«Este yacimiento es una mina de oro» (La Verdad 8-12-09)
«No es trasladable»
La conservación de estos restos, sin embargo, es «incompatible», según alertó este experto,
con la continuación de las obras para un aparcamiento planeadas por el Ayuntamiento de
Murcia en la zona. «Es más fácil trasladar el aparcamiento que el yacimiento, ya que éste no es
de por sí trasladable».
Con estas frases, el arqueólogo descalificaba el proyecto anunciado por la Dirección General
de Bellas Artes y Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de elevar el yacimiento para
musealizarlo en la superficie. Una idea que Luzón calificó ayer de «barbaridad» y que, recordó,
«iría contra las recomendaciones de la Unesco».
Este reputado arqueólogo también restó ayer validez a la posibilidad de construir el
aparcamiento sobre los restos, tal y como se ha hecho en algún otro caso, «como el
Augusteum de Cartagena». «Ya se hizo hace años y son soluciones que no son las
adecuadas». «O se destruye este yacimiento y se hace un aparcamiento o se conserva y se
explota esta mina de oro».
Luzón no ocultó ayer su esperanza de que las autoridades murcianos opten, finalmente, por la
segunda de estas opciones. «Lo ideal sería convertir el yacimiento en una plaza histórica, en
un lugar para poder educar a nuestros hijos y enseñarles una página de la historia de Murcia.
Un centro de investigación de historia medieval».
El ex director del Museo Arqueológico Nacional no disimuló tampoco su decepción ante el
estado en el que se encuentra actualmente este hallazgo arqueológico: vallado. «Cuando se
encontró el teatro romano de Cartagena, todas las administraciones lo apoyaron y, desde un
primer momento se mostró lo que los arqueólogos estaban haciendo», relató. «Ahora, para mi
sorpresa y dolor como profesional, se está haciendo lo contrario».
El arqueólogo criticó ayer el total vallado de los restos. «La búsqueda de nuestra historia no es
una operación clandestina, clandestina es su destrucción, si ésta se produce con nocturnidad».
Lo ideal, según Luzón, sería «hacer una pasarela en San Esteban que cruzase de parte a parte
y que los arqueólogos estuviesen enseñando a los murcianos qué hay debajo del suelo que
están pisando». A partir de ahí, «y una vez que acabe el excelente trabajo que los arqueólogos
han hecho en la zona», hay que dejar paso a la labor de los arquitectos. Son ellos los que
deben estudiar las características del yacimiento y elegir por la mejor opción. «Tal vez una
cubierta transparente, liviana», estimó Luzón. No son necesarios demasiados artificios cuando
la historia se decide a mostrarse por sí sola.
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