Del Dip. Ovidio Cortázar Ramos, del Grupo Parlamentario del Partido Acción
Nacional, la que contiene proyecto de decreto por el que se reforma el
artículo 17 del Código Civil Federal.
SENADOR JOSÉ GONZÁLEZ MORFÍN
PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA
DE LA COMISIÓN PERMANENTE
H. CONGRESO DE LA UNIÓN
PRESENTE.
El que suscribe Diputado Ovidio Cortazar Ramos, integrante del Grupo
Parlamentario del Partido Acción Nacional de la LXI Legislatura del Honorable
Congreso de la Unión, con fundamento en lo establecido en la fracción II del
artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como
en el artículo 6 numeral 1, 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados,
someto a consideración de esta honorable Cámara de Diputados, la
siguiente Iniciativa con Proyecto de Decreto, por el que se reforma el artículo
17 del Código Civil Federal,con el objetivo de proteger a las personas, para
evitar que sea explotada económicamente, aprovechándose del estado de
necesidad en que se encuentra, restableciendo el equilibrio de las
prestaciones, incluyéndolo como supuesto jurídico de la lesión en
materia civil.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
De acuerdo a la Enciclopedia Jurídica Omeba[1], “la lesión es el perjuicio que una
parte sufre al celebrar un negocio jurídico a raíz de la desproporción de las
prestaciones…la lesión en el antiguo derecho era de tipo objetivo, pues sólo se
atendía al desequilibrio entre las prestaciones, sin tener en cuenta las
circunstancias personales que determinaron la celebración de un contrato en tales
condiciones”.
“El artículo 17 del Código Civil, no obstante la equidad que lo inspira, es uno de los
preceptos que no han tenido una eficaz aplicación a pesar de contar con una
trayectoria histórica y una tradición doctrinal bien definida”.[2]
“El código Civil alemán considera a la lesión como una especie particular de usura
y a su práctica como un atentado a las buenas costumbres y como una violación a
las normas de orden público. Dispone la nulidad del contrato lesivo, porque causa
un daño a la contratante débil y también constituye un acto ilícito porque vulnera el
orden público”.[3]
“En el derecho alemán antiguo, el concepto de usura se refería a los préstamos de
dinero en los que se estipulaba un interés excesivo de tipo ilícito estaba
severamente castigado. El código Civil considero también usurario el negocio en
que se estipula una ventaja exagerada en los contratos conmutativos y así se le
concibe y se sanciona en el derecho alemán que sanciona tanto la usura
pecuniaria
como
la
usura
material”.[4]
“El código alemán en el artículo 138 dispone: Un negocio jurídico que atente
contra las buenas costumbres, es nulo, por el cual alguien explotando la
necesidad, la ligereza o la inexperiencia de otro, se haga o se procure para sí
mismo o para un tercero, a cambio de una prestación, unas ventajas patrimoniales
que sobrepasen de tal forma al valor de la prestación, que según las
circunstancias estén en manifiesta desproporción con dicha prestación. Por otra
parte, el Código suizo de las Obligaciones en el articulo 21 dispone:
Es usura la explotación de la situación de necesidad, la ligereza o la inexperiencia
de otro, haciéndole prometer o conceder, para el estipulante o para un tercero y a
cambio de una prestación, ventajas patrimoniales que exceden de tal modo el
valor de su prestación que, dadas las circunstancias se hallan con ésta en
desproporción extraordinaria”.[5]
“La lesión en el derecho suizo, además de la desproporción de las prestaciones,
requiere de un elemento subjetivo que está constituido por la explotación que
realiza una de las partes, de la situación de inferioridad proveniente de la
necesidad, ligereza o inexperiencia de uno de los que contratan. En las leyes
cantonales suizas sobre la usura aparece por primera vez este factor subjetivo.
Desde el punto de vista penal, la ley suiza dispone que la explotación usuraria
supone intención y comete un delito quien se propone deliberadamente abusar de
la
situación
de
inferioridad
del
contratante”.[6]
Existe una necesaria relación de los dos elementos objetivo y subjetivo. Uno y otro
tienen la misma importancia. Si solo se prueba uno de ellos no hay lesión,
conforme al criterio jurisprudencial: “resulta evidente que si no se encuentran
acreditados ambos elementos constitutivos o condiciones de la acción, ésta no
puede declararse fundada”[7]. Si no hay lucro excesivo es inútil investigar si se
aprovecha la ventaja. Ambos elementos deben ser concurrentes.
La ratio juris de la disposición reside en la necesidad de proteger eficazmente a
los débiles de las asechanzas y los abusos de los mejor capacitados en un país
como el nuestro, donde existe una gran desigualdad social y cultural entre las
distintas
clases
sociales.
Nuestro código permite que la lesión sea un vicio en los contratos conmutativos.
Donde se tiene como bien tutelado proteger la igualdad de las prestaciones en los
contratos, frente a los rígidos y clásicos principios de igualdad ante la ley. Se
opone al que establece que la suprema norma de la contratación es la voluntad de
las partes. Mediante este precepto es posible la recisión por lesión de cualquier
contrato contenido
en
el
artículo
2228.
Al establecerse el corto plazo de un año para ejercitar la acción correspondiente,
obró el legislador con suma cautela y de cara a los intereses públicos, tratando de
evitar entorpecimientos innecesarios e inseguridad en las transacciones
económicas.
La lesión es objetiva cuándo se habla de una desproporción exagerada en la
distribución de la prestaciones derivadas de un contrato conmutativo. Para
algunos, la lesión también es un vicio subjetivo de la voluntad, debido a que se
refiere a términos como la ignorancia e inexperiencia o miseria, describiendo la
debilidad personal padecida por el perjudicado que lo hace estar en clara
desventaja.
En el código de 1928 se adoptó el sistema mixto. Es decir, establece la lesión
como un vicio subjetivo y objetivo, conforme a la jurisprudencia: “el subjetivo
consiste en demostrar la suma ignorancia, la notoria inexperiencia o la extrema
miseria del demandante, víctima de la lesión; y el elemento objetivo consistirá en
la demostración del lucro excesivo o la desproporción de las
contraprestaciones”[8].
En un contrato conmutativo, una de las partes debe obtener una ganancia
desproporcionada, mediante la explotación del otro contratante.
La explotación debe realizarse, valiéndose de la suma ignorancia, notoria
inexperiencia o extrema miseria de aquel con quien contrata el explotador.
El explotador debe obtener un lucro excesivo, desproporcionado con lo que el por
su parte se obliga.
Según nuestro Código Civil Federal, la lesión produce la nulidad relativa del acto
en su artículo 2228. Por lo mismo, la acción de nulidad es prescriptible, pues solo
dura un año y no puede invocarse la lesión sino por el perjudicado por ella. El
artículo 17 en su texto original dice que el perjudicado tiene derecho a pedir la
rescisión del contrato y de ser esta imposible la reducción equitativa de su
obligación. Con mayor claridad, la reforma de 1983 señala que el perjudicado tiene
derecho a elegir entre pedir la nulidad del contrato o la reducción equitativa de su
obligación, substituyéndose el término rescisión por el de nulidad. Faculta además
al texto nuevo, de manera expresa para exigir el pago de los correspondientes
daños y perjuicios.
La norma que priva de validez a los actos o negocios jurídicos lesivos, dentro del
limitado campo que comprende la lesión en nuestro derecho, es un punto de inicio
de la transformación del contrato. Es a partir de ahí que se pretende restablecer el
equilibrio de las prestaciones y con ello impedir el abuso, por una de las partes, de
la libertad contractual en perjuicio de la otra, para ubicar el acuerdo de las partes
dentro de los límites de la buena fe, como lo expresa el Código Civil Alemán, de
acuerdo a las buenas costumbres.
Si se compara la redacción del artículo 21 del Código Civil Suizo de las
Obligaciones, con el texto del artículo 17 del Código Civil Federal se puede
observar que el código extranjero comprende hipótesis diferentes a las previstas
en nuestro Código. El Código Suizo de las Obligaciones configura la lesión como
la explotación de la necesidad, ligereza o inexperiencia de la víctima.
La lesión no debería excluir la hipótesis en que la victima sea una persona
suficientemente informada, con experiencia, cuya situación de apremio
económico, moral o afectivo, o de cualquiera otra naturaleza, lo obliga a aceptar,
en su perjuicio clausulas usurarias. Esta disposición esta prevista en el Código
Civil Suizo y en el Código Alemán, que subordina la nulidad del acto por lesión a la
explotación de un estado de necesidad de imprudente reflexión, ligereza o de
inexperiencia. Pero no está comprendida en el artículo 17 del Código Civil Federal.
El artículo 17 del Código Civil Federal aunque está inspirado en el texto del
artículo 21 del Código Suizo de las Obligaciones modifica sin embargo su sentido
y su finalidad al no considerar atacable por lesión al contrato por su naturaleza
usuraria, sino solo en el caso en que una de las partes aprovechando la suma
ignorancia, extrema miseria o notaria inexperiencia del otro contratante obtiene un
lucro excesivo. Con ello, la lesión en nuestro derecho es un medio para proteger a
los desvalidos culturales, económica y socialmente. Así, nuestro legislador
modificó la naturaleza y función propia de la lesión y excluyó un gran número de
contratos que se realizan constantemente. Es por eso que la protección no ha
resultado tan efectiva como deseaba el legislador. Debido a que el artículo carece
de una técnica jurídica por ser impropia la fórmula legal que consagra la lesión.
Como se mencionó anteriormente el código adoptó una regulación mixta. En la
parte subjetiva, los términos exagerados de su planteamiento y la falta de
regulación del estado de necesidad, han hecho que este artículo en ocasiones no
proteja a la persona que sin padecer suma ignorancia, notoria inexperiencia o
extrema miseria, se vea obligada por un estado de necesidad a celebrar un
contrato claramente lesivo a sus intereses.
La utilización de términos exagerados en su planteamiento ha reducido muy
considerablemente sus posibilidades de aplicación. Ya que, en la mayoría de los
casos, no encuadra la situación de la víctima en la hipótesis de la norma, debido al
uso de los términos exagerados y la falta de regulación del estado de necesidad,
no puede haber una sanción para la persona que obra de mala fe. Estos casos se
dan cuando la víctima acude ante un juez para pedir la invalidez del acto jurídico o
la validez del acto pero con la reducción equitativa de su obligación. Pero el juez
no concede a la victima la recisión por lesión debido a que desde su punto de vista
basado en total apego a lo escrito en el artículo, no es suficiente que la victima sea
ignorante, inexperta o miserable, sino que debe serlo en un grado superlativo para
poder
considerarse
perjudicado.
Si se observan los ordenamientos que sirvieron de modelo al nuestro, el código
alemán en su artículo 138 y el código suizo en su artículo 21, tipifican a la lesión
de manera también subjetiva utilizando los términos de explotación e
inexperiencia, pero no exigen que estas sean calificadas, es decir, que se
manifiesten
en
grado
extremo.
Si el ser humano es un fin en sí mismo, su estado de necesidad apremiante que
reduce al mínimo su libertad de elegir, no lo puede convertir en instrumento del
enriquecimiento de los demás. Por tanto, el fundamento de la lesión es subjetivo:
el aprovechamiento por el lesionante del estado de necesidad apremiante del
lesionado, que es lo que determina la desproporción entre las prestaciones. Es
decir, con la lesión se protege a la persona para evitar que sea explotada
económicamente aprovechándose del estado de necesidad en que se encuentra.
Por lo anterior, se da cuenta de la creciente necesidad de incluir el estado de
necesidad para dar protección legal a todo contratante, que no encuadra en la
hipótesis y que ha consentido condiciones claramente desfavorables a
consecuencia de circunstancias imperiosas.
Por lo antes expuesto, me permito someter a su consideración la siguiente:
Texto normativo propuesto.
Artículo 17.- Cuando alguno, explotando la suma ignorancia, notoria
inexperiencia grave y manifiesto estado de necesidad o extrema miseria de
otro; obtiene un lucro excesivo que sea evidentemente desproporcionado a lo que
él por su parte se obliga, el perjudicado tiene derecho a elegir entre pedir la
nulidad del contrato o la reducción equitativa de su obligación, más el pago de los
correspondientes
daños
y
perjuicios”
El derecho concedido en este artículo dura un año.
Transitorio.
Único. El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en
el Diario Oficial de la Federación.
Dado en el Recinto Legislativo de la Cámara de Diputados, a los 16 días del mes
de mayo del año dos mil doce.
DIP. OVIDIO CORTAZAR RAMOS
[1] Enciclopedia Jurídica Omeba, Tomo XVIII. Pp. 229-235.
[2] Galindo Garfias, Ignacio. La lesión en los contratos: un análisis comparativo”. El artículo se puede
consultar en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/642/8.pdf, p. 1.
[3] Galindo Garfias, Ignacio. op cit. Nota 1, p. 6.
[4] Ibidem, p. 7.
[5] Idem, p. 7.
[6] Idem, p. 7.
[7] LESION EN LOS CONTRATOS, ELEMENTOS DE LA. Quinta Época. Registro: 339566. Tesis
Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Pág. 807.
[8] LESION. PARA QUE PROCEDA, SE REQUIERE PROBAR SUS DOS ELEMENTOS: EL
SUBJETIVO Y EL OBJETIVO. Séptima Época. Registro: 257058. Tesis Aislada. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación. Pág. 31.
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