Introducción

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Introducción
En un mundo en el que los placeres terrenales bastaban para contentar el alma, en dónde se gozaba de fiestas y
se asistía con placer a sangrientos espectáculos por ocio y divertimento y dónde la importancia y jerarquía
social estaba basada en las posesiones monetarias de las personas; surge una luz de esperanza que les traería
una posibilidad de ver más allá de lo terrenal y material de la vida hasta ahora conocida: el cristianismo.
Este ensayo tiene como fin exponer los cambios de pensamiento ocasionados por la aparición del cristianismo,
tomando a éste no solo como religión, dogma o creencia, sino también considerando sus bases sociales.
Desarrollo
Antes de comenzar, es necesario posicionarnos en un tiempo y espacio concretos, ya que las circunstancias
marcaran el rumbo, al principio indefinido, de este movimiento.
Nos situamos en el Imperio Romano, ya cercano a su decadencia. En Roma, particularmente, la cual se había
convertido en sede capital de un imperio de enormes extensiones, por lo que se había tornado incontrolable.
Esta situación, lejos de tranquilizar a los ciudadanos romanos, los acongojaba, ya que la idea de verse
invadidos por los godos y los germanos los atormentaba día a día puesto que eso significaría romper con su
status quo. Podríamos decir que la mayor parte de los problemas del Imperio se refería a las relaciones que el
mismo sostenía con los pueblos conquistados o por conquistar y con el estatuto civil y político a concederles a
éstos.
Por lo que nos encontramos en una situación en la que las comunidades conquistadas lejanas geográficamente
de la capital del Imperio comenzaron a cuestionarse el porqué deberían de hacer caso al mandato de Roma que
tan lejos estaba de su realidad actual. Por otro lado, los mismos ciudadanos romanos temían la destrucción de
su civilización en manos invasoras, situación que se vio agraviada cuando el emperador Teodosio, tras
disminuir su popularidad en el imperio, se percató de que ni su propio ejército alcanzaría para defender las
fronteras del enorme Imperio. Pero esta escenario era medianamente llevadera, ya que era tranquilizada por la
certeza de admiración germana a la cultura romana, y si bien querían conquistar el imperio y tomarlo como
posesión propia, este hecho tenía sólo fines territoriales y no de destrucción, es más, pretendían tomar
elementos de su cultura como propia, antes que destruirla.
Igualmente, todo esto está acrecentado por la creencia de superioridad romana, por ende el desprecio de los
romanos hacia los extraños. Si apenas pensaban en organizar doctrinalmente sus conderaciones sobre
poblaciones tenidas por inferiores: se contentaban con administrarlas, con la mejor conciencia posible.
Por otro lado, la situación social no se encontraba en el mayor grado de calma y tranquilidad que se podía dar.
No sólo se sentían acosados con el temor de las invasiones sino que también se habían convertido en una
sociedad convencida en que únicamente había que hacer la guerra, administrar y ganar dinero. Eran
materialistas, y disfrutaban de ello. Se habían envuelto en una vida superficial en extremo, en cuyos ratos de
ocio disfrutaban de espectáculos de gladiadores y bestias salvajes como divertimento del momento. Esto,
agregado al sistema de clientelismo, eran los dos elementos con los que los gobernantes del imperio
manejaban a sus ciudadanos alrededor del siglo I.
Es también importante destacar la degradación que provocaba el hecho de ser pobre o vivir precariamente. En
la época en que Cicerón era imperaba, se opinaba de ellos de manera despectiva, diciendo que Esas gentes sin
dinero son gentes sin escrúpulo. (...) Son gentes de mala conducta, malhechores, pícaros; se le nota
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satisfecho de encontrar a su cabeza descalsados, es decir, son gentes que no han sabido conservar sus bienes
ni su moral.
En cuanto a la cultura, consideraban la filosofía y reflexión sistemática como una pérdida de tiempo. El ocio
de los griegos les había inspirado una instintiva desconfianza por lo que el verbo filosofar había tomado una
connotación negativa. Tenían un realismo y practicidad que los llevó a desarrollar el Derecho, mayor legado
romano, por lo que el primer documento literario importante es la Ley de las XII Tablas. El Derecho sirve a
los romanos de política y de moral.
Los valores de la época tenían mucho que ver con lo material y lo social, lo que queda perfectamente
demostrado cuando Carneades (156 a. C.), embajador de los atenienses, pronunció dos conferencias ante un
auditorio, en dónde la primera se basó en que la justicia es el primer bien, y en la segunda demostró que
resultaba difícil ser al mismo tiempo sabio y justo.
Por otra parte, como base de pensamiento de la época domina el estoicismo, el cual, entre otras cosas,
afirmaba que la moral consiste en seguir a la naturaleza y que el hecho de ocuparse de los semejantes es,
también, un deseo de ella, por lo que el estoicismo es un instrumento que los romanos usan junto con el poder.
Pero luego de darles una razón para combatir y convertirse en regulador de un Imperio unificado, hizo su
aparición la decadencia de Roma con los problemas económicos ocasionados por la corrupción y despilfarro
de las clases superiores, lo que favoreció a las invasiones bárbaras y ocasionó el reemplazo del estoicismo por
nuevos movimientos, entre ellos el neoplatonismo.
Paralelamente a éstos hechos, en el Oriente, aparece una figura que marcará un nuevo rumbo, no sólo en
sentido religioso sino también en sentido social y por ende político. El nacimiento de Jesús y la aparición del
cristianismo influyeron en la decadencia de Roma desde la perspectiva filosófica y política, pero no religiosa
o teológica, esto se debe al cambio radical de valores que trajo consigo.
Para comprender mejor esta nueva corriente de pensamiento, hay que comprender sus bases. La religión
predominante en Oriente era el judaísmo, cuyas bases políticas son difíciles de definir debido a la diversidad
cronológica de los textos encontrados. Pero lo más importante a tener en cuenta es que estamos refiriéndonos
a una religión monoteísta que afirmaba la existencia de un Dios espiritual (no territorial) y omnipotente,
dirigente de la humanidad y precedente al hombre en el mundo, ya que éste había sido creado por él y quien
gozaba de libre albedrío para obedecer o rechazar la voluntad de su creador. El judaísmo tenía como firme
convicción el hecho de que el pueblo de Israel era el elegido para la salvación, por lo que estaba directamente
gobernada por Dios y que cada país tenía su propio ángel que le dirigía y representaba en el cielo. Las bases
de estas afirmaciones se encuentran, actualmente, en la Biblia, pero en ese momento se contaba con diferentes
escrituras sagradas, tales como el Tora, pero la sociedad judía se limitaba a las interpretaciones que los
rabinos tenían de las sagradas escrituras.
En este contexto, nace Jesús, de cuya vida y obra nos habla el Nuevo Testamento de la Biblia, afirmando ser
el hijo de Dios pero teniendo conciencia de la diferencia de poderes y sapiencia que había entre él y Dios
Padre. Los apóstoles de la época le dieron el título de Mesías (el Ungido), pero ésta palabra tiene otra
acepción que la que le damos en la actualidad. En ese momento, Mesías significaba un líder del pueblo judío
mandado por Dios para liberar a Israel del Yugo Romano, dirigir a la población por el camino de la justicia y
reinstalar el Reino de Dios. Era, entonces, un hombre designado por Dios, pero sin características divinas y
una prueba de ellos es que en los salmos, también se llamó Mesías a David. Pero en el caso de Jesús, sus
discípulos le dieron características de Divinidad, aunque la clase de divinidad atribuida a Jesús tiene que ver
con su resurrección luego de haber sido crucificado, con su relación de dependencia con Dios Padre y los
milagros que cuentan que hizo, como por ejemplo la parábola de la resurrección de Lázaro o la multiplicación
de los panes.
El mensaje de Cristo no era dirigido sólo a una clase social alta sino que por el hecho de basarse en que todo
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el tormento de esta vida terrena es sólo una preparación y un paso para la vida celestial, es que la mayor
audiencia y seguimiento la tuvo entre las clases bajas. La predicación de Jesús se dirige, en consecuencia, de
manera especial a los desheredados pero para mostrarles que la verdadera felicidad es de distinto orden que
los placeres de la tierra y que hay que soportar las desgracias terrenas, sean físicas o sociales.
Pero ¿cuál era el mensaje? El mensaje tenía que ver con ir más allá de lo terrenal. Jesús atestiguaba la
existencia de un mundo futuro, con la resurrección de los muertos y su posición como agente salvador del
creyente. Denuncia el formalismo y la opresión de los fariseos. Daba poca importancia a los ritos y según los
evangelios, dejó un mensaje ético y moral en el sermón de la Montaña, en el que habla de las
bienaventuranzas, lo que acarrea lo bueno y lo malo, de las cuales podemos destacar las características que
pretende en los hombres: que sean pobres de espíritu, misericordiosos, puros de corazón, justos y que busquen
justicia.
Hay que destacar que En los Evangelios no hay pensamiento político, precisamente porque las cosas de la
comunidad terrestre se sienten como radicalmente diferentes de las cosas de la comunidad celeste y se
rechazan en bloque, no como males, sino como un dato de la condición humana sobre el que no vale la pena
operar distinciones. Lo que si hay, es una clara afirmación entre las cosas terrenas y las cosas espirituales, y
esto está basado en una parábola de Mateo en la Biblia, en donde queda explícito que, como la vida social y
política forman parte de la vida terrena y ésta no puede compararse con la vida del alma, que sólo concierne a
Dios, no hay que mezclarlas y termina afirmando que Hay que pagar el impuesto −símbolo eterno de la
obediencia civil− precisamente porque no le concierne Dios.
Por todos estos dichos y nuevas enseñanzas que trató de inspirar Jesús, sobre todo los que tienen que ver con
los roles sociales, la importancia del rey y su comparación con el poder de Dios, es que Cristo se tornó un
instrumento de molestia para las autoridades políticas, ya que contrariaba al orden social. Así es que, luego de
acusarlo de traición al rey, fue muerto crucificado. Pero sus seguidores, discípulos, sentían que tenían la
obligación de continuar esparciendo su mensaje, y así lo hicieron.
Si bien los apóstoles viajaban a diferentes comunidades de Asia Menor, sólo se limitaban a comunidades
judías de la diáspora, sin apartarse mucho a las enseñanzas bíblicas. Éstos tenían mejores maneras que los de
Palestina y la cercanía al mundo griego les hacía más cultos y tolerantes, aún así, no permitían la entrada de
los gentiles a las sinagogas, pero como durante los sermones más importantes dejaban las puertas abiertas, en
ellos se asentaban los prosélitos de la puerta a escuchar los discursos.
Todo esto preparó un terreno fértil para la expansión del cristianismo, pero la verdadera propagación no se
hizo sino hasta la aparición de Saulo de Tarso, mas bien conocido como San Pablo.
Jesús no había dado bases políticas, pero éste nuevo personaje se encargó de ello. Hijo de atenienses, judío y
perseguidor de cristianos hasta el momento de su conversión al cristianismo, escribió cartas a los Corintios,
Fariseos, etc., en dónde queda explícito su pensamiento político, de las cuales Joaquín Gilka afirma que sólo 7
son auténticamente de él y que las demás son deteurocanónicas o del círculo paulino, este escritor afirma
también que incluso algunas de las auténticas son arreglos posteriores de dos o más textos.
Pero en este punto debemos preguntarnos ¿por qué es importante la figura de San Pablo? A partir del
momento de su conversión al cristianismo, reconoce que Jesús es Dios, a diferencia de la mayoría de los
apóstoles, que sólo lo reconoce como el Mesías, hijo de Dios; crea una corriente de civilización que podría
llamarse Cristianismo Apostólico, no universal ni romano, sin embargo su impulso le da romancidad al
movimiento. La convierte en la religión de los gentiles, abre las puertas a la capital del Imperio y la separa
definitivamente del Judaísmo, teniendo como base que fuera de la religión católica no existía salvación.
Instaura la idea de que Jesús no es sólo parte de la historia, sino que las oraciones pueden ser dirigidas a él
para que haga llegar el mensaje a Dios con más efectividad. Además, San Pablo fue quien comenzó a esbozar
la jerarquía eclesiástica auto nombrándose rector de la moral cristiana y alejándose de los demás apóstoles
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considerando su revelación mítica más importante que el conocimiento personal que tuvieron los demás de
Jesús. Pero para no adentrarnos más en asuntos religiosos, es necesario precisar las bases políticas nuevas que
instauró para que se generara tal cambio de valores.
San Pablo no inventó nada, sino que sólo puso en práctica el legado de las palabras de Jesús y le dio una
interpretación social. Como la enseñanza de Cristo fue admitida desde una perspectiva anarquista, el mensaje
de San Pablo expresaba la obligación de cada uno de cumplir con la justicia y los deberes que derivan del
estado, llamando al orden y a la calma del pueblo.
Afirma que la propiedad no es objeto de crítica y recomienda la caridad y el uso equitativo de las riquezas.
Expresa mediante los evangelios que no hay una sociedad cristiana sino que hay una forma cristiana de
cumplir con los deberes sociales dentro de la organización existente.
Alega, además, que la autoridad tiene origen divino, por lo que hay que hacer caso a quien da órdenes, ya que
tiene el derecho divino de hacerlo. Éste pensamiento es una de las bases de la teología patrística, integrada por
pensadores del siglo IV y V que dieron forma a la teología de la Iglesia Católica.
Organiza la espera de la ciudad celestial en la que la solidaridad uniría a todos los cristianos, por lo que se
disminuyen las fronteras geográficas y barreras sociales ya que San Pablo no reconoce exclusividades.
Al mismo tiempo, se desvanece el criterio de cultura que el estoicismo amparaba ya que la idea de la unidad
de la humanidad y de la solidaridad se hacía presente de mejor manera que con el estoicismo. Al igual que con
ésta corriente de pensamiento, las ideas de San Pablo tenían que ver con la existencia de una ley natural al
margen de una ley positiva, para asegurar los fundamentos morales de la ciudad de Dios. Ésta ideología es una
de las bases del pensamiento patriarcal de San Agustín de Hipona, ya que empieza a esbozarse el concepto de
las dos ciudades de las que él hablaba.
Por todo esto, no se considera ya a la política como una de las necesidades simples de la vida del cuerpo, sino
que como el poder procede de Dios, éste debe de participar en el poder político. Más adelante, pasado el siglo
V, éstas ideas que hicieron de inclinación en San Agustín, se convirtieron en sus seguidores como doctrina
quedando así absorbido el orden natural dentro del sobrenatural y el derecho del Estado dentro del derecho de
la Iglesia.
Asimismo, la idea del fin del mundo y de la ciudad de Dios, les había dado a los hombres una necesidad de
verse puros de espíritu para recibir la vuelta de Cristo, para lo cual era necesario arrepentirse de sus pecados.
Conclusión
En conclusión, para esta época ya se habían reemplazado los valores de guerra, codicia, corrupción y el
sentido del ocio romano con los espectáculos amorales por los nuevos valores de caridad, amor y
arrepentimiento. Más adelante, en la modernidad, esto se va a exaltar con las herejías y la compra de
indulgencias.
Queda demostrado entonces con este trabajo, el sentido social predominante en las ideas de Jesús y San Pablo,
antes que el sentido religioso predominante en el saber popular. Estos personajes quisieron cambiar las
relaciones interpersonales, darles sentido y quitar la noción de materialismo existente en el Imperio Romano y
terminaron por darle forma a toda una cultura nueva. Más allá de los escritos de la Biblia sobre los milagros y
resurrección de Jesús, es interesante estudiar a este hombre según sus hechos en la historia y dichos en cuanto
a la situación social. Por este motivo es que San Agustín comienza a adentrarse de a poco en la vida cristiana,
rechazándola primero y creyendo completamente en ella después. Agustín de Hipona va a ser el primer
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filósofo cristiano de la historia. Continúa con la idea de la ciudad de Dios, pero poniéndola paralelamente a la
ciudad terrenal y relacionándola por medio del rey, el cual se comunicaba con Dios por medio del Verbo, pero
eso sería adentrarnos ya demasiado en la historia del catolicismo.
Equilibrio que existe en ese momento. No es lo ideal, sino el estado de equilibrio en el que se encuentran.
Debido a la inclinación a favor de Ambrosio de Milán cuando éste defendió al cristianismo y lo postuló como
única religión aceptada.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 64.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 72.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 66.
Corriente griega de pensamiento fundada por Zeno en el 308 a. C. que afirma que la felicidad sólo puede ser
alcanzada aceptando el hecho de que hay un destino inalterable.
Corriente filosófica que combina platonismo con misticismo judeocristiano. Fue elaborado por Platonio
alrededor del 30 a.C.
Nacionalismo teológico
Cinco libros de Moisés traídos de Babilonia por Esdras en el 428 a.C. y traducidos al griego en el siglo III a.C.
Los 4 evangelios completos son los de Mateo, Lucas, Marcos y Juan, pero la adjudicación de los mismos a los
autores si hizo en el siglo II, por lo que no se sabe si ellos fueron autores de dichos escritos, pero si se sabe
que fueron cristianos que conocieron de primera mano los acontecimientos que narran. Los 3 primeros son
llamados Sinópticos, por ser muy parecidos entre sí, pero el de Juan difiere de ellos en que muestra a un Jesús
más humano que dialoga con sus contemporáneos, además exhibe la vida pública de Jesús en 3 años, mientras
que los otros lo hacen en un año, y mostrando un Jesús estereotipado, que predica pero no dialoga y sólo habla
en parábolas. Hay mas evangelios adicionales llamados Apócrifos, pero el único encontrado completo es el de
Tomás, el cual escrito en el siglo II, relata las palabras de Jesús más no los sucesos, y que apareció con los
pergaminos del Mar Muerto. De los evangelistas, sólo Juan y Marcos conocieron a Jesús.
En una época en la que era natural nombrar divinidades (los últimos tres emperadores romanos habían sido
proclamados Dioses)
Pilar de las creencias cristianas.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 88.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 88.
Biblia, Nuevo Testamento; Mateo, XXII, 16−22; donde le preguntan a Jesús si correspondía pagarle tributo al
César y él, tras demostrar que la moneda tiene la cara de César contesta: dar al César lo que es del César y a
Dios lo que es de Dios.
Touchard, J.; Historia de las ideas políticas; Madrid; Tecnos; 2000; capítulo II, página 88.
Escritor mexicano.
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La dirigida a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, las escribas a los Gálatas, Filipenses, a
Filemón y la primera a los tesalonicenses.
En medio de una persecución a los cristianos, camino a Damasco, siendo él judío, el evangelio cuenta que San
Pablo tuvo una visión de Jesús preguntándole: ¿por qué me persigues?. Luego de eso, se cristianizó.
Se los llamó también Padres de la Iglesia, y los más importantes fueron San Jerónimo, San Agustín de
Hipona y San Ambrosio de Milán.
Por medio de falsos profetas y rabinos judíos dispuestos a instaurar el miedo en la comunidad, había rumores
y falsas afirmaciones que el fin del mundo estaba cerca y era inminente.
MONOGRAFÍA DE FILOSOFIA
SEGUNDO PARCIAL
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