Proyectos emblemáticos murcianos
Qué otra cosa es el aeropuerto de Corvera, más allá de una infraestructura al servicio de un
proyecto de urbanización a toda costa. Si entra pronto en servicio será una auténtica ruina para
sus propietarios, a pesar de lo que ya lleva gastado la Administración regional, ni siquiera el
cierre de San Javier garantiza el cubrir costes a corto y medio plazo. Eso lo saben de sobra sus
promotores privados, por eso van a presionar a muerte al Gobierno autonómico para que
obtenga del central el cierre de San Javier. Hoy por ti, mañana por mí, le habrán dicho ya al
señor Valcárcel, que disciplinadamente se ha puesto manos a la obra, eso sí, con un conflicto
ético-político de dimensiones no menores que la propia infraestructuras y sus costes presentes
y futuros.
Qué angustia no estará viviendo ese hombre, que en más de una ocasión nos ha ilustrado
sobre las ventajas del liberalismo en economía, e incluso en política, cuando tiene que
gestionar el cierre de un negocio público para que pueda abrir y progresar uno privado. ¿Pero
no habíamos quedado en que la iniciativa privada es tan superior a la pública que con
sólo dejar que se instale la primera junto a la segunda, el sacrosanto mercado hará su
trabajo indeleble, y lo privado triunfará sobre lo público, como el bien sobre el mal, como
la luz divina sobre las tinieblas del infierno?
El aeropuerto nos pone sobre la pista de otra de las características de los proyectos
emblemáticos murcianos: siempre hay que sacrificar alguna actividad pública para que
prospere una privada. Aunque la calidad del bien o servicio que finalmente se obtenga se
reduzca por tal asignación de recursos. Y hay que tener en cuenta que a esa calidad está
asociada el bienestar colectivo, en incluso las posibilidades de desarrollo de una economía.
Una de las razones de la peor calidad de la educación regional, en relación a las de su entorno,
reside en el sistemático apoyo del Gobierno regional al sector privado educativo, en detrimento
del público, por poner sólo un ejemplo. Pero esto vale también para la sanidad o la
dependencia.
Quizás el más reciente de los proyectos emblemáticos murcianos sea el de la Paramount,
aunque se ajusta perfectamente al guión de todos los demás: es, por ahora, un excelente
negocio para comisionistas (¿no deberíamos saber quién las paga y por cuánto nos está
saliendo la barra libre?), para los que todavía no han vendido las viviendas del entorno, para
las que vendrán, para que los solares propios y ajenos próximos conserven el valor de balance
en las precarias contabilidades de tantos implicados en los excesos urbanísticos de Alhama y
alrededores. Una vez más no han dejado funcionar al mercado estos liberales, que estaban
compulsivamente aplicados a generar déficit público, que es una actividad puramente
keynesiana, y perversa, por supuesto. De las que a mí me gustaban, y ya no sé qué pensar
sobre ella tras haber sido parasitada en plan Atila por tanto liberal de pacotilla.
Tanto proyecto emblemático para seguir a la cola del crecimiento real en España en 2010 y
tener, al cuarto trimestre del año pasado, 4,5 puntos porcentuales más de paro que el promedio
español. Esto último dice el señor Valcárcel que le quita el sueño, y será verdad, pero tiene
fácil solución la cosa y múltiples ventajas. Si lo dejara dormiría mejor él y los parados tendrían
alguna posibilidad de dejar de tomar barbitúricos en los próximos años. Pero qué sería de las
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farmacéuticas y, sobre todo, de ese principio político sacrosanto de entrega a los demás, que
diría Mubarak.
Manuel Tovar. Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia
Artículo publicado en Diario La Opinión de Murcia el 21/4/2011:
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2011/04/22/proyectos-emblematicos-murcianos/31807
0.html
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