Por qué los perros ladran a la Luna
Por qué los perros ladran a la Luna He visto una película que se titula “2001: Una odisea del
espacio” que me ha interesado por cuanto podría tener de rigor científico y significar sobre
teorías espaciales. Pero aunque he quedado satisfecho de ello, la verdad es que no ha ido más
allá de lo que yo había supuesto. Esperaba que todosl os artilugios de que se valen los
directores cinematográficos para enfocar desde el plató las secuencias que han de ilusionar al
público podrían, independientemente de ellas, presentar nuevas ideas que superaran a las que
conocemos por lo que se ha dado en llamar “•ciencia-ficción”. No ha sido así,
desgraciadamente querio decir que no he encontrado nada nuevo en el ya suuesto viaje
espacial, incluso por la galaxias, y uego, de su regreso al globo terráqueo. Sin embargo, he de
manifestar que dicha película me ha reordado las teorías del ingeniero y profesor don Sixto
Ocampo, de las que se han ocupado en la UNESCO. Ha expuesto nuestro compatriota porque
lo es, que la Luna murió por explosiones atómicas y el incendio eléctrico de los mares. Se basa
en que hae millones de años, en nuestro satélite existía una vida similar a la actual de la Tierra.
Varias civilizaciones se había disputado la hegemonía del suelo, no llegando a ponerse de
auerdo en cuanto a su distribución política, económica y religiosa No obstante, por unos y por
otros, se había conseguido la bomba atómica y posteriormente la de hidrógeno. Mas tarde, la
de cobalto de potencia suficiente para una destrucció total, ya que asimísmo,p or ampliación de
simpatía, haría explotar a sus antecesores, situados en los arsenales de reserva. Un error de
cáculo, y tambie´n de tipo político, motivó la pulsación del timbre que dio marcha a las armas
mortíferas, y éstas, libren de sus hangares, de sus silos subterráneos, se lanzaron al espacio
lunar, y, por asociación de explosiones, dejaron a Selene en llo que actuaemente es . Quiero
decir que desapareció toda su civilización humana, toda su fauna y también su flora,
convirtiéndola, por desgracia, en un suelo lleno de cráteres, en donde ya no existen por
desaparición ontogénia, todos vestigios de vida vegetal y animal. Continúa el profesor Ocampo
diciendo que éste hecho motivó el incendio eléctrico de aquellos mares, dando lugar a una
orbitaión selenita que, más tarde, desintegrada en su expansión espacial, llegó a recorrrer
distancias superiores, hasta a las de la atracción de la Tierra, donde, por un fenómeno de
propia naturaleza, produjeron el llamado diluvio universal, cubriendo a nuestro suelo con aguas
de hasta unos 60 metros de espesor. Se última la teoría del profesor Ocampo que me ha
hecho recordar la película “2001”. Sin embargo, mi mente ha ido más allá de cuanto he
presenciado en el cine y de lo que he leído sobre nuestro satélite. Una siesta de verano, con
sueños, no de pesadilla si bien de “cuento ficción”, ha visto más de lo expuesto por el
ingeniero. Ern mi cerebro, inactivo de la vigilia ordinaria, se producían ideas originales. No
eran sobre lo que pudo originar el diluvio universal en nuestro planeta. Eran sobre la vida de los
selenitas antes de su desaparición, los cuales, por impulso de su propio poder, habrían creado
estaciones espaciales desde las que se vigilaban mutuamente por medio de aparatos
electrónicos. Uno de ellos, flotaba a título experimental, iba ocupada por dos gigantescos
simios, macho y hembra que, a su vez habían sido amaestrados para la prueba. Esta nave no
desapareción en la hecatombe. Entonces, sus moradores, locos por lo que habían
presenciado, comenzaron a pulsar botones, dando lugar a que la colosal estación, antes
dirigida se escapara de la atracción grativatoria de la Luna, partiendo su desenfrenadoa carrea
hacia el Cosmos, y llegando hasta la Tierra, que fue alcanzada sin novedad para los
tripulantes, a su arribada, sólo encontraron flora y fauna; esta última sin semejanza con ellos.
No habían, por tanto, vesrtigios humanos. No existía una civilización como la actual, pero ellos,
sin darse uenta, empezaro a crearla, aclimatándose a las circusntancias, multiplicándose,
convirtiéndose más tarde en el “homo sapiens”, y motivando, con posterioridad, por sucesivas
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generaciones, la crqación del peersoname humano que hoy cococemos. Habían olvidado, en
tanto, su procedencia y también aquella que les trajo a la Tierra. Pero, poco a poco, a costa de
las civilizaciones que se iban sucediendo hasta llegar a la que conocemos, y por génesis de su
antertior sistema, el que los impulsó, el hombre, logró volver a su generatriz, por medio del
compleo Einstein, creadno la bomba atómica y sus hermanas superiores. También las
estaciones espaciales para vigilancia mutua de las diversas naciones y sistemas económicos,
pero que, asimísmo miraban a otros globos cósmicos, a lo que esperaban conquistar, ya que
aquí no se entendían. Quiero que mi sueño de “ciencia-ficción”, peuda ser una realidad, pero
he aquí una nueva teoría acerca de que el hombre desciende del mono, y también una
explicción de por qué los perros ladran a la Luna, ya que los canes, con su gran instinto, fueron
los primeros en darse cuenta de lo que habría de significar para el futuro del planeta, ésta visita
inesperada. ANTONIO MARTÍNEZ ENDIQUE Línea 17-10-1969
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