GRUPOS DE HOMBRES: UNA - Feminismos, Géneros e Identidades

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GRUPOS DE HOMBRES: UNA EXPERIENCIA LIBERADORA.
Fernando Villadangos
Psicólogo Clínico - Sexólogo
AL-GARAIA, Sociedad de Sexología
Granada. Andalucía.
Presentación de la comunicación.
Con esta comunicación pretendo dar a conocer lo que significan los
GRUPOS DE HOMBRES, como experiencia innovadora en el Estado Español.
Llevamos quince años trabajando (en Septiembre de 2004) con
GRUPOS DE HOMBRES, intentando cuestionarnos lo que significa "ser hombre" y, por
extensión, qué significa "ser mujer", en nuestro contexto socio-cultural concreto, para
intentar tomar conciencia de los condicionantes que nos influyen tan fuertemente y que nos
enfrentan en tanto personas.
Cuestionar la "identidad de género" como algo predeterminado es
importante. Posibilitar espacios donde las personas, hombres o mujeres, podamos tomar
conciencia de ello, como paso previo a una transformación de lo cotidiano personal y de las
relaciones sociales y de poder, es algo imprescindible y urgente.
Los GRUPOS DE HOMBRES intentan aportar su granito de arena a
la lucha por conseguirlo. Este es nuestro deseo, ya que todos y todas tenemos mucho que
ganar con ello.
Grupos de Hombres: una experiencia liberadora.
Mi mayor sorpresa fue comprobar que, de alguna manera, esa idea
que me estaba dando vueltas en la cabeza desde hacía varios años, crear un Grupo de
Hombres para investigar juntos desde nuestras realidades y experiencias personales, era un
deseo secretamente compartido por otras muchas personas, varones como yo, dispuestos a
dar el salto de cuestionarnos a nosotros mismos con sinceridad y valentía.
Ya no está tan claro lo que es "ser todo un hombre". Y lo festejamos.
Hace ya unos años, en Septiembre de 1990, nos reunimos por primera
vez en un local de Bilbao, ocho hombres con una idea clara: queríamos investigar, discutir,
intercambiar nuestras experiencias, vivencias, puntos de vista e historias personales que,
como hombres, suponíamos que podían tener muchas cosas en común. No sabíamos qué
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sucedería o cómo se desarrollaría aquel primer grupo, pues estas experiencias eran casi
inexistentes en el Estado Español, pero nos parecía lo suficientemente atractivo e
interesante como para intentarlo.
La convocatoria partió de la Asociación Sexológica GARAIA , y
fue dirigida a las personas, varones en este caso, que habían participado en
alguna actividad de la asociación, en Talleres, charlas, o a otros hombres que sabíamos les
podía interesar.
El planteamiento que propusimos desde el principio tenía algunas
características importantes:
* INVESTIGAR en lo que significa "ser hombre", aquí y ahora, en esta sociedad
que nos ha tocado vivir.
* CREAR UN ESPACIO PARA COMPARTIR. Reflexionar, conocer diferentes
experiencias, formas de pensar y de vivir, de sentir, desde una actitud de respeto e interés
por aprender mutuamente.
* PARTIR DE LO PERSONAL, hablar y expresar lo que "yo" (en primera persona)
pienso, siento, hago... para no perdernos en generalizaciones o teorías.
* CUESTIONAR los roles sociales. Redefinir lo que comúnmente se entiende por
"lo masculino" y "lo femenino" y ser conscientes de cómo esto nos ha influido y nos
influye en nuestras vidas.
* CUESTIONAR ASIMISMO LAS RELACIONES DE PODER, intentando que
nuestros encuentros, nuestro tiempo y espacio, fuera un experimento de libertad en este
sentido, desde un planteamiento mínimamente directivo.
* PROPONER, SUGERIR Y CREAR la dinámica del propio grupo entre todos los
participantes.
Este era el planteamiento de partida, bastante genérico y abierto,
bastante "poco hecho" como para permitirnos ser los auténticos protagonistas de la
experiencia.
No había prisas, pues tampoco sabíamos a dónde podríamos llegar, o
lo que iría surgiendo en el camino. De eso se trataba, de comenzar a caminar como grupo,
haciendo el esfuerzo de interrogarnos y de sincerarnos. El mismo hecho de participar en el
grupo ya era terapeútico. Y comenzaron las preguntas: "¿Qué hacemos en un grupo de este
tipo, formado sólo por hombres?" "¿Tiene algún sentido?"...
Las respuestas las hemos ido encontrando en el proceso que, como en
la vida, es lo que realmente importa.
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El planteamiento del grupo como espacio experimental donde el
compartir entre hombres nos pudiera permitir conocer experiencias diferentes sobre la
vivencia y el aprendizaje de "lo masculino", así como paso obligado al cuestionamiento de
los factores que pudieran estar impidiendo nuestro desarrollo como personas globales que
somos y no como individuos sometidos a un rol determinado por el sexo, posibilitó que el
mismo hecho de formar parte del grupo ya significa algo terapeútico-educativo. De alguna
forma, supuso un aprendizaje nuevo en cuanto a la manera de entendernos como hombres y
la relación entre hombres y,
por consiguiente, una nueva manera de entender las
relaciones entre las personas: menos agresiva y competitiva y un poco más cálida y
solidaria.
Por tanto, estar abiertos al proceso de grupo era importante. Pararnos
para darnos cuenta de lo que va sucediendo, no sólo a un nivel verbal y manifiesto sino
también a un nivel más profundo, más actitudinal y corporal. Aprender a escucharnos en
grupo y aprender a escucharse cada uno a sí mismo.
De alguna manera, un Grupo de Hombres es una experiencia atípica
en nuestro contexto social, donde las reuniones entre hombres suelen tener objetivos bien
diferentes a dialogar e intercambiar, con sinceridad, acerca de tus sentimientos y vivencias
personales. En un contexto socio-cultural, donde los roles sexuales y la forma de entender
la vida han cambiado de manera tan rápida en tan sólo unas décadas, cada vez,
afortunadamente, existen más hombres que, como ya hace bastante tiempo otras muchas
mujeres, se están dando cuenta que los papeles sexistas asignados al hombre y a la mujer,
más que para el encuentro y el bienestar, están programados para la lucha de sexos o, de
forma más explícita, para el enfrentamiento entre hombres y mujeres y la opresión de unos
y otras.
Los privilegios del varón acaban por volverse contra él mismo ya
que, en una relación de poder, no queda espacio para el calor y la comunicación.
Entendemos los Grupos de Hombres como una consecuencia de estos
cambios sociales y, en gran medida, del cuestionamiento de los roles tradicionales por parte
de los Grupos de Mujeres de Toma de Conciencia que, desde el Movimiento Feminista,
llevan ya mucho tiempo planteando la necesidad de un cambio profundo a estos niveles.
Nuestra experiencia en el País Vasco, al igual que en otros puntos del
Estado donde funcionan grupos similares, intenta aportar un granito de arena en este
sentido.
Es decir, un Grupo de Hombres tiene sentido tanto en cuanto nos
puede permitir desde el cuestionamiento en el grupo, un cambio real en la forma de
entender nuestras vidas, nuestras relaciones con otras personas, con las mujeres y con los
otros hombres y ¡Cómo no! un cambio en la forma de entendernos a nosotros mismos en
tanto hombres y la relación con nuestro propio cuerpo, con nuestra sexualidad y nuestra
afectividad.
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Y entendemos que, tal y como están las cosas, es muy importante
contar con una estructura, con un marco (en este caso el grupo) donde poder trabajar en este
sentido. Un espacio de alguna manera "protegido", al contar con la actitud positiva de cada
integrante, pero no por ello un espacio ficticio sino muy real, en tanto nos expresamos
sobre nosotros mismos y lo que nos está sucediendo, cada cual con sus peculiaridades e
intentando clarificar lo que de común, lo que de positivo y negativo conlleva el haber
nacido con un sexo biológico determinado en nuestro contexto cultural occidental.
Entendemos, pues, esta experiencia, como un Grupo de Autoapoyo,
desde el que cuestionar para transformar, desde el que poder "darnos cuenta" para luego
aplicarlo a nuestras propias vidas y mejorar la calidad de nuestras relaciones, un poco
más satisfactorias y creativas, más respetuosas y libres de manipulación.
Los primeros encuentros los dedicamos a poner por escrito y, más
adelante en común, nuestras Historias Personales respectivas y en profundidad, haciendo
un repaso de los momentos que fueron importantes, de lo que recordábamos que "por haber
sido chico", "por haber sido hombre", nos influyó en un sentido diferente a nuestras
hermanas, amigas u otras mujeres importantes en nuestras vidas.
Y comenzaron las coincidencias, las sorpresas, sentimientos
compartidos, los miedos comunes y una fuerte sensación de encontrarnos "cojos" en tanto
persona.
Fuimos constatando desde nosotros mismos lo que teóricamente ya
suponíamos: que por haber nacido varones, todo el contexto educativo, familiar, social y
cultural que nos rodea, nos ha ido moldeando de acuerdo a un prototipo o estereotipo de
"hombre" que únicamente potenciaba y nos permitía desarrollar unos valores asociados a lo
que se entiende por "lo masculino" y que nos reprimía, despreciaba o minusvaloraba otros
valores asociados a "lo femenino" socialmente entendido.
Y de adultos pagamos el precio de estar divididos, incompletos,
defendiéndonos de nuestros propios sentimientos y muchas veces incluso sin saber qué
hacer con ellos.
Como a la mujer, se nos ha violentado en tanto persona. Y como
hombre, se nos ha educado para la agresión (competitividad, lucha, comparación con el
otro, desconfianza. . . ). La construcción del "guerrero", en un marco social de lucha y
competencia (ESPACIO PUBLICO), donde las relaciones de poder son el único código de
supervivencia, es ya algo lamentable y denunciable. A nivel personal e individual
(ESPACIO PRIVADO), significa la destrucción y el bloqueo de las claves para el bienestar
y la satisfacción en la vida. Podemos concluir que la agresión se ha vuelto contra nosotros
mismos, situando el MIEDO en el centro de nuestra existencia. Miedo que va dirigido hacia
quienes agredimos: miedo a la mujer, miedo a los demás hombres y miedo a uno mismo (a
nuestro cuerpo y a lo que de él pueda surgir).
Así se hace comprensible el alto nivel de INFELICIDAD y
FRUSTRACION que constituye la queja tan frecuente entre los varones de nuestro tiempo.
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Es necesario y urgente hacer evidente todo esto. Así como crear las
alternativas válidas y eficaces para su transformación. Los GRUPOS DE HOMBRES,
como Grupos de Autoapoyo y de Toma de Conciencia de la situación en que nos
encontramos, pueden ser una respuesta creativa que contribuya a cuestionar y transformar
tanto las relaciones personales como las relaciones sociales. Así como contribuir a una
mayor calidad real de vida.
Fernando Villadangos
Psicólogo Clínico y Sexólogo
AL-GARAIA, Sociedad de Sexología
Contacto: Telf: 958/ 52 34 91 y 608/67 09 00
E-mail: [email protected]
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