RESUMEN GENERAL DE ACTIVIDADES
Estos doce años de actividades resumen los logros de un propósito realizado, más con base en el esfuerzo y la imaginación, que en los
recursos presupuestarios. Mediante una estrategia compensatorio de apoyo y coordinación, se ha dado sustancial crecimiento a la
capacidad de organización y de acción de El Colegio de Sinaloa. En esta forma se ha cumplido con los términos del decreto que dio
origen a la institución, y que se plasman en el artículo segundo de ese documento, en el sentido de atender al objetivo de difundir, con
absoluta libertad de expresión, entre la sociedad sinaloense lo más avanzado, relevante y actualizado del saber universal, del
conocimiento científico, de las innovaciones tecnológicas y de las bellas artes.
Por esta realización cabal habla el incremento permanente en las actividades del organismo colegiado, a partir de las acciones realizadas
en 1991, por Jesús Kumate, Raúl Cervantes, Antonio Haas y José Gaxiola y los actos realizados en 1992 con 1a participación de todos
los colegiados; que se multiplicaron y totalizaron ciento dos en 1993; y aumentaron a ciento treinta en 1994; a doscientos cuarenta, en
1995; y doscientas setenta y siete presentaciones en 1996 y así sucesivamente hasta llegar a las 370 actividades en 2002. Las
actividades registradas en este último año equivalieron a más de una actividad por día hábil, de acuerdo con el calendario normal anual.
El desarrollo de dichos programas se basó en la participación de los miembros colegiados y en el concurso de los más calificados
exponentes huéspedes: profesores e investigadores eméritos de la Universidad Nacional Autónoma de México, miembros de El Colegio
Nacional y del Seminario de Cultura Mexicana, integrantes de la Academia de la Investigación Científica, miembros del Centro de
Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional, así como significados representantes del ámbito
académico y cultural de la región del noroeste de México, principalmente de Sinaloa. Se contó también con la presencia de académicos y
funcionarios de instituciones extranjeras, concretamente, de Estados Unidos, de España, de Francia e Inglaterra.
Esta presentación se realizó mediante diferentes tipos de, acciones, en las que siempre se procuró llegar a los auditorios idóneos y en la
forma más adecuada para optimizar los resultados de aportación del conocimiento científico, así como de la creatividad literaria y
artística. Con esta búsqueda como constante, se programaron conferencias magistrales, ciclos de conferencias, mesas redondas,
coloquios, simposia, jornadas, páneles, cursos y seminarios, talleres, cátedras magistrales, diálogos, charlas, exposiciones, edición y
presentación de libros, exhibición de películas, homenajes y promoción de reconocimientos honoríficos a visitantes.
Al apoyo de las instituciones nacionales ya mencionadas, y cuyos miembros participaron en estos programas, se sumó la presencia del
Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Escuela Nacional de Antropología e
Historia, la secretaría de Educación Pública, por medio del PANIMAC; El Colegio de México, así como la Universidad de Barcelona, la
Embajada de Francia en México, la Universidad de Rochester; la Universidad de San Diego; el Centro Nacional para el Libre Comercio
Interamericano; la Comisión Centroamericana de Derechos Humanos, la Biblioteca de México, y el Centro Nacional contra las Adicciones.
Para hacer posible la consumación de esta creciente propuesta cultural, medió, también, en forma determinante, el apoyo coordinado de
instituciones regionales y locales: Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad de Occidente, Institutos Tecnológicos Regionales de
Culiacán y Los Mochis, Instituto de Estudios Tecnológicos del Mar, Estación de Ciencias del Mar y Limnología, Colegio de Bachilleres del
Estado de Sinaloa, Dirección de Investigación y Fomento de Cultura Regional, y los ayuntamientos de los municipios donde se realizaron
actividades de El Colegio, así como asociaciones agrícolas del norte y centro del estado, colegios de profesionistas y otros organismos
privados.
Las actividades en tal forma posibilitadas sumaron un total de mil seiscientos aproximadamente en los doce años de existencia de El
Colegio de Sinaloa que, en atención a lo dispuesto por el artículo segundo de su reglamento interior, mantuvo la gratuidad de todos sus
actos académicos, literarios y artísticos, excepción hecha de dos ocasiones en las que sólo se fijó una cuota de recuperación mínima,
cuyo monto resultó meramente simbólico, sobre todo si se toma en cuenta la calidad del espectáculo. Esos casos fueron: uno, en
ocasión del ciclo de cine mexicano que se significó por la proyección de películas consideradas como joyas de la cinematografía nacional.
El segundo caso fue la presentación del violoncellista Carlos Prieto, considerado entre los tres mejores virtuosos del mundo, y cuyos
conciertos en Culiacán y en Mazatlán, a juicio de la crítica especializada, representaron unos de los más extraordinarios acontecimientos
artísticos que se hayan registrado en Sinaloa.
La acción extensiva se reflejó en una creciente cobertura de los programas anuales. En 1992 fueron tres municipios: Culiacán, Mazatlán
y Ahome. En 1996, las actividades cubrieron doce de los dieciocho municipios con los que cuenta el estado. Culiacán, Mazatlán, Ahome,
Choix, El Fuerte, Sinaloa de Leyva, Guasave, Salvador Alvarado, Mocorito, Navolato, El Rosario y Escuinapa. En los dos últimos años
cerca del 40% de las actividades se realizaron en la ciudad capital, único lugar donde El Colegio cuenta con instalaciones.
En el curso de doce años, las actividades de El Colegio de Sinaloa registraron una asistencia de más de trescientos mil personas que
conformaron un público heterogéneo, formado por profesionales de las ciencias, de las humanidades, por investigadores universitarios,
por docentes y por público en general, con una muy importante proporción estudiantil. En lo general, este auditorio no solamente mostró
interés en las exposiciones de los ponentes, sino que estableció una constructiva corriente de comunicación mediante la manifestación
de sus dudas y opiniones. Con ello, los resultados de la función difusora cultural cobraron rotunda presencia.
Además de llegar a ese público asistente, las acciones del organismo colegiado se difundieron mediante el programa radiofónico En
curso, producido a partir de agosto de 1995, con frecuencia bisemanal que se manifestó en sesenta y seis versiones con un contenido de
apoyo al conocimiento y a la cultura, toda vez que se basó en entrevistas a colegiados y a conferenciantes invitados, así como algunas
presentaciones artísticas.
En estos doce años, El Colegio de Sinaloa ha sido anfritión de más de 600 personajes de prestigio estatal, regional y nacional. Cerca de
60 con premios nacionales, 30 con premios de la Academia de Investigación Científica, 35 profesores eméritos de la UNAM, 5 con el
premio Príncipe de Asturias, además de un centenar de personalidades con reconocimientos varios.
Por conducto de esta institución organizadora, Sinaloa rindió homenaje al historiador Silvio Zavala con una programación del más alto
nivel, cuyos actos tuvieron lugar en el Museo de Arte de Sinaloa. Además de los homenajes directos a visitantes tan ilustres, se
promovió la declaratoria de huéspedes distinguidos a alrededor de cincuenta personajes de las ciencias y las artes, y a los personajes
destacados participantes en actividades como las XXXII Jornadas Médicas Nacionales. Estos reconocimientos estuvieron a cargo de los
Ayuntamientos de Culiacán, Mazatlán, Ahome y El Rosario.
Entre las personas que poseen estos nombramientos, figuran: Ruy Pérez Tamayo,'Marcelino Cereijido, Arturo Elizundia Charles,
Edmundo UGorman, Jaime García Terrés, Adolfo Martinez Palomo, José Luis Martínez, Luis González y González, Gunther Gerzso, Pedro
Ramirez Vázquez, Héctor Fix-Zamudio, Pablo Rudomín, Arturo Azuela, Luis Ortiz Macedo, Rafael Velasco Fernández y Carlos Argüello.
En sentido recíproco, El Colegio de Sinaloa recibió mensajes y documentos de reconocimiento de parte de Pedro Ramírez Vázquez, Silvio
Zavala, Emilio Rosenblueth, Manuel Velasco Suárez, José Angel Pescador, Héctor Fix-Zamudio, Jorge Romero Zazucta, Rafael Rodríguez
Montessoro, Edmundo O’Gorman, Jaime García Terrés, del Instituto Politécnico Nacional, el Colegio de Posgraduados de Chapingo y de la
Universidad Autónoma de Sinaloa.
En este mismo aspecto vinculatorio, todos miembros colegiados recibieron homenajes de instituciones oficiales y privadas, y de la
sociedad en general, tanto en Sinaloa como en otros lugares del país. Los miembros de El Colegio de Sinaloa en estos doce años han
recibido ocho distinciones (premios o reconocimientos) internacionales, veintiseis a nivel nacional y diecisiete estatales. Pocas
instituciones del noroeste cuentan con un grupo colegiado que haya recibido tantos reconocimientos en un periodo de doce años.
El Colegio de Sinaloa se ha consolidado como una institución para los sinaloenses y de los sinaloenses, lo cual se manifestó plenamente
en la estrecha vinculación que entrañó en acciones como los encuentros académicos, cursos y talleres realizados con la participación
conjunta de ponentes invitados y por personal docente y de investigación de las instituciones de educación superior en el estado. Esta
misma relación interactiva quedó de manifiesto en el programa conjunto realizado con la Delegación Sinaloa del Instituto Mexicano del
Seguro Social, en ocasión de sus cuarenta años de existencia. Otro caso fue el del Patronato para la celebración de los 400 años de la
fundación de la ciudad de Guasave.
Las actividades que El Colegio de Sinaloa promueve, han tenido según consta en documentación de nuestra institución, impactos
favorables en diversos grupos interesados en la temática propuesta, aunque, por su especialización, el número de beneficiarios varía de
un tema a otro. Pero todas, indistintamente, han apoyado la formación cultural y profesional del público asistente, han orientado ciertas
prácticas docentes y contenidos curriculares en las instituciones, han servido de material de actualización de profesores y, no pocas, han
dejado inquietudes para trabajar en la creación y la investigación.
Alentado por sus realizaciones, El Colegio de Sinaloa puso en marcha un programa de cátedras magistrales, cursos, seminarios y talleres
en los que se reafirmará la acción de apoyo al posgrado, y la promoción de la investigación, como objetivos básicos de una institución
decidida a mantener el nivel de excelencia de sus programas, por encima de las dificultades e insuficiencias presupuestarias. El Colegio
ha llegado a tener en los últimos años hasta seiscientos alumnos cursando sus actividades académicas post-profesionales.
Las cátedras se crearon además para honrar la memoria de sinaloenses ilustres y reconocer con ellos el trabajo que realizan
investigadores, literatos y creadores artísticos de nuestro país. Dichas cátedras son: Juan de Dios Bátiz, en educación, ciencia y
tecnología; Genaro Estrada, en derecho, diplomacia, relaciones y comercio internacional; Bernardo J. Gastélum, en ciencias biomédicas;
Gilberto Owen, en poesía y literatura; y José C. Valadés, en historia y ciencias políticas, Inés Arredondo en Literatura, José Limón en
Cine, teatro y actuación, Salvador Alvarado en Ciencias políticas, Eustaquio Buelna en Literatura, Raúl Cervantes Ahumada en Derecho,
Enrique González Martínez en Humanidades y Filosofía, Pablo de Villavicencio en Comunicación y Periodismo, Martiniano Carvajal en
Calidad de vida y sanidad, Edgardo Coghlan en Artes Plásticas, Enrique Martínez en Diseño, Margarita Lizárraga en Pesquerías, Ramón
Rubín en Cuento, Diego Bricio Hernández Castaños en Matemáticas y Alejandro Celis Salazar en Medicina.
El Colegio es una institución con futuro. Varios retos faltan por superar, así que para el futuro inmediato deberá realizar algunos
proyectos concretos, como el de ampliar el número de cátedras magistrales, publicar la obra completa de algunos de sus colegiados;
editar los primeros tomos de la enciclopedia de Sinaloa; publicar la historia general de Sinaloa; el atlas de los ecosistemas del Estado; el
rescate de algunas publicaciones del siglo pasado; promover la investigación cultural; editar la revista Ciencia y Cultura; abrir su
biblioteca de cerca de cien mil volúmenes y el archivo digital histórico estatal, e incorporar más sinaloenses distinguidos al programa que
realiza el Colegio.
RESUMEN GENERAL DE ACTIVIDADES
REALIZADAS DURANTE EL AÑO 2002
En el ejercicio 2002 cumpliendo con el programa de la Institución, se realizaron diversas actividades entre los que destacan los
siguientes eventos grupales como las Mesas Redondas: “Situación de la Economía Mexicana”, ¿Tiene futuro la Ciencia en Sinaloa?,
“Política Científica”,”Administración Pública Municipal”, “El Derecho al Buen Gobierno”, “Educación Superior y Ciencia”; Coloquios:
“Eutanasia”, “Pobreza”; Panel: “Análisis sobre la Educación Superior en Sinaloa”, “El Dolor”, “La Violencia”, “El Lenguaje como
Herramienta del Comunicador”, “Desarrollo Rural Integral”; Seminario: “La Religión de los Jesuitas en el Noroeste Novohispano”.
En relación a las Cátedras y Especializaciones destacan: Cátedra en Derecho “Raúl Cervantes Ahumada”, Cátedra en Ciencias
Pesqueras “Margarita Lizarraga” y Cátedra en Ciencias Políticas “Salvador Alvarado”. Diplomado en ”Política y Gobierno” y Diplomado de
Especialización en “Historia de Sinaloa”.
El resumen de las actividades al público entre cursos, talleres, conferencias, exposiciones, conciertos y presentaciones de libros, fueron:
370.
Respecto a las publicaciones, se lograron editar 19 obras, bajo la autoría de académicos invitados de El Colegio y también miembros del
mismo. Entre estas están Catálogo de Documentos para la Historia de las Misiones, Los Candiles de la Calle, Memorias Olvidadas,
Diccionario de Sinaloísmos y Regionalismos, Raúl Cervantes Ahumada Obras 3, Atlas de la Biodiversidad de Sinaloa, Revelación de lo
imposible, La vida de los seres vivos y otros poemas, Obra completa: versos y prosa. 1918-1939. Enrique Gonález Rojo; El Léxico de
Sinaloa, Ferrusquilla dice: Échame a mi la culpa, Historia de Teacapán, así como la Escultura de Antonio López Saenz, y el Libro y Disco
de Alejandro Avilés.
De igual forma se concluyó la Catalogación y la Digitalización de todos los Documentos Históricos que sobre Sinaloa existen en el Archivo
General de la Nación hasta el año 2002.
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Informe de Actividades 2002