Ballester Guadalupe – Sosa Jacqueline
Identidad, cultura y comunidad sorda.
Identidad, cultura y comunidad sorda.
"Creo que la "curación" más eficaz de la sordera no es la medicina,
ni los aparatos mecánicos o electrónicos...
sino la comprensión.
Pero antes de poder desarrollar la comprensión,
hay que crear la conciencia".
(Jack Cannon).
A partir del eje sobre las problemáticas en torno a la identidad, lo que nos interesa tratar
es el reconocimiento de la cultura e identidad sorda y su conformación como comunidad.
Desde nuestro análisis consideramos que las personas sordas, debido a su lengua, historia,
costumbres, etc. constituyen una comunidad con una cultura e identidad propia; la cual se
construye desde su lugar como cultura minoritaria ante una mayoritaria (oyente). Esta relación
de poder entre ambas culturas coloca a la sorda no solo en un nivel de inferioridad sino que
muchas veces se le niega el reconocimiento como grupo identitario que son. La lucha de las
personas sordas por su lugar en la sociedad es actual y contemporánea a nosotros.
Para poder problematizar esta cuestión tomamos como punto de partida los textos
correspondientes al programa de la materia: “El concepto de identidad y la antropología” de
Patricia Monsalve, “Los dilemas del pluralismo” de Héctor Díaz Polanco y “La izquierda y la
política de la identidad” de Eric Hobsbawm. Además, hemos buscado otras fuentes con
información más específica sobre la comunidad sorda, no solo en nuestro país sino que
también tomamos casos extranjeros (como por ejemplo Uruguay, Chile y España). Para
ampliar la mirada y no restringirla solo a la mirada académica sobre nuestro problema de
partida realizamos una entrevista a la intérprete en Lengua de Señas Argentina Claudia Islas,
directora del instituto de Lengua de Señas Enseñarte y miembro de la comunidad sorda (ella
es oyente pero en la entrevista se define a si misma como parte de la comunidad sorda). La
entrevista fue realizada en el instituto el día 10 de junio, por Guadalupe Ballester y la
anexamos en un CD.
En este trabajo hemos decidido abordar tres nociones fundamentales, tales como:
identidad, cultura y comunidad. Creemos necesario analizarlas de forma general para luego en
función a estos conceptos analizar el “mundo sordo”. En primer lugar podemos definir a la
identidad como el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los
caracterizan frente a los demás y la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y
distinta a las demás. Estas definiciones son las presentadas por la Real Academia Española y
son consecuentes con lo expuesto por los autores en los que nos basamos. Tal es el caso de
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
Patricia Monsalve, en el cual sostiene que la identidad “…nos diferencia de los demás
identificándonos con conjuntos que nos incluyen o excluyen…” y donde marca la importancia
de la identidad como aquello que nos separa del “otro” y a la vez nos afirma con otros que
también son un “otro” distinto a nosotros. Es la suma de lo semejante y lo diferente. La
identidad o las identidades, remarcando el sentido de Hobsbawm nadie tiene una única
identidad, es una definición social que depende del contexto y cobra vida y significado en la
trama social. Según Berger y Luckman1 es un fenómeno que surge de la dialéctica entre lo
individual y lo social. En donde el individuo se define por el contexto y por lo que lo rodea,
por el ámbito social en el que esta inserto.
La cultura puede definirse ampliamente como un conjunto de valores, orgullo,
tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento a lo que Monsalve define como
“…formas de concebir y elaborar la realidad, modos específicos y particulares de mirar el
mundo.” Según la UNESCO a través de la cultura “el hombre se expresa, toma conciencia de
sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias
realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo
trascienden.” (Declaración de México, 1982)”.
En cuanto a la comunidad podemos decir que es un grupo que comparte una identidad
o rasgo de ella y tiene una cultura común. Si analizamos la exposición de Hobsbawm, el
término grupo de identidad es análogo al de comunidad. Él sostiene que su importancia radica
en que la comunidad brinda seguridad a los hombres en un mundo siempre cambiante.
En este sentido, estos términos son de difícil definición ya que al ser de carácter social
son cambiantes y debe siempre considerarse el contexto y el significado en el cual se los
emplea. Sin embargo, nos hemos dado cuenta que en cierta forma se definen entre si puesto
que cultura e identidad son inseparables. La cultura posibilita la identidad pero sin la segunda
no existiría la primera. A través de la identidad la cultura se constituye como el modo de ser
de la comunidad. Esta es un conjunto de individuos con una cultura en común y dentro de ella
y que debido a esa cultura compartida, surge una identidad también compartida (identidad
colectiva).
Aproximación a la problemática de la sordera
Para poder analizar la cultura sorda debemos primero distinguir dos miradas sobre la
sordera. En palabras de Sergio Lulkin: “la sociedad mayoritariamente oyente produce, en sus
espacios de poder, los sentidos que los términos "sordo" y "sordera" adquieren, y el modo
Berger es un sociólogo norteamericano y Luckman es un sociólogo de origen eslovaco. Autores de “La
construcción social de la realidad: un tratado en la sociología del conocimiento” en 1966.
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
como esos conceptos son utilizados a lo largo de los diferentes períodos históricos”2. No es
lo mismo analizar al sujeto sordo desde el punto de vista medico que si lo hacemos desde una
mirada socio antropológica. En ese aspecto los trabajos de Silvana Veinberg, licenciada en
fonoaudiologia y especialista en lingüística que ha dedicado gran parte de sus investigaciones
a los niños sordos, nos dan un buen marco de referencia.
Tomar a una persona sorda solo desde la perspectiva médica conlleva a reducir al
sujeto. Se realiza una dependencia entre su eficiencia oral y su facultad de pensamiento. La
persona es ahora solo un minusválido o inválido. Tomemos estas palabras y veamos
realmente que quieren decir: “minus” es menor e “in” no y valido es valor por lo que un
aspecto de la persona como es su sordera ya lo ubica en inferioridad con los otros. Como bien
resume Veinberg, “Se institucionaliza la identidad discapacitado a la que se le asigna una
esencia (deficiencia) y un valor a su portador (minusvalía).3” La perspectiva medica sostiene
que el sordo debe ser rehabilitado, “normalizado” y tiene que poder hablar, no se lo toma
como un individuo capaz e inteligente ni tampoco se evalúa su desarrollo como sordo
integrante de una comunidad. Necesitamos al deficiente para poder confirmarnos a nosotros
mismos como “normales”.
El sordo no solo es definido médicamente como minusválido, inválido o discapacitado,
otro término muy utilizado es el de “no oyente”. Definir al sordo como no oyente es definirlo
por la negativa por lo que “no es” comparándolo con lo que yo “si soy” (esto nos recuerda las
definiciones por la negativa que utilizaba Colon en su carta sobre el “descubrimiento” de
América, en un intento de aproximar eso tan diferente y de nombrarlo con respecto a él, a lo
que él conocía y lo que a él lo definía). Veinberg también marca que el sordo ve obstaculizada
su formación identitaria ya que se lo obliga a construirla en base al modelo oyente, el cual no
se corresponde con su persona. Maria Inés Rey problematiza la construcción de la identidad
sorda y sostiene que “(…) los niños sordos desarrollan simultáneamente su identidad
deficitaria (la de no oyente), debido a las presiones de la ideología oralista, y su identidad de
sordos mediante la inserción temprana en comunidades sordas de pares. Se instaura una
crisis de identidad que supera las expectativas del sistema y que, a pesar de sus intentos
asimilacionistas, no ha logrado impedir el desarrollo de los conflictos psicosociales
inherentes a la sordera.4”
2
Sergio Lulkin El silencio disciplinado. La invención de los sordos a partir de representaciones de oyentes. Tesis de Maestría presentada en
el Programa de Posgrado en Educación de la Facultad Federal de Río Grande Do Sul. Porto Alegre, 2000.
3
Veinberg Silvana, La conformación del otro diferente. Consideraciones sobre el otro sordo,
en:http://idisk.mac.com/chido/Public/TEXTOS_VARIOS/CULTURA_E_IDENTIDAD/Veinberg.pdf
4
Rey María Inés, Estrategias de identidad de los sordos en el ámbito de La Plata, en:
http://www.naya.org.ar/congresos/contenido/laplata/LP4/30.htm
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Al contrario, la visión socio antropológica de la sorda depatologiza a la persona sorda y
remarca las características socio culturales propias del individuo. No debe tomarse al sordo
como un oyente deficitario, sino analizar su identidad sorda en tanto tal. Basándonos en
Fragua y Monsalve, en su texto de 1994 compartimos que “la antropología en su afán por
comprender los fenómenos sociales, más precisamente, el origen y la existencia actual de las
diferencias culturales de los grupos humanos, ha buscado por distintos caminos establecer
categorizaciones lo suficientemente descriptivas que le permiten determinar los limites de los
distintos grupos sociales.” Desde este marco es posible analizar no solo a la identidad sorda,
sino también la importancia de la lengua propia, las dificultades del bilingüismo, la historia en
común, la cultura vinculante y la pertenencia a una comunidad. Por eso nosotras basaremos
nuestro trabajo en esta mirada, y dejaremos de lado los aspectos biológicos de la sordera.
Construcción histórica de la sordera en la Argentina.
En primer lugar daremos un marco histórico del tratamiento de la sordera en nuestro
país, para entender como se fue construyendo la cultura sorda. Entre 1880 y 1910 se fundan
en nuestro país las primeras escuelas internados de sordos, una de hombres llamada Escuela
Bartolomé Ayrolo y una de mujeres llamada Osvaldo Magnasco. La Lengua de Señas
Argentina (L.S.A) surge como una transformación de la Lengua de Señas Italiana que tenía
una fuerte impronta en la escuela de hombres y la Lengua de Señas Española que era la
inculcada en la escuela de mujeres. Ambas se fueron fundiendo y conformaron la LSA.
En 1912 se funda la primera Asociación de Sordos de Argentina, denominada
Asociación de Sordos de Ayuda Mutua (ASAM). A partir de los antecedentes que marca la
primera generación de sordos, la segunda generación que vino después conformó la LSA.
(Este grupo de sordos ya descrito conforman la primera generación, sus hijos son la segunda
generación y son quienes realmente constituyen la LSA.). Desde finales de los sesenta y hasta
los ochenta, aparece la tercera generación. Esta tuvo mayores oportunidades educativas y
generaron más señas. Este grupo ya conocía la historia de sus padres y abuelos y estaba más
acostumbrado a vivir en el “mundo sordo”. Pero para este momento surgen muchas escuelas
orales en el país lo que provoca un conflicto entre la educación oral y la lengua de la
comunidad sorda. Otro cambio importante fue que las escuelas dejaron de ser internados por
lo que había menos contacto entre las personas sordas y mayor contacto con oyentes. En la
cuarta generación se vio el inconveniente que la no transmisión generacional conllevo, la
transmisión existente entre la primera y segunda generación y entre la segunda y tercera,
disminuyo. Los chicos sordos quedaron aislados del conocimiento y las asociaciones. Estos
cortes en la comunicación inter generacional, fueron aislando a los sordos y dificultando la
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
asociación en comunidades. Los conflictos surgidos por los cambios de la década de 1970 se
mantienen hasta la actualidad, en donde la LSA se ve desplazada por el español oral. Sin
embargo podemos observar que poco a poco esto esta cambiando recién en la sexta
generación la cual participa en cursos de LSA y en escuelas bilingües. Ha renacido la
preocupación por la lengua y su transmisión y por las cuestiones legislativas necesarias para
la comunidad. Ese corte de transmision generacional entre la cuarta y quinta generación esta
siendo subsanado, principalmente gracias a las escuelas con integración y a las asociaciones
de sordos.
La construcción del sujeto sordo y su identidad como tal.
La persona sorda o el sordo son denominados así por un término genérico que se aplica
a cualquiera que tiene un impedimento acústico. Incluso entre el siglo XVIII y hasta el tercer
cuarto del siglo XX se los denominó sordomudos, término incorrecto ya que las personas
sordas no tienen ningún inconveniente en su aparato fonador. No son mudas, simplemente no
hablan porque no escuchan.
Silvana Veinberg en su trabajo sobre el “otro sordo” marca la importancia de que la
conformación de la persona sorda como sujeto esta en gran parte definida por la perspectiva
en la que se lo incluya. El sujeto sordo, desde el punto de vista antropológico y social es un
miembro real de una comunidad lingüística, minoritaria y marginada.
Según Wieviorka, En su texto él ve el sujeto al no poder constituirse como tal el sujeto,
cuando y al privársele al sujeto el desarrollo de su identidad, surge la violencia. En la
entrevista que le realizamos a Claudia Islas, ante la pregunta de cómo define ella a los sordos
como sujetos surgieron palabras como “caprichosos”, “por momentos violentos”,
“resentidos”, “testarudos”, “se aferran mucho a la gente”, etc. . En su opinión estas
características se deben a la frustración que sienten al no poder comunicarse, al no poder
elegir donde y de que trabajar, en que escuela estudiar, que programas de televisión ver, etc.
Si lo analizamos desde la antropología, diríamos que los sordos no pueden adueñarse de su
propia existencia que es para Michel Wieviorka5 lo que define al sujeto. En su texto él ve que
al no poder constituirse el sujeto, cuando se le priva al sujeto el desarrollo de su identidad,
surge la violencia.
Al analizar la vinculación entre los sordos y la identidad, y su conformación como tales
es importante retomar los puntos clave que expusimos en la introducción. Tal como hemos
dicho la identidad no es algo fijo y estable, esta en permanente construcción a partir de la
5
Sociólogo francés nacido en 1946, ha escrito numerosos textos principalmente sobre racismo, violencia,
terrorismo y movimientos sociales.
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relación entre el individuo y la sociedad, varía de acuerdo al contexto, no es única: suelen
coexistir varias (multiplicidad de identidades), surgen en relación con un otro del cual nos
diferenciamos, etc. Todos estos aspectos se corresponden con el término identidad en general
pero hacemos hincapié en la identidad colectiva para pensar al sujeto sordo. En su trabajo,
Patricia Monsalve problematiza la identidad colectiva. Sostiene que “es un conjunto de
características que permite reconocer y diferenciar un grupo de otro, como también a la
cualidad de lo idéntico, aquello que permanece a lo largo del tiempo”. La identidad colectiva
es un patrimonio cultural compartido, es valorar la pertenencia a una historia y a una misma
manera de vivir el mundo. Para Hobsbawm las identidades colectivas son el sentimiento de
pertenencia a un grupo que constituye nuestra base. A diferencia de lo que expone Monsalve,
para Hobsbawm las identidades colectivas “no se basan en lo que sus miembros tienen en
común, es probable que no tengan otra cosa en común excepto el no pertenecer a los
“otros””. Es decir que en este segundo autor la definición es por la negativa.
Como ya dijimos, la identidad surge en la relación entre el individuo y lo social;
llevando esta idea un poco mas lejos podemos relacionarlo con lo que afirma Lischetti de que
la dimensión social es condición de la existencia humana. En el texto de Díaz Polanco, él
retoma la idea de Hobsbawm acerca de que el proceso identitario cobra vida y significado en
la trama social. Ambos autores marcan que nadie tiene una única identidad, pero para Díaz
Polanco “la gente combina y acomoda estas diversas pertenencias (y también las
jerarquiza).” Este aporte de Díaz Polanco genera en nuestra problemática de análisis el
siguiente cuestionamiento…en el caso de la identidad sorda, ¿Quién jerarquiza a esta por
encima de las otras (argentino, padre, trabajador, hombre, mujer etc.)? ¿El sujeto sordo es
quien la coloca por encima de las demás, o la sociedad al excluirlo y no comprenderlo en su
totalidad? La pregunta en palabras de Clarice Lispector6 seria la siguiente ¿Quién le da el
nombre a los otros? En definitiva de qué lado están los mecanismos de poder, quién demarca
las fronteras, quién cataloga y etiqueta, quién incluye o excluye.
La identidad colectiva es un conjunto muy amplio de aspectos, y si bien todos son
importantes al momento de definir la identidad sorda sobresalen dos: sus vivencias de
marginación y exclusión social y la lengua. El sordo es un sujeto que se define en su relación
con otros sordos, con su familia y amigos, con quienes comparte no solo el modo de hablar a
través de las manos sino la relación social con los oyentes. La identidad sorda es identidad
colectiva.
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Escritora nacida en Ucrania pero su familia inmigro a Brasil cuando ella tenía solo 2 años de edad. Es
considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del Siglo XX.
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
Marginación y exclusión social.
En la sociedad siempre se da, dentro del proceso de diferenciación, el surgimiento de
mecanismos de poder que convierten a las diferencias en inferioridades. Analizando nuestra
sociedad y la relación entre sordos y oyentes vemos que no somos la excepción a lo expuesto
por Carlos Skilar. La cultura mayoritaria en este caso la oyente, se opone a una minoritaria
(sorda) reduciéndola y excluyéndola. Esta minoría sufre aislamientos, marginación y rechazo
por parte de los “dominantes” que no duda en catalogarlos de minusvalidos (cuya connotación
negativa ya hemos marcado). La discriminación se da tanto en el ámbito educativo (tema que
abordaremos más adelante con la diferencia entre bilingüismo y oralismo) como en el laboral.
En realidad podemos decir que se da en todos los ámbitos de nuestra sociedad. La exclusión
no remite solamente a dejar de lado, la ridicularizacion de la lengua de señas, en por ejemplo
el sketch (“La traductora”) que realizaba hace unos años Antonio Gasalla también es una
forma de discriminar.
La marginalización es resultado también de las políticas estatales, ya que en la
Argentina no existe una ley que reconozca a la lengua de señas como lengua natural y
patrimonio lingüístico (si hay una ley reciente con jurisdicción en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires) como tampoco hay una ley que regule la carrera y el trabajo de los interpretes.
En otros países como Uruguay y España la situación es distinta y estas diferencias se notan en
el acceso de los sordos a la educación, a oportunidades de trabajo y en su calidad de vida en
general. Citamos para esta idea a Storch: “Es verdad que los sordos están en situación de
desventaja. Esa desventaja no se supera a través de una «discriminación positiva»,
considerando al sordo como un ser inferior, sino a través de una facilitación de medios, de
«medidas de acción positiva», compensando a quien se encuentra en situación física de
desventaja con medios (educación adaptada, intérpretes, subtitulación…) que permitan
superarla, asegurando así la esencial igualdad de todos los humanos7”. El rechazar el juego
social de encuentro con el otro es lo que pone en crisis a la identidad. Debemos admitir las
relaciones de alteridad para reivindicar las identidades.
La discriminación por parte de los oyentes hacia los sordos tiene una palabra específica:
audismo. El audismo es cuando un oyente se cree superior a un sordo por el simple hecho de
poder escuchar. Es un neologismo, creado en 1975 por Tom Humphries en la Universidad
Gaulladet (una institución que educa solo a sordos, desde el jardín de infantes hasta posgrados
y solo en los posgrados se aceptan oyentes) en EEUU y difundido recién en 1994 por Tom
7
Storch José Gabriel, Comunidad, identidad y derechos humanos y lingüísticos: una visión desde la filosofía del lenguaje, Universidad
Complutense de Madrid. en: http://www.ucm.es/info/civil/herpan/docs/identidad.pdf
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
Lane. Su difusión masiva fue entre los años 2002 y 2006, primero en EEUU, luego en Europa
y finalmente en algunos países Americanos. El audismo es una palabra importante dentro de
la identidad sorda ya que es la forma especifica de discriminación por parte de un oyente
hacia un sordo (se relaciona con las concepciones de sexismo, racismo, etc.)8
Lengua de Señas Argentina (LSA)
La LSA es sin duda el aspecto más importante a la hora de analizar la identidad sorda y
su cultura. Los sordos se definen como una comunidad lingüística con características
culturales propias. La lengua de señas es su característica intragrupal. El lenguaje es una
facultad propia de los seres humanos, todos nacemos con la capacidad de desarrollarlo y el
como se expresa es un carácter cultural. La sordera no afecta las capacidades intelectuales de
las personas, por ello las comunidades sordas crearon naturalmente significantes que pudieran
percibirse sin la necesidad del oído. La lengua de señas es la lengua natural de las personas
sordas, esto puede ser banal pero es clave para entender a la identidad sorda. La lengua de
señas es una lengua visual-gestual tridimensional. Creemos importante destacar que se trata
de una lengua y no de un lenguaje, esta diferenciación se debe a que tiene una gramática
propia diferente de la castellana o de la lengua oral de la sociedad (español, ingles, francés,
alemán, etc.). Cabe destacar que así como existe el francés, el alemán, el italiano, etc. también
existen diferentes lenguas de señas como la argentina, la uruguaya, la española, la italiana,
etc.
Las lenguas de señas cuentan con reglas gramaticales (semánticas y sintácticas)
específicas, en el caso de la LSA podemos nombrar algunas:
 Los negativos se colocan al finalizar la oración, así si la oración en
español es “No me gusta el color rojo” en LSA será “color rojo gustar no”
 Los verbos se colocan al final de la oración, si la oración hablada dice
“vamos a mi casa” en LSA se traducirá como “casa mía ir”. Los posesivos se
colocan después del sustantivo.
 No se utilizan pronombres ni conectores, “A mi mama le gustan las
flores de color azul” se traducirá como “mama mía flores color azul gustar”.
Aquí también debemos marcar la diferencia con el español señado, en él no se respetan
todas las reglas gramaticales de la LSA sino que simplemente se resumen los textos
sacándoles los pronombres y algunos conectores, se evita la repetición de palabras y se busca
Sobre este tema véase http://www.youtube.com/watch?v=5PiTMISbqk4 “Audismo” realizado por “Lisandro42”, quien es sordo y trabaja
en distintas organizaciones en Capital Federal.
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
utilizar las palabras para las cuales ya hay una seña determinada. Pero usar “el español
señado es una manera de negar a la LSA.9”
Una lengua es una forma de ver y construir el mundo, enseñar la lengua de señas
implica intentar entender el mundo desde la experiencia de la persona sorda. Para los sordos
el transmitir su lengua es transmitir sus modos de ser sordos.
Dentro de este pequeño análisis que estamos haciendo de la LSA y de su importancia
como confirmadora de identidades, cultura y comunidad, es importante marcar que las
personas sordas son personas bilingües. Nos referimos a bilingües ya que los sordos hablan en
su propia lengua pero escriben y leen en otra que les es ajena y deben aprender. Los sordos
aprenden tanto la estructura de la lengua de señas como la del español. No puede realizarse
una traducción palabra a palabra, si a cada palabra del español le asigno una seña el sordo no
va poder conceptualizar el mensaje pero no porque este intelectualmente incapacitado para
hacerlo sino porque su lengua natural (aquella que desarrollan como lengua materna), LSA,
tiene una estructura diferente. Por ejemplo, si yo quiero decirle a un sordo el refrán “más vale
pájaro en mano que cien volando” podría señarlo “más valor pájaro mano tener que cien
pájaros volar”; pero el sordo no entendería a que me refiero ya que para él todos los pájaros
tienen el mismo valor. No se debe señar palabra por palabra sino conceptualizar, yo señaria
“mejor una cosa segura tener que muchas cosas quizás tener” y así él si podría entender a que
me refiero…luego podría contarle el refrán y explicarle como se usa en el habla oral. Si bien
la LSA es la lengua natural del sordo, todos necesitan ambas lenguas, la lengua de señas y el
español oral en este caso, para comprender la totalidad de un mensaje.
“El sordo bilingüe, entonces, presenta una configuración lingüística que resulta de la
conjugación de una lengua que pertenece a la sociedad mayoritaria que se transmite de
manera oral y auditiva y otra lengua que se transmite de forma visual y gestual.10” Al no
poseer estas lenguas el mismo nivel social, al colocarse una como inferior a la otra, se crea
otro rasgo que caracteriza a los sujetos sordos. A esta corriente que destaca el carácter
bilingüista de los sordos, y apoya fervientemente la enseñanza de la LSA se opone una
corriente denominada oralismo. Para el oralismo, las personas debían hablar indiscutidamente
ya que las señas no eran una forma valida de comunicación. A través de ejercicios de fonética
y de colocación de lengua y dientes se obligaba (incluso con castigo físico ante los errores) a
que los sordos “oralizaran” (esta corriente tuvo su apogeo a fines del Siglo XIX y principios
del Siglo XX, pero se mantuvo en vigencia hasta la década de los ’80). Esta postura prohibía
9
Rey María Inés El cuerpo en la construcción de identidad de los sordos, en http://www.scielo.org.ar/pdf/paptra/n16/n16a05.pdf , 2008.
Veinberg Silvana, Ob. Cit.
10
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
la LSA, en muchos colegios se les ataba las manos a los chicos para que no señaran. Una idea
común de esta corriente es que los que señan son los monos y no personas, ante esto un sordo,
por ejemplo, argumenta que prefiere ser “mono” (como se les decía a quienes señaban) y no
“loro”…ya que quienes eran oralizados repetían y repetían sin entender. El método oralista se
estructura en función de la enseñanza de la lengua oral, propuesta como única lengua para las
personas sordas; esto es una forma de audismo.
Si tomamos al oralismo como una postura que busca convertir al sordo en alguien que
habla como un oyente, según Krotz la alteridad pierde uno de sus polos: el otro. Al convertir
al sordo en alguien que habla con su boca se busca que ese “otro” sea como “yo” quebrando
su alteridad. De esta forma cuando Occidente cuando se encuentra con otra cultura y busca
convertirla en un igual, rompe con la diferencia. No se mantiene la relación entre identidad y
diferencia. Esto puede definirse como alteridad próxima, “(…) es la figura del otro que yo no
soy, que es diferente de mi, pero que yo puedo ver, materializar, comprender, alguien sobre el
cual yo puedo pensar su alteridad y alguien a quien puedo en consecuencia asimilar, hacer
parecido a mi, asemejarlo a quien yo creo que yo soy, para poder aceptarlo11
En resumen los problemas que esto conlleva: se subordina al otro según la jerarquía y
lugar que nos damos a nosotros, los oyentes; acercamos al otro reduciendo su alteridad porque
perturba la nuestra, amenaza una construcción armónica del nosotros; en definitiva el otro
como totalmente diferente se desvanece. El oyente en su lugar de poder pertenecer a la cultura
mayoritaria no se plantea a si mismo que él puede aprender LSA para comunicarse, sino que
por el contrario es el sordo quien debe buscar la forma de que el oyente lo entienda. Esto se ve
claramente en el caso que nuestra entrevistada cuenta sobre cómo un medico obliga a un
sordo a leerle los labios y a entenderlo siendo incluso que contaba con la ayuda de la
interprete en el consultorio.
Quienes trabajan activamente con la comunidad sorda saben que la oralizacion ayuda a
que el sordo pueda comunicarse con quien no sabe LSA. No niegan su importancia ni
sostienen que el sordo no tiene que aprender a leer los labios y oralizar, pero remarcan que
esto debe acompañar a la LSA. Que un sordo solo sepa LSA puede dificultarle la
comunicación con los oyentes, ya que desde la perspectiva oyente es más fácil integrar a un
sordo oralista que a un sordo profundo que solo habla con sus manos. Pero tampoco debe ser
solo oralista; un sordo que solo oralisa y que es presionado a solo comunicarse así “esta en el
11
Skilar Carlos, Identidades: la cuestión del otro”, en “Infancias y adolescencias. Interrogaciones sobre saberes y practicas”, Ed.
Puntoseguido, 2005
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
medio, no es ni sordo ni oyente…no es nada” de acuerdo a una cita de nuestra entrevista. La
LSA es su lengua natural y con la cual se comunica con las personas sordas. Ambas deben ir
de la mano y combinarse. La mejor comunicación para el sordo es una oralizacion que ayude
a la integración con el oyente y una LSA que es su lengua espontánea y en la cual se define su
identidad. Storch sostiene que “a nadie se le puede obligar a que hable una lengua distinta de
la que habla, pero tampoco se le puede impedir que aprenda nuevas lenguas, o que prescinda
si desea y puede hacerlo de su lengua propia.12”.
Comunidad y cultura sorda.
Las comunidades sordas tienen determinadas características que le son comunes y
propias, compartes costumbres, practicas, reacciones y valores, que las diferencian. También
los une los sentimientos, de exclusión y de discriminación. Pero principalmente la comunidad
sorda se reconoce en la característica cultural de la lengua de señas. Todo lo que hemos
nombrado construye la cultura sorda la cual se evidencia en la conformación de comunidades,
que le dan al sordo un sentimiento de pertenencia a un grupo que es igual a el, en donde sus
pares comparten no solo el modo de hablar sino las vivencias y las costumbres.
La comunidad sorda reúne todas las características que los científicos sociales le
atribuyen a las minorías étnicas:
 Nombre colectivo: comunidad sorda.
 Sentimiento de comunidad: las personas pertenecientes a la comunidad
sorda se sienten profundamente identificadas con ella. Son muy unidos entre si y
tienen un fuerte sentimiento de pertenencia, incluso se da una muy alta tasa de
endogamia lo que corrobora este sentimiento.
 Normas de conducta: existen normas para relacionarse, para gestionar
información, construir discursos, etc.
 Valores diferenciados: las personas sordas valoran su identidad
estigmatizada por el mundo oyente y su lengua de señas a la que procuran
proteger y enriquecer. La persona sorda que comparte su lengua comparte su
cultura.
 Conocimiento: las personas sordas poseen un conocimiento cultural
específico, por ejemplo acerca de su historia, conocen los valores del mundo de
las personas sordas, sus costumbres y estructura social.
12
Storch José Gabriel, Ob. Cit.
11
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Identidad, cultura y comunidad sorda.
 Costumbres: hay una manera propia de presentarse y de decirse adiós,
de llevar un orden de las conversaciones, de hablar francamente y de presentarse
de manera educada. También posee sus propios tabúes.
 Estructura social: dentro de la comunidad sorda existen numerosas
organizaciones deportivas, sociales, literarias, religiosas, políticas. etc.
 Lengua: en la lengua encuentra la minoría étnica no solo un medio de
comunicación, sino también el espíritu colectivo al que pertenecen. Las lenguas
de señas no basadas en el sonido, demarcan claramente el mundo de las personas
sordas del mundo oyente. La lengua de señas es la que unifica a las personas
sordas en una comunidad social, que exhibe todas las características de una
comunidad lingüística.
 Arte: En primer lugar, las artes lingüísticas en lengua de señas
narraciones, cuenta cuentos, poesía, humor. También las artes dramáticas y las
artes visuales que tratan sobre las experiencias de las personas sordas.
 Historia: La comunidad sorda posee un rico pasado, que se transmite no
solo en lengua de señas sino en diversos soportes. Las asociaciones de sordos
tienen un rol clave en esta transmisión.
 Familiaridad: Solidaridad con las demás personas sordas, continuidad a
lo largo de las generaciones, sentimiento de poseer una ascendencia común.
Ya marcamos que los sordos son bilingües por tener que manejar tanto la LSA, su
lengua natural, como también el castellano que es el que lo vincula con el mundo. Pero los
sordos son también biculturales. Están insertos en una cultura mayor que es la compartida por
todos pero también tienen una cultura propia que los diferencia. Los sordos tienen familiares
oyentes e interactúan cotidianamente con la comunidad mayoritaria oyente, están llamados a
ser biculturales. Los sordos pueden reconocer la influencia de dos comunidades, de dos
manera de ver y actuar en el mundo, enriqueciendo una con la otra. Massone cree en la
existencia de una endo-comunidad sorda en la cual se genera la real cultura sorda.
El pertenecer a la comunidad sorda es una decisión, Storch es su texto explica que nadie
esta obligado a pertenecer a una comunidad contra su voluntad. La pertenencia se forma
espontáneamente en la sociabilidad.
A pesar de que podemos dar características que las comunidades sordas comparten hay
un aspecto en que pueden diferenciarse. Hay comunidades sordas que son más cerradas, no
aceptan a los oyentes como miembros, solo se reconocen entre sordos. Quizás debido a la
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Ballester Guadalupe – Sosa Jacqueline
Identidad, cultura y comunidad sorda.
fuerte discriminación y marginación que sufren ven en la comunidad sorda un refugio, un
lugar seguro y por ello los oyentes no son considerados parte. Pero también existen
comunidades que toman a los oyentes que se interesan y preocupan por ellos como miembros
de la comunidad (a los familiares oyentes, a quienes estudian LSA o buscan acercarse a ellos,
los incluyen) podemos hablar de comunidades de sordos y oyentes. En el caso de la
comunidad de la zona de José C Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas se trata de una
comunidad que busca la integración y la ayuda mutua, de sordos a oyentes y de oyentes a
sordos. En la entrevista con Claudia Islas este aspecto se desarrolla y ella misma siendo
oyente se identifica como parte de la comunidad sorda, y expresa que una comunidad sorda
que incluye a oyentes sigue compartiendo todas las características que ya definimos.
Conclusión
Nosotras partimos de nociones base como son la identidad, cultura y comunidad. Las
definiciones que analizamos de los textos de Monsalve, Díaz Polanco y Hobsbawm son
generales y no se refieren a ningún caso en particular. Pero tomando a otros autores como
Veinberg, Massone, Rey, Skilar, entre otros pudimos ver como esas definiciones generales se
aplican a la singularidad sorda. Teniendo en cuenta todo el desarrollo que hicimos podemos
afirmar que los sordos se constituyen como sujetos con identidad propia la cual parte de una
cultura en común. Esta cultura se caracteriza por compartir diversas experiencias de vida
como son los temores ante el diagnostico medico, la exclusión social, la marginación, los
valores, la solidaridad, etc. Pero el rasgo cultural que define por sobre todos a la cultura e
identidad sorda es el uso de una lengua visual gestual basada en movimientos de las manos y
el cuerpo que se denomina Lengua de Señas. Esta no es un lenguaje sino una lengua, ya que
cuenta con reglas gramaticales propias que la diferencian del castellano señado. Los sordos
son sujetos bilingües y biculturales insertos en dos mundos diferentes, el mundo oyente
mayoritario en la sociedad y el mundo sordo que lo identifica y une con sus pares. Creemos
que estos dos mundos son efectivamente distintos pero no por ello contrarios u opuestos.
Puede y debe haber una integración mayor entre sordos y oyentes, para esto el trabajo debe
ser de ambas partes. Se deben romper las barreras que a través de la historia la discriminación
y el no entendimiento han construido, los oyentes debemos ver al sordo como otro, pero no
para querer cambiarlo o asemejarlo a nosotros sino para entenderlo y aprender de él, no solo
los sordos deben aprender de quienes podemos escuchar.
También creemos que a partir de la existencia de la comunidad sorda, las personas
sordas tienen singularidades y que en la sociabilidad se unen para compartirlas. El desafió es
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Ballester Guadalupe – Sosa Jacqueline
Identidad, cultura y comunidad sorda.
lograr que esta comunidad, que no es para nada homogénea, no sea considerada una minoría
aislada sino una parte constitutiva e importante de la sociedad en general.
La identidad define a cualquier persona, desde el nombre, sexo, nacionalidad, gustos,
profesión, etc. todo eso es parte de nuestra identidad. Las personas sordas también tienen esos
aspectos de la identidad…no son solo sordos. El primer paso para una integración es no tomar
al sordo como un enfermo o como alguien deficitario sino como lo que realmente es, una
persona con sueños, anhelos, frustraciones, miedos, sentimientos como cualquier otra y cuya
única diferencia es el no escuchar y que por este motivo habla con sus manos. El cambio no
debe ser identitario, no se trata de negar la cultura sino de cambiar la mentalidad de la
sociedad en general.
Todos nos definimos en relación a otro, sin embargo tenemos que pensar como nuestras
acciones llevan a que el otro se defina. En la entrevista, Claudia Islas comenta que muchas
veces los sordos aceptan trabajos en negro sin creer que tienen el derecho de cualquier
persona en nuestro país a un trabajo más digno y en blanco. Tanto tiempo de discriminación
y de marginalización a llevado a que incluso muchos sordos naturalicen la idea de que son
inferiores, idea para nada cierta biológicamente sino simplemente construida social e
históricamente por una cultura mayoritaria ignorante de su singularidad, que no es inferior a
un oyente solo distinto. La mirada “superior” de la cultura mayoritaria que rebaja a una
cultura “minoritaria” se ha impuesto de tal modo que ha pasado a creerse justificada y cierta
por los sordos cuando en realidad nada en ellos es inferior a un oyente, ni su capacidad
intelectual ni tampoco sus sentimientos y vivencias.
Desde el momento en que nos demos cuenta de que existe una identidad sorda, que se
construye desde una cultura compartida y se transmite dentro de una comunidad específica
podremos avanzar y construir una sociedad integrada en la que la diferencia, la alteridad, no
sea sinónimo de inferioridad.
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Ballester Guadalupe – Sosa Jacqueline
Identidad, cultura y comunidad sorda.
Bibliografía consultada
Auge Marc, Entrevista en el diario La Nación.
De León Adriana et. Al., Cultura sorda y ciudadanía, Construyendo identidad, en:
http://www.aulaintercultural.org/IMG/pdf/adrianadeleon__20uruguay.pdf
Díaz Polanco Héctor, Los dilemas del pluralismo, en “Pueblos indígenas, Estado y democracia”,
Ed. CLACSO, Buenos Aires, 2005.
Druetta Juan Carlos, La generación x de la comunidad sorda y la lengua de señas argentina,
“Centro de Recursos especializados en sordera y ceguera de America del Sur”, 2008.
Hobsbawm Eric, La izquierda y la política de identidad, en “New Left Review”. Ed. Akal,
Madrid, 2000.
Krotz, Esteban. Utopía, asombro, alteridad: consideraciones metateorías acerca de la
investigación antropológica. En: Estudios Sociológicos, México, 1987
Massone María Ignacia, Las comunidades sordas y sus lenguas: desde los márgenes hacia la
visibilización, “Cuadernos del INADI”, Nº 2, julio 2010.
Monsalve Patricia, El concepto de identidad y la antropología, en “El correlato teórico de la
antropología”, Ed. Proyecto Editorial, Buenos Aires 2007.
Oviedo Alejandro, ¿”Lengua de señas”, “lenguaje de signos”, “lenguaje gestual”, “lengua
manual”? Argumentos para una denominación, “El bilingüismo de los sordos”, Ed. Insor, Bogota,
1997.
Pino López Felisa, La cultura de las personas sordas, 2007.
Rey María Inés, Estrategias de identidad de los sordos en el ámbito de La Plata, en:
http://www.naya.org.ar/congresos/contenido/laplata/LP4/30.htm y El cuerpo en la construcción de
identidad de los sordos, en http://www.scielo.org.ar/pdf/paptra/n16/n16a05.pdf , 2008.
Sergio Lulkin El silencio disciplinado. La invención de los sordos a partir de representaciones
de oyentes. Tesis de Maestría presentada en el Programa de Posgrado en Educación de la Facultad
Federal de Río Grande Do Sul. Porto Alegre, 2000.
Skilar Carlos, Identidades: la cuestión del otro”, en “Infancias y adolescencias. Interrogaciones
sobre saberes y practicas”, Ed. Puntoseguido, 2005
Storch José Gabriel, Comunidad, identidad y derechos humanos y lingüísticos: una visión desde
la filosofía del lenguaje, Universidad Complutense de Madrid. en:
http://www.ucm.es/info/civil/herpan/docs/identidad.pdf
Veinberg Silvana, La conformación del otro diferente. Consideraciones sobre el otro sordo,
en:http://idisk.mac.com/chido/Public/TEXTOS_VARIOS/CULTURA_E_IDENTIDAD/Veinberg.pdf
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Ballester Guadalupe – Sosa Jacqueline
Identidad, cultura y comunidad sorda.
Anexo
CD con grabación de la entrevista realizada a la interprete en LSA Claudia Islas (Instituto
Enseñarte) y video sobre el audismo (http://www.youtube.com/watch?v=5PiTMISbqk4).
La cultura de los sordos- Diario El Cisne-1988 (Obtenido de la pagina Web del Instituto de Lengua de
Señas “Alfredo H Costa” http://www.alfredohcostalsa.com.ar/articulos.html ).
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Descargar

A partir del eje sobre las problematicas en torno a la identidad, lo

Educación especial. Bloque I: HISTÓRIA, ORGANIZACIÓN, CURRICULUM Y LEGISLACIÓN. •

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