Milton y Eliot: la naturaleza como una construcción cultural y su relación con
el mundo humano en Paraíso Perdido (Paradise Lost) (1674) y La Tierra Baldía
(The Wasteland) (1922)
Tortone, Noelia
Facultad de Lenguas. UNC .
RESUMEN
Resulta prácticamente imposible pensar el mundo humano sin el mundo no humano.
Desde los albores de la civilización, el hombre ha estado en contacto con la naturaleza y ha
hecho uso de ella para su conveniencia. La intervención humana en la naturaleza se ha visto
como positiva o negativa en distintos momentos históricos, como así también el concepto de
naturaleza que se construyó a través de los discursos que circulaban en determinados contextos
de producción. Dos construcciones totalmente diferentes pero relacionadas entre sí del cronotopo
naturaleza en el campo de la literatura son los que reflejan los poemas Paraíso Perdido
(Paradise Lost) (1674) de John Milton y La Tierra Baldía (The Wasteland) (1922) de T. S Eliot.
A través de un enfoque comparatístico y ecocrítico, el presente trabajo analizará la construcción
que Milton y Eliot hacen de la naturaleza en sus poemas como reflejo de sus contextos socio
históricos, así como también la problematización que se evidencia de la interrelación entre lo
cultural y lo no humano en dichos textos líricos.
“La naturaleza describe ya en sus formas
y tendencias su propio diseño.
Interroguémonos sobre la gran aparición,
que brilla tan pacíficamente a nuestro alrededor ”.
Ralph Waldo Emerson “Naturaleza”(1836)
Desde los albores de la civilización, el hombre ha estado en contacto con la naturaleza.
Pero ¿qué es aquello que denominamos “naturaleza”? Muchos pensadores (Bookchin, Gardiner y
Abram, entre otros)1 han diferenciado el concepto de naturaleza del de cultura. Sin embrago,
como lo explica Levi-Strauss, las dimensiones filosóficas e ideológicas de esta dicotomía
(naturaleza-cultura) difiere profundamente de una sociedad a otra (Glotfelty y Fromm 41).
Algunos especialistas tales como Reboratti y Federovisky han definido la naturaleza como
aquello diferente a un concepto que ha sido acuñado en tiempos recientes, como es el término
“medio ambiente”. En su libro Medio Ambiente y Sociedad, Carlos Reboratti expresa que “la
naturaleza y el medio ambiente se refieren al mismo grupo o sistema pero justamente difieren
entre sí por su diferente nivel de materialidad2”. Él considera a la naturaleza, de la misma manera
en que este trabajo se lo propone, no definida objetivamente, ya que la integración del hombre a
la naturaleza depende exclusivamente de la perspectiva que el observador adopte y de la posición
ideológica culturalmente determinada que éste tenga. Esto significa que el concepto y la
1
Bookchin, Murray. The Ecology of Freedom. Palo Alto, California: Cheshire Books, 1982.
Gardiner, Robert. “Between Two Worlds: Humans in Nature and Culture”, Environmental Ethics 12, 1990, pp. 339352.
Abram, David. “On the Ecological Consequences of Alphabet Literacy: Reflections in the Shadow of Plato’s
Phaedrus”, ensayo sin publicar, 1989”.
2
Aquí “materialidad significa corporalidad, representación”.
1
representación de la naturaleza se encuentran en “la mirada del observador”, o se debería decir,
en los discursos que circulan en una sociedad determinada.
Por lo tanto, se podría afirmar que la naturaleza, de acuerdo con la mirada que Georg
Lukács hace de ella, es “una categoría social” (Glotfelty y Fromm 15). Ésta es la razón por la
cual este trabajo empleará el término “naturaleza” en vez de “medio ambiente”, ya que éste
último es frecuentemente usado en contextos científicos y especializados. Además, la
interrelación entre el hombre y la naturaleza ha sido considerada como positiva o negativa en
distintos periodos históricos, como resultado de la mediación humana en el proceso de la
construcción discursiva de la naturaleza.
Como consecuencia de la teoría postestructuralista3, sería inocente en la actualidad pensar
que la naturaleza puede ser mirada objetivamente, es decir, sin mediaciones efectuadas por un
sujeto que la contempla y por aquellos elementos del medio lingüístico que la construyen.
Aunque resulte paradójico, la naturaleza, el elemento más “natural” en el universo, es también
algo “dado”, y ha comenzado a ser “desnaturalizado”4 y “problematizado” en la segunda mitad
del siglo XX en diferentes áreas del saber.
En el campo de la literatura, dos construcciones completamente diferentes, aunque
estrechamente relacionadas entre sí, del cronotopo5 naturaleza son las ilustradas por los poemas
Paraíso Perdido (1674) de John Milton y La Tierra Baldía de Thomas Stearns Eliot (1922).
Adoptando un enfoque comparatístico y ecocrítico6, este trabajo se propone analizar y
problematizar las construcciones que Milton y Eliot realizan en sus poemas, como reflejo de sus
contextos socio-históricos como así también de la compleja intersección del mundo humano y el
no humano. El propósito de esto es demostrar cómo la naturaleza como una construcción cultural
y el binarismo hombre/naturaleza en los siglos XVII y XX, ponen en evidencia el hecho de que
ambos poemas pueden ser considerados como parte de una relación lógica de causa-efecto de la
intervención del hombre en la naturaleza, en la cuál Paraíso Perdido representa el momento
inicial de la intrusión del hombre en el mundo no humano, y La Tierra Baldía representa el
resultado final de la dominación del hombre sobre la naturaleza.
Antes de comenzar a contrastar los dos poemas en cuanto a la representación que cada uno
hace del mundo natural y del hombre, es importante mencionar a sus creadores y a los elementos
que dichos textos tienen en común, para justificar la razón por la cual se contrastan dos grandes y
temporalmente distantes autores, como lo son Milton y Eliot. Ambos son británicos.7 Este año,
2008, se conmemoran los 400 años del nacimiento de John Milton y también el sexagésimo
aniversario de la obtención del premio Nóbel de Literatura por T.S. Eliot. Milton fue un puritano
del siglo XVII cuya mayor obra Paraíso Perdido describe el jardín del mundo cristiano: el Edén.
Al igual que Milton, Eliot, uno de los gigantes del modernismo, también se interesó por temas
religiosos tal como lo refleja en La Tierra Baldía al tratar el tema del nihilismo religioso. Existe
3
Los pensadores post estructuralistas (Derrida y sus seguidores) cuestionaron la estabilidad del significado y
pusieron en evidencia la imposibilidad de “reflejar” la realidad con signos lingüísticos.
4
A menos que se especifique, de ahora en adelante usaré el término “desnaturalizar” como lo hace Linda Hutcheon
en su libro The Politics of Postmodernism p. 49 cuando se refiere a las prácticas ampliamente aceptadas que las
personas consideran naturales o de sentido común y que, en realidad, son una creación humana.
5
El filósofo ruso M. Bajtín utilizó el término “cronotopo” para designar el matriz espacio-temporal que gobierna la
condición básica de toda narrativa y otros actos lingüísticos. El término en sí puede ser traducido como “tiempoespacio” y fue desarrollado por Bajtín en su ensayo “Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela”.
6
En este trabajo, utilizaré el concepto de ecocrítica como lo conciben Cheryll Glotfelty y Harold Fromm (1996),
como “el estudio de la relación entre la literatura y el medio ambiente”.
7
Eliot nació en EE.UU., pero se mudó al Reino Unido en 1914 a los 25 años y se convirtió en súbdito británico en
1927 a la edad de 39 años.
2
importante evidencia que demuestra que a Eliot no le gustaba Milton8, sin embargo, lo citó en La
Tierra Baldía.9 Ambos textos, Paraíso Perdido (1674) y La Tierra Baldía (1922), pueden ser
considerados como paradigmas de dos momentos históricos de los siglos XVII y XX
respectivamente, caracterizados por agitación social y guerra: la Guerra Civil y la Primera
Guerra Mundial. Estos son períodos de inflexión en la historia de la humanidad y marcan un
florecimiento intelectual y estético de las mentes artísticas, como la de Milton y la de Eliot,
quienes a través de sus obras denunciaron los errores y desaciertos de la sociedad inglesa y del
mundo de sus respectivas épocas.
Además, los poemas se semejan en la voz poética10 y en la noción de armonía. Es
interesante destacar que ambos poemas utilizan un observador como la voz poética de sus
poemas. En Paraíso Perdido Libro IV, el lector conoce el Edén a través de los ojos de Satanás.
Luego de ser expulsado del cielo, Satán se dirige hacia la Tierra transformado en un joven
querubín y describe este lugar idílico con un tono de resentimiento y de añoranza al mismo
tiempo, por no poder disfrutar de lo que Adán y Eva disfrutan. Al igual que Milton, Eliot emplea
un observador principal que por momentos suena como una voz profética en La Tierra Baldía.
Debido a que el poema está escrito en un estilo fragmentado, esta voz algunas veces se
superpone a elementos dramáticos (diálogos) y al uso de una voz poética femenina. En todos los
casos, la voz poética se distancia de lo que describe, siendo la última estrofa el mejor ejemplo de
esto, donde la voz poética está pescando y detrás de él se encuentra la tierra baldía. Pareciera
haberla descrito desde una posición distante a lo largo de todo el poema.
Teniendo en cuenta el concepto de armonía, se puede afirmar que ambos poemas reflejan
un equilibrio de fuerzas. Milton describe la relación hombre/naturaleza como armónica, ya que
para él el hombre le otorga orden al mundo salvaje y lo organiza; mientras que Eliot muestra que
tanto el hombre como la naturaleza se hallan en un estado de decadencia. El equilibrio aquí yace
en la idea de que ambos elementos están muriendo al mismo tiempo.
Volviendo a nuestra principal preocupación, el binarismo hombre/naturaleza, existen dos
aspectos en los textos de Milton y Eliot que son de sumo interés para este trabajo: la
representación humana de la naturaleza y la intervención del hombre en el mundo natural. A
principios del siglo XV, muchos fueron los factores que contribuyeron a cambiar la visión de la
naturaleza que la gente tenía en ese momento. Debido al surgimiento de nuevas teorías
científicas y filosóficas (Galileo, Descartes, Kepler, entre otros) y del descubrimiento de
América, la concepción antigua y medieval de la naturaleza como algo externo, ajeno y
desconocido se transformó en un espacio a ser explorado e incluso conquistado por el hombre
del Renacimiento. La naturaleza, como Milton la describe en el Libro IV de Paraíso Perdido, es
un sistema organizado y predecible, el cual sigue ciertas reglas, y en consecuencia, funciona de
manera delicada y armoniosa como una máquina. Por lo tanto, la conclusión a la que arribamos
es que la naturaleza es representada por la mentalidad del Renacimiento como un escenario
armonioso, es decir, un espacio que luce “natural”11 pero que en realidad es una creación humana
(Reboratti 135-136).
Esta transición del mundo natural, de un espacio distante a uno colonizado, da lugar al
surgimiento del concepto de “recurso natural”, es decir, todo lo que puede ser obtenido de la
En su reconocido ensayo “Los Poetas Metafísicos” (1921), Eliot hace pública su antipatía por la poesía de Milton
cuando declara que “en el siglo XVII surgió una disociación de sensatez de la cual nunca nos hemos recobrado. Y
esta disociación, como es natural, se agravó por la influencia de dos poetas poderosos del siglo: Milton y Dryden”.
9
Esto se analizará en profundidad más adelante.
10
La “voz poética”, también conocida como orador, máscara o personaje (en Latín mask), es la voz que habla en un
poema; este orador no es usualmente idéntico al autor del poema. El autor asume un rol o finge el discurso de una
persona en una situación determinada.
11
Es decir, no hecha por el hombre o “dada”.
8
3
naturaleza gracias a la intervención del hombre (Federovisky 41). Éste es el momento histórico
en el que se consolida la perspectiva antropocentrista de la naturaleza en la Edad Moderna. Es
por ello, que para muchos ecologistas contemporáneos, la Edad Moderna marca el comienzo del
ataque abusivo del hombre para con la naturaleza debido a la sistematización de las actividades
agrícolas y al incremento de la población.
Milton, como producto del Renacimiento, considera al hombre como el centro de todo,
como un elemento unificador que le da orden a nuestro universo: “Bestia, pájaro, insecto o
gusano no entra ninguno, tal es la admiración de ellos por el hombre” (Paraíso Perdido Libro IV
versos 704-705). Todo esto es claramente ejemplificado en el Libro IV con la descripción del
Jardín y del rol que Adán y Eva cumplen allí. Su deber es el de prevenir que la naturaleza se
descontrole, como Milton lo expresa en estos versos:
El único signo de nuestra obediencia evidenciado entre tantos signos de poder otorgado a nosotros,
y de dominación sobre todas las otras criaturas que la tierra, el aire y el agua poseen…Cumpliendo
con nuestra agradable tarea de podar las plantas y de recoger estas flores, tareas que demandan
esfuerzo físico, sin embargo contigo se vuelven dulces (Paraíso Perdido Libro IV versos 428439).
La implicancia aquí es que el hombre le otorga orden a la naturaleza. El mundo natural
representa el lado Dionisio12 del universo, emocional, sin leyes; mientras que el hombre
representa el lado Apoloniano13, moralista, estructurado. Esto parece referirse a una importante
teoría que el Renacimiento heredó de la Edad Media denominada “La Gran Cadena de Seres”.
De acuerdo con la filosofía humanista14, el hombre es el único ser racional, señor y soberano del
orden natural (Glotfelty y Fromm 20-21). Finalmente, el mensaje que Milton nos transmite en su
libro IV es que la intervención humana en la naturaleza es positiva, ya que el hombre amansa y
civiliza al mundo natural con su presencia. De la misma manera lo expresa Francis Bacon, un
contemporáneo de Milton, cuando declara que “El hombre, si miramos a las causas últimas,
puede ser considerado el centro del universo; en tanto que si el hombre fuese erradicado del
mundo, el resto de los seres parecerían perdidos, descarriados, sin ningún propósito” (Glotfelty y
Fromm 21). Otro aspecto importante a tener en cuenta aquí es que Milton evidencia que la
entrada de Satanás al Jardín del Edén demuestra que tanto los aspectos naturales como los
humanos del mundo pueden ser corrompidos por el mal.15
A comienzos del siglo XX, como consecuencia de los innumerables avances tecnológicos
y del uso de éstos para propósitos bélicos que podían eliminarlo de la faz de la Tierra, surgió una
nueva concepción del binarismo hombre/naturaleza, el cual estaba contaminado por la existencia
pesimista y solitaria del hombre contemporáneo. En un contexto, post-industrial y de
posguerra16, Eliot centra su poema La Tierra Baldía, como un intento de describir la
12
En la mitología griega, Dionisio era el joven dios de la vegetación, el vino y el éxtasis. Hijo de Zeus y de una
princesa, Dionisio generalmente se manifestaba como un toro, exuberante de fertilidad y poder.
13
Famosamente apuesto y experto en arquería, Apolo fue un dios griego y luego un dios romano, hijo de Zeus.
Representaba la música, la poesía, la medicina y las artes civilizadas.
14
Los humanistas del siglo XVI creían que Dios había creado el universo pero que fue el hombre el que lo
desarrolló e industrializó.
15
Ya he expresado anteriormente que Milton era puritano. En el siglo XVII, los puritanos ingleses se preocupaban
por asuntos relacionados con lo diabólico y veían lo pecaminoso del alma humana como un defecto heredado de la
caída de Adán.
16
Inglaterra fue el primer país industrializado durante la Edad Moderna en el siglo XVIII. Todas las consecuencias
de la Revolución Industrial, la cual el país experimento por más de un siglo, se evidenciaron en los siglos XIX y
XX. Muchas de ellas resultaron negativas y ayudaron a transformar Inglaterra de un país rural a uno urbanizado con
contaminación, superpoblación, pobreza, etc. A comienzos del siglo XX, como resultado de tensiones imperialistas,
Inglaterra participó en uno de los enfrentamientos bélicos con más violencia y derramamiento de sangre: La Primera
Guerra Mundial (1914-1918).
4
intervención negativa del hombre a la naturaleza que finalmente puede provocar no sólo la
destrucción de los espacios verdes sino también la de su propia existencia, como cuando expresa:
“Estos son los fragmentos que han atracado contra mis ruinas” (La Tierra Baldía verso 431).
Eliot elige comenzar su poema de una manera pesimista y atormentada con los siguientes versos:
“Abril es el mes más cruel, produciendo lilas de la tierra muerta” (La Tierra Baldía versos 1-2).
Aquí, él exclama que el comienzo del ciclo de la vida es inútil en un espacio muerto. Ésta es una
preocupación constante y recurrente para Eliot a lo largo de todo el poema y se intensifica
cuando él expresa “El cadáver que tú plantaste en tu jardín el año pasado, ¿ha comenzado a
brotar? ¿Florecerá este año?” (La Tierra Baldía versos 71-73). Eliot le presenta al lector su
concepción modernista de la naturaleza como un espacio donde “No hay agua tan sólo roca”,
como “un hueco decadente”, “una tierra árida y agrietada” que es el hábitat de murciélagos y de
los seres que ahora están muertos. La presencia del hombre en la naturaleza no es como la que
presenta Milton, como figura controladora, por el contrario, Eliot presenta al hombre como un
elemento destructivo y como prisionero de su propia destrucción y la del mundo natural:
“Nosotros pensamos en la llave, cada uno en su prisión pensando en la llave” (La Tierra Baldía
versos 414-415). De acuerdo con esta visión, el hombre está atrapado en una tierra postapocalíptica, sin embargo, aún quedan esperanzas ya que el hombre parece ser consciente de este
problema y está en la búsqueda de una solución. Todavía existen esperanzas para el hombre
moderno en el sentido de que él reflexiona y trata de encontrar una salida, como lo expresa Eliot:
“En un rayo. Luego una brisa húmeda trayendo lluvia” (La Tierra Baldía versos 394-395). La
posibilidad de que las cosas se restauren tanto para el hombre como para la naturaleza es todavía
viable de suceder, aunque bastante lejano, y lo que es más, esa restauración vendrá de la
naturaleza misma.
Se ha mencionado en este trabajo que Eliot cita a Milton en La Tierra Baldía. Eliot
refuncionaliza17 una parte del verso 140 de Paraíso Perdido: “Una escena nemorosa” en su
poema en el verso 98 para describir la imagen de la naturaleza que él quiere recuperar. Al mismo
tiempo, la palabra “escena” puede interpretarse de distintas maneras en ambos poemas, siendo
una de ellas la idea de que la naturaleza es algo “dado”. En conclusión, Eliot expresa con
vehemencia en todo su poema el desencanto, la desilusión y la indignación que siente por el
período moderno. Con éxito logra describir en La Tierra Baldía un mundo estéril, lleno de
pánico y de tierras áridas, y de seres humanos que esperan por algún signo o promesa de
redención.
A modo de conclusión, cabe expresar que del análisis de Paraíso Perdido (1674) de
Milton y La Tierra Baldía (1922) de T. S. Eliot, he podido comprobar que los dos textos
analizan y se centran en la tensión que existió en el binarismo hombre-naturaleza perteneciente a
los contextos socio-históricos de los autores. Paraíso Perdido, desde la perspectiva de Milton, es
la tierra virgen que Dios le ha otorgado al hombre para que la use y gobierne a su criterio,
mientras que La Tierra Baldía es el “paraíso perdido” de Eliot, es decir, una imagen
distorsionada de la tierra prometida debido a la contaminación, la deforestación y la caza furtiva.
Inglaterra es representada en el poema como una tierra decadente, o lo que es peor, una versión
moderna del infierno. En términos Jamesonianos18, Paraíso Perdido puede considerarse un
espacio utópico y La Tierra Baldía, un espacio distópico. El deseo de Eliot por volver a esa
imagen pura de la naturaleza abunda en todo el poema a través de intertextos renacentistas de
17
Este término es utilizado por Linda Hutcheon en su libro A Theory of Parody: The Teachings of Twentieth-century
Art Forms (1985) y denota la idea de cómo un elemento puede ser transcontextualizado, es decir, cuando se lo toma
de un contexto y se lo inserta en otro adquiriendo así un nuevo significado.
18
Frederic Jameson considera “distopía” a lo opuesto a la utopía. En su artículo “Utopía de la Postmodernidad”
claramente define ambos términos.
5
obras de Shakespeare y Milton.19 En definitiva, los dos poemas pueden ser considerados como
un antes y un después de la relación hombre-naturaleza. Paraíso Perdido simboliza aquel
encuentro inicial de esta relación de dominación, y La Tierra Baldía representa el paso final
donde el progreso humano ilimitado ha causado el deterioro del orden natural, y eventualmente,
su inminente aniquilación.
Bibliografía:
Abrams, et al. The Norton Anthology of English Literature. Seventh Edition. New York y
Londres: Norton & Company, 2001.
Eliot, T. S. “The Metaphysical Poets”, 1921.
Federovisky, Sergio. Historia del Medio Ambiente. Buenos Aires: Capital Intelectual, 2007.
Gaard, G. & Murphy, P. Ecofeminist Literary Criticism: Theory, Interpretation and Pedagogy.
USA: University of Illinois Press, 1998.
Glotfelty, Cheryll. y Fromm, Harold. The Ecocriticism Reader: Landmarks in Literary Ecology.
Atenas y Londres: University of Georgia Press, 1996.
Horton, Rod. y Edwards, Herbert. Backgrounds of American Literary Thought. New York:
Appleton-Century-Crofts, 1967.
Hutcheon, Linda. The Politics of Postmodernism. Londres: Routledge, 1989.
---. A Theory of Parody. The Teachings of Twentieth-century Art Forms. New York:
Methuen, 1985.
Marx, Leo. The Machine in the Garden: Technology and the Pastoral Ideal in America. New
York: Oxford University Press, 1972.
Reboratti, Carlos. Ambiente y Sociedad: Conceptos y Relaciones. Buenos Aires: Argentina,
1999.
Sturgeon, Noel. Ecofeminist Natures: Race, Gender, Feminist Theory and Political Action. New
York y Londres: Routledge, 1997.
19
Verso 47: La tempestad de W. Shakespeare, Verso 77: Antonio y Cleopatra de W. Shakespeare, Verso 98:
Paraíso Perdido de J. Milton, Verso 172: Hamlet de W. Shakespeare, Verso 191: La tempestad de W. Shakespeare,
Verso 257: La tempestad de W. Shakespeare, Verso 393: Hamlet de W. Shakespeare y Verso 417: Coriolanus de W.
Shakespeare.
6
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