SEMINARIO DE LAS ESTÉTICAS – 1 / 2015
Consigna de trabajo
Parte 1: Introducción
En el año 1929, Paul Eluard escribía:
“El mundo se objetualiza y el hombre, siendo el mismo parte de la naturaleza, se
siente escindido de ésta. Tanto va la fe a la vida, a lo que en la vida hay de más
precario – me refiero a la vida real -, que finalmente esta fe se pierde. El hombre,
soñador impenitente, cada día más descontento de su suerte, da vueltas
fatigosamente alrededor de los objetos que se ha visto obligado a usar, y que le
han proporcionado su indolencia o su esfuerzo”.
En ese contexto Isidore Ducase (cuyo seudónimo fue El conde de Lautremont)
escribió Los Cantos de Maldoror, como la:
“encarnación del mal naciente, del que se sabe ni hombre, ni animal, ni árbol, ni
vivo ni muerto…. “Soy sucio. Los piojos me roen. Los cerdos vomitan al mirarme.
Las costras y las escaras de la lepra han convertido en escamosa mi piel cubierta
de pus amarillento. No conozco el agua de los ríos ni el rocío de las nubes. En mi
nuca crece, como en un estercolero, un hongo enorme de pedúnculos
umbelíferos. Sentado en un mueble informe no he movido mis miembros desde
hace cuatro siglos. Mis pies han echado raíces en el suelo y forman hasta la
altura de mi abdomen una especie de vegetación viviente, repleta de innobles
parásitos, que todavía no llegan a ser planta y que ha dejado de ser carne….. Sin
embargo, mi corazón late”.
Lautréamont ofrece una imagen absolutamente no-lógica, eliminando los hilos
conductores de la razón dominante del pensar positivista. Esta imagen
diferente de la metáfora aparece desde lo-espontáneo y la-fantasía, sin utilidad
final ni motivo aparente, dotada de sorpresa, vitalidad, agresividad y emoción.
El efecto buscado sólo puede ser logrado de esa manera.
A este modo de producir se le llamó por el surrealismo aproximaciones insólitas
y a Lautréamont se lo considera el creador de este “hallazgo literario” que
luego tuvo gran difusión en la poesía de esa tendencia.
El modo de producir no es un método y consiste en la “reunión de realidades lo
más alejadas posibles”, que producen esa:
“extraña y seductora tendencia que nos impulsa a expresar las similitudes y
diferencias que encierran, en el límite de sus propiedades naturales, los objetos
más opuestos entre sí, y a veces los menos aptos en apariencia para ese género
de combinaciones...”. (Breton)
El arte surrealista utilizó este modo de producir de Lautrémont y esto no se
“muestra” sólo en el arte, sino también en una forma particular de vivenciar el
mundo, de relacionarse con las materias, de distorsionar el sentido, de romper
con las facultades del espíritu de la razón que busca en la exteriorización
inmediata la explicación objetiva, en definitiva ese modo de producir es un
modo de atentar contra el principio de identidad volviéndose múltiple.
Por otra parte, a este juego de sentidos con las apariencias de los objetos
Salvador Dalí le llamó “actividad paranoico-crítica”, entendida como un “método
espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativo-crítica
de los fenómenos del delirio”.
Así Dalí explica:
“Sobre la base de un proceso netamente paranoico ha sido posible obtener una
imagen doble, es decir, la representación de un objeto que, sin la mínima
modificación figurativa o anatómica, sea al mismo tiempo la representación de
otro objeto absolutamente distinto, despojado de cualquier género de
deformación o anormalidad que cualquier arreglo podría ocultar (...) La imagen
doble, cuyo ejemplo puede ser el de la imagen de un caballo que, al mismo
tiempo es la imagen de una mujer, puede prolongarse, continuando el proceso
paranoico, siendo entonces suficiente la existencia de otra idea obsesiva para que
aparezca una tercera imagen (la imagen de un león, por ejemplo), y así
sucesivamente hasta la concurrencia de un número de imágenes limitado
solamente por el grado de capacidad paranoica del pensamiento”.
Contextualmente, Breton decía que en Los Cantos de Maldoror, Lautréamont
rompe con las fronteras del saber y asi el mundo entra a formar parte de la
poesía.
Maldoror encarna ese héroe del mal, que padece el “mal del siglo”, la
impaciencia por devorar el tiempo, un ser que manifiesta su pasión por los
jóvenes que en la “aurora” de la vida caen en las garras de ese ser violento y
monstruoso, que se alimenta de la literatura de folletín de la época, y cuyo
nombre expresa ese mal d’aurore. Los Cantos de Maldoror se revelan como una
“máquina de amor y muerte”.
De allí que el propio Breton convierta en emblemática la imagen literaria de
Lautréamont:
“Bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre
una mesa de disección”.
Bello es la máquina erótico-mortal de un elemento masculino: el paraguas, y un
elemento femenino: la máquina de coser, y ambos en el escenario común:
sobre un lecho de muerte (la mesa de disección).
Por esto la expresión del lenguaje de Lautréamont no está en la rima (forma) o
en el significante de la palabra, sino en el sentido que emerge en la acción y
energía que se desprenden del encadenamiento de imágenes insólitas que
dialogan más allá de las palabras y las cosas.
Parte 2: Propuesta A
Teniendo en cuenta el contexto anterior se pide que: mediante no menos de
tres ni más de cinco objetos personales (ver referencia1) cuya “carga afectiva”
sea relevante para ustedes:
1) Elaborar con el conjunto los objetos solicitados un acontecimiento visual
de una vivencia personal relevante de por lo menos tres años atrás.
Ellos (los objetos) serán los elementos para expresar visualmente y en
conjunto dicha vivencia.
2) Ese conjunto de elementos dispuestos (“ordenados”) que es la vivencia,
es un acto que tiene características únicas para el “sujeto-autor”
(ustedes mismos).
3) La ubicación del “conjunto” en el espacio buscará potenciar esa
“vivencia personal”. Estamos en presencia entonces de un “lenguaje que
nos habla”. Ese “algo” es personal y refiere exclusivamente a lo-propio.
Aclaración en otras palabras: no se trata de ubicar los objetos “para que
sea un conjunto “bello”, ni porque “me gustan”, sino porque sólo puede
ser esos y asi, no de otra forma.
4) El espacio para ubicar el conjunto de objetos según el item 3, será algún
lugar que “dialogue” con la situación-en-el-acto personal.
Parte 3: Propuesta B
1. Una vez armado y ubicado el conjunto en “su lugar” SE PIDE:
a. Tomar dos fotografías en b/n o color con dos puntos de vista y
encuadres diferentes en los cuales “no se pierdan” la “esencia de
lo que se busca expresar”.
b. El encuadre se realizará de forma tal que todos los objetos del
modelo estén contenidos en la imagen. Prestar atención al item 4.
c. Se atenderá a la iluminación a los efectos de aportar el “climaapropiado” a sus propósitos.
d. El resultado de cada fotografía deberá contener la totalidad del
conjunto. No se sacarán por sectores, ni se cambiará nada en la
disposición del conjunto; lo único que cambia es la posición de la
cámara y encuadre.
e. Al resultado se le debe adjuntar por escrito el proceso de trabajo
realizado. Este será una especie de “cartografía de trabajo”. Si se
1
Esos objetos no serán animales vivos, ni fotografías.
quieren adjuntar esquemas puede hacerse. No se pide contar la
vivencia (ella queda “oculta” en el proceso del “autor”). Tampoco
se pide “explicar” de que se trata. Solo un backstage del acto
fotográfico.
Se entrega:
1. Dos fotos impresas en A4.
2. El backstage escrito.
PLAZO DE ENTREGA: LUNES 25 DE MAYO
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Seres encadenados a necesidades prácticas que no admiten