LA PALABRA DE LOS NIÑOS EN EL XIX CONGRESO PANAMERICANO
DEL NIÑO
Intervenciones en la Sesión de Clausura
Buenas Tardes Sr. Presidente de la República, Lic. Vicente Fox;
Buenas Tardes Sra. Ana Teresa Aranda, Directora General del DIF Nacional;
Buenas Tardes personalidades de otros países y de México;
Amigas y amigos DIFusores:
Me llamo Karen Marina Herrera Negrete, vengo del Municipio de Cuerámaro, en el
Estado de Guanajuato, y tengo 10 años.
Sé que todos ustedes se reunieron aquí para ver como van a ayudar a las familias, y
aunque algunos de nosotros no sabemos bien qué es un Congreso, sí sabemos que para
todos ustedes es importante hablar de las cosas que son mejores para todos los mineros
de cada familia y, en especial, de nosotros los niños de América.
Mi familia es lo más importante para mí, en ella estoy creciendo, me educan y me
enseñan valores para cuando sea grande; creo que a todas las niñas y los niños nos hace
felices vivir en una familia y aunque no todas sean iguales, porque unas veces solo
viven los abuelitos y nietos, en otras las mamás y los hijos, unas tienen muchos tíos y
primos y algún niño no tiene hermanos, en todas ellas nos gusta sentirnos queridos y
respetados.
Como DIFusora me gustaría que todas las niñas y los niños de México se educaran en
familias felices, porque en algunos casos tratan mal a los niños, les pegan o no les hacen
caso, por eso creo que ustedes saben como ayudarnos.
Aquí, en México, ya somos más de 1.200 DIFusoras y DIFusores que nos dedicamos a
dar a conocer a otros niños y adultos nuestros derechos, difundimos que es bueno tener
mejores familias pues ahí están muchos de nuestros derechos como la educación, la
alimentación, un nombre y nacionalidad, y muchos más. Y también las niñas y los niños
DIFusores participamos con nuestra labor en cada uno de los lugares donde vivimos,
para que todos los derechos de la Convención se cumplan.
Recuerden que en México, en América y en todos los lugares del mundo habemos niñas
y niños que queremos y podemos realizar actividades en nuestras comunidades, entre
ellas el Derecho a tener una familia que nos cuide, nos quiera y nos proteja.
Siempre tengan en cuenta a las niñas y los niños, queremos dar todo para ser mejores.
Dennos una oportunidad.
Y gracias por escucharme.
Soy Saúl Quiste Rivera Espinobarro y tengo 12 años.
Quiero felicitarlos porque se han reunido para hablar de las familias en las que crecemos
la mayoría de las niñas y los niños, y hacen lo posible por ayudar a quienes no tienen
familia.
Yo soy DIFusor infantil en mi Municipio de Metlatonoc, del Estado de Guerrero, que
está situado en el corazón de la región de la montaña, al poniente del país, es un lñugar
muy pintoresco y bonito, en donde los esperamos con los brazos abiertos.
Allá tenemos familias como en todos lados, unas son felices y otras no tanto, pero en
todas donde hay un niño o niña esperan que sus Derechos se cumplan.
Mi familia es indígena y yo estoy orgulloso de ella, todos por la montaña hablamos
lengua mixteca y muy poco español, y cuando nos levantamos nos saludamos diciendo (
habla en mixteco ); cuando me siento triste, mi mamá me dice ( habla en mixteco ); y yo
a mi papá y a mi mamá les digo que los quiero mucho ( habla en mixteco ).
Yo les digo que si ustedes siguen trabajando por las familias y logran encintrar la
manera para que todos quienes integran familias se quieran mucho y se digan que se
quieren, estoy seguro que tendremos un mundo mejor, porque si la gente se quiere se
pueden hacer cosas buenas para todos.
En representación de mis amigas y amigos DIFusores, felicito a todas las personas e
instituciones que trabajan por nosotros, los niños y las niñas.
Gracias Sr. Presidente, por trabajar por México.
Gracias Sra. Ana Tere, por invitarnos a participar.
Gracias amigos DIFusores.
Gracias a los representantes de los países por trabajar por las niñas y los niños, porque si
todos tenemos una familia que nos quiera, viviremos mejor, y cuando seamos grandes
cuidaremos así a nuestros hijos.
Proclama de un niño indígena perteneciente a un coro en lengua Otomí que llegó al
Congreso desde Guanajuato
Somos “tashingues”.
Los pueblos indígenas de México:
No somos la vergüenza de México,
No somos canasta,
No somos escobetillas,
No somos aventadores,
No somos petates,
No somos estropajos,
No somos espectáculo,
No somos fotografías,
No somos artesanías,
No somos folclor,
No somos lástima.
Somos obra del mismo Dador de la Vida,
Somos sujetos con las mismas oportunidades,
Somos Dignidad igual que todos,
Somos Congregación Indígena Otomí,
Una de las 5.062 que existen a lo largo y ancho de la República Mexicana,
Somos raíces ancestrales,
Somos presente y futuro,
Somos costumbres y tradiciones legendarias,
Somos fraternidad,
Somos mayordomía,
Somos flor, copal y canto,
Somos presencia de México,
Somos cultura en todos los ámbitos,
Somos una familia del mundo que vive y se niega a morir,
Sí, somos tashingues,
Sí, somos … tu hermano…
( Texto del Maestro Rural ARISTEO RAMÍREZ MORENO, Congregación Indígena de
San Ildefonso de Cieneguilla, Tierra Blanca, Guanajuato, 12 de febrero de 1999)
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