.
Aún así, cabe aclarar que, para la mayoría de los hombres, la
supresión de la eyaculación es tan nociva como el exceso de la misma,
ya que causa la un anhelo de relaciones sexuales que perturba la
armonía de esencia, energía y espíritu conduce, en última instancia,
a la pérdida mayor de energía sexual y energía a través de las
intensas e incontrolables eyaculaciones experimentadas durante el
sueño.
2) ¿Por que es aconsejable retener el semen?
3) ¿Cuales son, según los maestros taoístas, los tres tesoros que
deben coordinarse para lograr el control de la eyaculación?
Del mismo modo que los otros regímenes taoístas para la salud, el
control de la eyaculación requiere de la coordinación de los Tres
Tesoros : esencia ( cuerpo ), energía ( aliento ) y espíritu (
mente ) en un esfuerzo hacia un único objetivo. El espíritu dirige la
energía, la energía controla la esencia; es decir que el hombre debe
usar su mente para controlar el semen porque " cuando la respiración
se detiene, el semen se detiene ". Si observamos que la eyaculación
va siempre precedida de una aceleración del pulso, se comprenderá con
rapidez la importancia de mantener la regularidad del ritmo cardíaco
durante el acto sexual. Y considerando que la respiración controla el
pulso, el ejercicio más importante y el primero para controlar la
eyaculación, es la no respiración abdominal rítmica y profunda.
4) ¿Que métodos recomendaba, Wu Hsien, antiguo sabio taoísta, para
retener el semen?
Numerosas son las consideraciones a hacer, según los diversos
autores a considerar; tomaremos a Wu Hsien con sus recomendaciones
de
métodos para el " contacto sin fuga ": El principiante debe evitar
todo exceso de pasión o excitación; debe comenzar con una mujer que
no sea demasiado atractiva y cuyo Portal de Jade no sea muy estrecho
( para no perder la cabeza ni eyacular prematuramente ); debe
penetrar suave y lentamente, hacer una pausa para recobrar la
compostura y proseguir al cabo de unos instantes; debería comenzar
con una serie de tres empujes superficiales y uno profundo, luego
cinco superficiales y uno profundo y, finalmente, nueve superficiales
y uno profundo; debe aprender el método de retirarse duro y volver a
penetrar blando; debe aprender a ser dulce y amable para facilitar la
llegada al orgasmo de su pareja y debe evitar la impaciencia mientras
aprende a controlar la eyaculación ( a través de la respiración, el "
cierre de la puerta ", etc. ).
5) Y para nosotras, las mujeres, ¿Qué técnicas taoístas nos puedes
mencionar para dirigir la energía del orgasmo?
Con respecto a la mujer, cabe mencionar el impulso orgásmico
ascendente, técnica mediante la cual las mujeres pueden dirigir la
energía del orgasmo hacia arriba y hacia adentro a través de los
canales de energía de la columna, de manera que la energía sexual se
extienda a todas partes del cuerpo y a todos los órganos vitales a
través de los meridianos. Esto permite conservar la energía,
tonificar los órganos y producir un orgasmo corporal total que sólo
las mujeres pueden experimentar.
El músculo clave para ello es el puboccocígeo que controla los labios
mayores y menores, la vagina y otras partes del órgano sexual
femenino. Tras una práctica prolongada, este ejercicio hará que las
contracciones orgásmicas inviertan el flujo de energía sexual durante
el orgasmo, enviándola hacia arriba por los canales de la columna,
llenando todo el cuerpo de sensaciones orgásmicas.
Por supuesto, todas estas recomendaciones atinentes al control,
incidirán en el control de la natalidad.
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Reproducción sexuada

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FecundaciónMenarquíaReproducciónPróstataGlándulas de CowperMenstruaciónEpidídimo

Producción de cerdos

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Disfunciones sexuales

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TiposTranstornos del deseo sexualEyaculación precozOrgásmicosAversiónMasculino eréctilExcitación sexualDeseo hipoactivo

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