07 01 2012 aguer

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7 de Enero de 2012
Reflexión Televisiva de Mons. HECTOR AGUER
“EDUCAR A LOS JÓVENES EN LA JUSTICIA Y LA PAZ”
“Hoy quiero comentarles el Mensaje que el Santo Padre Benedicto XVI ha entregado
al mundo con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra todos los años el 1°
de Enero. Esta fue la Jornada N ° 45; en estos 45 años tenemos todo un cuerpo de doctrina
acerca de los fundamentos humanos y cristianos de la paz”.
“El Mensaje de este año se titula “Educar a los Jóvenes en la Justicia y la Paz” y el
Papa lo dirige a todos los responsables de la educación. En primer lugar a las familias, a los
padres de familia, luego a los responsables de las instituciones educativas, a los
responsables políticos y a los medios de comunicación, que pueden influir positiva o
negativamente en la formación de las personas”.
“Es importante subrayar que el centro del Mensaje se encuentra en el parágrafo 3,
que propone educar en la verdad y en la libertad. Para educar en la justicia y la paz es
preciso educar a las nuevas generaciones en la verdad y la libertad”.
“Dice el Papa que hay que suscitar en los jóvenes la cuestión acerca de la verdad y,
especialmente, acerca de la verdad antropológica”
“En el Magisterio de Benedicto XVI se insiste, sobre todo en los últimos tiempos,
acerca de la centralidad que tiene la cuestión sobre el hombre tanto en las Ciencias Sociales
como en la Pedagogía y, en general, para la organización de la sociedad”
“Se propone entonces que los jóvenes aprendan a reconocer qué es lo
verdaderamente humano. ¿Quién es el hombre? ¿Qué es la persona humana? ¿Cuáles son
su dignidad y sus derechos? En esta cuestión se encuentra algo fundamental”.
“Dice el Papa: “La primera educación consiste en aprender a reconocer en el hombre
la imagen del Creador. Y, por consiguiente, a tener un profundo respeto por cada ser
humano y ayudar a los otros a llevar una vida conforme a esta altísima dignidad”. En esta
afirmación se advierte la relación que existe entre la verdad sobre el hombre y la justicia, la
convivencia justa en la sociedad”.
“Por otra parte, la verdad sobre el hombre, si es integral, ilumina el auténtico sentido
de la libertad. La libertad no consiste en hacer lo que a cada uno se le antoje, sino en obrar
en búsqueda de los grandes bienes propios del hombre y de acuerdo a la dignidad
correspondiente”.
“Quiero destacar un párrafo. Dice el Papa: “la libertad es un valor precioso, pero
delicado. Se la puede entender y usar mal. En la actualidad un obstáculo particularmente
insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del
relativismo que al no reconocer nada como definitivo deja como última medida sólo el propio
Yo con sus caprichos. Y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en
una prisión, porque separa al uno del otro dejando a cada uno encerrado dentro de su
propio Yo”. Prosigue diciendo: “Por consiguiente, dentro de ese horizonte relativista no es
posible una auténtica educación. Pues sin la luz de la verdad, antes o después, toda
persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida, de las relaciones que la
constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común”.
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“Es decir que la verdad sobre el hombre implica conocer la persona, la naturaleza de
la persona y de sus actos, saber qué es el bien y qué es el mal. Sin eso la libertad queda
vacía de contenido y se presta para las peores aberraciones que, en el fondo, son
destructivas del hombre mismo”.
“Desde estas afirmaciones se entiende qué significa educar en la justicia. Porque la
justicia no es algo que esté originalmente determinado por el derecho positivo, por las leyes,
sino por el ser profundo del hombre, por la esencia de lo humano. Entonces sólo si se educa
en la auténtica verdad sobre el hombre se puede educar en la justicia”.
“El Cristianismo aquí hace un aporte que es fundamental: propone un dinamismo de
la justicia que tiene que ser, de algún modo, superada en relaciones de gratuidad, de
misericordia, de compasión. Es decir, la justicia está coronada por la caridad y la caridad es
la manifestación, la participación nuestra, del amor de Dios. Todo se funda, en definitiva, en
el amor de Dios”.
“Estos datos nos permiten comprender también qué puede significar una educación
en la paz o para la paz. El concepto de Paz, en la tradición bíblica, no se identifica con la
ausencia de guerra, sino que es un término plenario. Paz, Shalom en el hebreo bíblico,
significa la plenitud de todos los bienes humanos. Significa la felicidad, la perfecta
realización. La Paz es un don pero al mismo tiempo es también una tarea y supone que el
hombre es consciente de la verdad que lo ilumina y que empeña rectamente su libertad;
entonces va edificando una convivencia pacífica fundada en la justicia”.
“Podemos sintetizar estos argumentos en una frase bíblica: “La paz es obra de la
justicia”. Y quiero citar otro pasaje del texto papal: “La paz para todos nace de la justicia de
cada uno”.
“Si nosotros no tenemos una voluntad rectificada por la virtud de la justicia es difícil
que podamos edificar la paz, colaborar al establecimiento de una Paz verdadera”.
“El Papa se dirige finalmente a los jóvenes. En el Magisterio y en la acción pastoral
de Benedicto XVI notamos que hay una orientación muy clara a hablar a la joven
generación, que tendrán a su cargo, dentro de algunos años, la conducción de los procesos
sociales, incluso en el orden global”.
“El actual pontífice, como su predecesor, manifiesta un gran aprecio por los jóvenes
y aquí los exhorta a que reconozcan lo mejor de ellos mismos. La juventud posee una gran
cuota de entusiasmo, y esto es como un bagaje de esperanza lanzado hacia el futuro. Es
fundamental que vayan comprendiendo las realidades fundamentales referidas a la
naturaleza y destino del hombre”.
“Pero esto depende, en buena medida, de nosotros, de los adultos, y por eso el
Mensaje va dirigido a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en la educación”.
“Termino con una cita que me parece muy interesante, aunque puede ser
considerada como accidental. Decía que el Mensaje va dirigido en primer lugar a los padres
de familia y respecto a ellos el Papa dice algo que tiene un enorme valor. Habla sobre la
presencia de los padres junto a sus hijos: “la presencia de los padres en la familia, una
presencia que les permita cada vez más compartir el camino con ellos para poder
trasmitirles esa experiencia y cúmulo de certezas que se adquieren con los años y que sólo
se pueden comunicar pasando juntos el tiempo”…
“Me parece importante destacarlo, hoy día, donde todos estamos apurados y muchas
veces los chicos no ven a sus padres por días y días”.
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“Espero que este Mensaje pueda ser escuchado, meditado, comprendido y aplicado.
Todo iría mucho mejor en el año que recién empezamos”.
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