BLOQUE: EXPERIENCIAS REGIONALES RESPECTO DE LA JUSTICIA Y SU
ACCIONAR CONTRA EL FRAUDE A LAS ASEGURADORAS
TITULO DE LA DISERTACIÓN: EL FRAUDE EN LAS DISTINTAS RELACIONES
JURÍDICAS QUE GENERA EL CONTRATO DE SEGURO
DISERTANTE: SR. NORBERTO PANTANALI
Vamos a hablar de un tema en el que, desde hace algunos años, tenemos que
coexistir todos los días todos aquellos que estamos en la actividad aseguradora
No voy a definir desde el punto de vista jurídico penal qué es el fraude ─para
eso, nada mejor que la doctora Smolianski─, pero sí voy a hacer una serie de
consideraciones generales que simplemente nos muestran un cuadro de situación que
no solamente ocurre en Argentina o en Chile, porque el problema del fraude en
seguros está en todo el mundo. Recuerdo las palabras del doctor Bechara Santos, de
Brasil, que en el congreso del SILA último nos dijo que en su país, entre el 20% y el
25% de los siniestros tiene olor a fraude o, por lo menos, alguna manifestación de
actividad fraudulenta.
Pareciera que el fraude en seguros es como un deporte, tan global como el
fútbol, ¿y por qué se da esto? Quizás por una falta de reproche social; quizás porque
hay una permisividad en la propia actividad aseguradora; quizás porque nos
encontramos con la realidad, particularmente el agente de siniestros, el responsable
de siniestros, que tiene que soportar las consecuencias, a lo mejor equivocadas, de
políticas comerciales (suscribamos a cualquier precio); y quizás, el motivo
desencadenante del título de mi exposición, por las distintas relaciones jurídicas que
genera el seguro.
¿Fraude en los intermediarios? Lo vemos bastante seguido. ¿Fraude en el
contrato de reaseguro? También lo hemos visto. Hoy en día podemos decir que las
manifestaciones del fraude responden a lo mejor a ciertas organizaciones delictivas
mucho más allá de manifestaciones individuales, personales. Y estas organizaciones
delictivas están conformadas por profesionales de distintas disciplinas, a veces con
complicidad de funcionarios de las propias empresas.
Pareciera que este principio fundamental del seguro que es caracterizado como
un contrato de ubérrima bona fide ─para emplear palabras de nuestros juristas más
destacados en el mundo, desde Donati al presente─, choca con el fraude, es decir,
son antinomias. Si adoptamos una actitud principista podemos decir que el fraude y la
buena fe en el contrato de seguros son antinomias con las que necesaria e
infelizmente debemos coexistir, pero deben ser siempre recordadas, no podemos
olvidarnos de la característica esencial del contrato de seguro, que no es un contrato
común, no es un contrato igual que una compraventa.
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La consecuencia más directa de esta permisividad o falta de debido reproche
de la actividad fraudulenta en seguros, ¿qué efecto produce? El aumento de las
primas. No hay ninguna duda de que esto es así. Lo compenso, sobre todo si tengo
que respetar resultados técnicos de mis balances, si tengo que respetar ciertas
normas emanadas de la Superintendencia de Seguros que obligan, en Argentina al
menos, a no tener resultados técnicos negativos. ¿Cómo lo compenso yo, asegurador,
si tengo tanta cantidad de fraude? Con aumento de primas y esto, en definitiva, atenta
contra la propia sociedad.
Hay una expresión interesante en un informe de Swiss Re, que dice que si los
aseguradores continúan siendo generosos y complacientes frente a los hechos de
fraude corren el riesgo no de ser caracterizados como víctimas, sino
fundamentalmente como cómplices por omisión. Quien tolera la injusticia por mucho
tiempo, la fomenta, dice el informe de Swiss Re.
Últimamente hemos visto que en España también hay una aceptación, de
alguna manera, del fraude. Se extiende la plaga del fraude en el seguro, dice el título
de un informe de Unespa, y más que nada apuntan a la picaresca y a las artimañas,
no al fraude institucionalizado, no al fraude a través de organizaciones delictivas, lo
cual no quiere decir que en España no existan.
En Estados Unidos, el fraude en seguros está visto como una de las industrias
criminales más grandes y a los americanos les cuesta, por familia, mil dólares por año.
Pero qué curioso, un informe más reciente dice que en Estados Unidos se combate el
fraude en seguros, pero que de alguna manera, si bien la justicia represiva lo condena,
no lo hace con toda la fuerza de la ley porque prefiere dejar las cárceles para los
delitos más violentos. Es una definición bastante curiosa de los americanos, pero es
así. ¿No estará pasando lo mismo en otros países?
El Comité Europeo de Seguros, CEA, elaboró hace unos años una guía
antifraude del seguro en Europa que fue actualizada un par de años atrás, y sienta
precisamente las mismas conclusiones que acabo de señalar; es decir, que el impacto
directo es el aumento de las primas, el engrosamiento de las reservas, a veces
desproporcionadas. Ése es el impacto general que produce. Y en los países
emergentes como los nuestros, hay un agravante: las crisis económico-financieras, la
pobreza, la inseguridad pública, la laxitud en la interpretación de la ley penal, la
corrupción de los sistemas policiales, carcelarios y de la propia justicia, los jueces que
hacen prevalecer el principio in dubio pro reo en cualquier caso, en contra incluso de la
realidad.
En definitiva, el problema es bastante grave y no solamente de ahora. Lo
principal es saber si los aseguradores tenemos o no tenemos trazada una política para
combatir el fraude, y de ahí la importancia de hacer eventos como éste, de ahí el
reconocimiento al CESVI por estructurar estos concursos. ¿Para qué? Para
intercambiar información. Esto no se hace de otra manera. Tenemos que intercambiar
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información entre nosotros, entre los aseguradores, y esto no genera un problema de
competencia, debemos tratar de franquearnos más allá y contarnos qué es lo que nos
está pasando, porque no todos los casos son iguales.
Siguiendo las palabras del Superintendente de Seguros de Chile, el fraude de
seguros se manifiesta en las distintas relaciones jurídicas que genera el contrato,
sabemos muy bien lo que a veces hacen los intermediarios con las primas que cobran.
La retención indebida de primas es un delito tipificado en la Ley de Empresas de
Seguros, repetido en el Estatuto del Productor Asesor de Seguros, lo cual no quiere
decir que no se siga dando. Si se cuestiona la forma jurídica de concebir figuras
penales a través de leyes especiales, como puede ser la propia Ley 2091, pues
entonces vamos a las normas generales del Código Penal, y esos conceptos, hoy por
hoy, subsisten.
El Superintendente de Seguros de Chile nos decía que el fraude del asegurado
se manifiesta en tres etapas de configuración de actos fraudulentos, el primero de
ellos en la etapa pre-contractual. Si vamos a los conceptos que emanan de la ley
argentina, el concepto de reticencia dolosa que lleva a la nulidad del contrato, es decir,
el ocultamiento de circunstancias de suficiente entidad que seguramente hubieran
motivado que el asegurador no hubiese celebrado ese contrato o lo hubiere celebrado
en distintas condiciones. El concepto clásico de reticencia, que está normalmente
recetado en todas las legislaciones del mundo.
Luego, en la etapa contractual, un concepto bastante similar al concepto de
agravación del riesgo, que en la ley argentina se contempla a partir del artículo 37 de
la ley: agravación intencional del estado del riesgo.; dejemos de lado los conceptos de
culpa, por ahora; el sobreseguro intencional, es decir, cuando el asegurado asegura
por encima del valor de la cosa, con ánimo de obtener una indemnización mayor en el
supuesto del siniestro. En el seguro plural, cuando existe la intención deliberada de
generar a posteriori un siniestro y pretender cobrar de dos compañías a la vez.
Esto último me ha sucedido en mi estudio hace pocos días: el mismo
asegurado, dos compañías distintas, pólizas celebradas con un intervalo de 20 días,
desapareció el coche, pretendió cobrar en las dos compañías… Por suerte se cruza la
información. En eso hemos avanzado muchísimo, eso es lo más importante, la forma
como estamos cruzando información. Antes no existía, en mis primeros tiempos de
seguros esto no era posible, no existían las bases de datos.
Y en la etapa siniestral, la exageración maliciosa de los daños, es decir, ya no
vamos solamente al que hace desaparecer las cosas, sino al que exagera
maliciosamente los daños, contemplado también en la ley argentina como en la
legislación de todos los países; la provocación dolosa del siniestro, en el concepto del
dolo, es decir, de aquel que provoca deliberadamente los autorrobos; la introducción
de cambios deliberados en las cosas ya dañadas y que provoca un mayor daño, lo
cual no quiere decir que el asegurador deba afrontar todo, tendrá que, en todo caso,
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soportar el asegurado la diferencia por encima del daño efectivamente producido; la
violación de la obligación de salvamento, violación intencional. En seguros de vida, los
casos de la muerte del tercero cuya vida se asegura por el contratante, los casos de la
muerte del asegurado por el beneficiario o la muerte del asegurado en empresa
criminal.
¿Y por qué no el fraude del asegurador? No miremos este drama del fraude
desde un solo punto de vista; en nuestra historia en el mercado de seguros, fraude del
asegurador hemos visto muchos. ¿No es la demora deliberada en la liquidación de un
siniestro una manifestación de fraude, con el perjuicio consiguiente para el asegurado?
El requerimiento de información inoficiosa al asegurado, para dilatar, porque sí no
más; te pido el certificado de defunción de tu abuela, ¿qué tiene que ver?
Y todo lo que hace al funcionamiento de la propia empresa. Ocultación de
estados falenciales. No registración de pasivos judiciales. No presentación de estados
contables (hoy en día es un poco más difícil porque la transmisión de información es
on line a Superintendencia, pero de cualquier manera se puede dar). Falseamiento de
contabilidad.
Y en el intermediario no solamente pensemos en el supuesto de retención
indebida de primas, sino también el intermediario que en conocimiento de una
alteración evidente del estado del riesgo del asegurado no se lo transmite al
asegurador, cuando está obligado ─por lo menos en la ley argentina─ a dar
información, a oficiar como asesor. No se olviden de esto: asesor, productor.
Hay otros casos también, como fijar domicilio en localidades de menos de 200
mil habitantes para quedar fuera de la obligación del examen de competencia que
requiere la Superintendencia de Seguros. Y eso no solo porque se está falseando la
verdad, sino fundamentalmente porque se están haciendo operaciones desde los
grandes centros poblados.
Está también la colocación del seguro de una compañía que está en cesación
de pagos. Hay un caso conocido, un fallo de la Cámara Comercial, con el voto del
doctor Morando, en autos Marusa con Rigada. Rigada era un productor que sacó el
seguro de una compañía que estaba bien, funcionando, y lo colocó en una compañía
que estaba casi liquidada, casi muerta. La justicia dijo: “Señor productor, usted tiene
responsabilidad directa por haber hecho esto, usted no lo podía ignorar porque había
medidas cautelares tomadas con anterioridad sobre esa compañía en la cual colocó la
cartera el señor Rigada”. Ergo, fue responsable directo del siniestro.
No hablemos del fraude a la administración de la propia empresa, el fraude
interno al que se refería el señor Macías.
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El fraude en el reaseguro. La reticencia por parte del asegurador en
proporcionar debida información al reasegurador. La información engañosa sobre el
estado del riesgo. La retención de fondos abonados por el reasegurador, hay un caso
famoso también, el Caso Apolo, en Argentina, fallado por la Cámara Comercial.
Dejemos de lado todo lo que hace a la industria del juicio, por lo menos por
ahora. Dejemos de lado el fraude al propio Estado a través de la celebración de
contratos de vida.
Por último, simplemente para aportar elementos concretos. Hay un fallo
reciente, que nos retempla un poco el espíritu, de alguien que celebró un contrato de
seguro de accidentes personales. En realidad, todos sabemos lo que pasa con la Ley
de Riesgo del Trabajo en Argentina, entonces vengo por el otro lado y voy a seguro de
accidentes personales, lo que pasa es que lo hicieron después de haber ocurrido el
siniestro. Una PYME, tres empleados, se cayó un tipo desde un octavo piso, muerto a
las dos de la tarde y a las tres fueron e hicieron el seguro. Autos Freire, denuncia
hecha por Sancor, estoy en condiciones de decirlo oficialmente porque la sentencia la
tengo en la mano. Afortunadamente se pusieron de acuerdo con el fiscal y con el
Ministerio Público, celebraron un convenio dentro de lo que se conoce como juicio
abreviado y el señor Freire aceptó que le impongan un año de prisión en suspenso,
por tentativa de estafa.
Es algo, nos ayuda por lo menos a pensar que en la justicia, en algunos casos,
dentro de determinados procedimientos podemos encontrar recepción para tratar de
corregir este grave flagelo que nos preocupa a todos.
Muchas gracias.
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