CHILE EN CUATRO MOMENTOS Nuevo volumen de 1810:

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CHILE EN CUATRO MOMENTOS Nuevo volumen de 1810:
Los clanes y bandos que bullían en 1810
El gran conflicto político que se inaugura en América con la ocupación de España por Napoleón
desata también en Chile el nacimiento de facciones que pronto entrarán en lucha. Conozca
cuáles eran.
F.J.G.
En el contexto de los profundos cambios que experimentan las provincias españolas de
América a partir de la invasión napoleónica a España en 1808, el uso del lenguaje como arma
política cobra una importancia fundamental. La sociedad chilena, de suyo inclinada a la crítica
mordaz, verá surgir una serie de palabras que sirven a las distintas facciones para motejar,
zaherir o descalificar al rival. Normalmente fueron los del bando patriota los más inclinados a
utilizar este tipo de lenguaje. He aquí algunos ejemplos:
Sarracenos: Palabra con la que los criollos más exaltados se referían a aquellos que no
querían cambios de ningún tipo en Chile. Haciendo relación con la dominación árabe en
España durante siglos, con este apodo querían aludir a que aquellos que eran contrarios a la
formación de una junta primero, y de la Independencia después, eran contrarios a la libertad.
Aunque se aplicaba por lo general a los españoles que vivían en Chile, se ha de tener en
cuenta que también hubo criollos que recibieron este apodo por ser contrarios a una nueva
forma de gobierno.
Godos: Al igual que sarraceno, normalmente se aplicaba a los españoles y a todos quienes
fuesen contrarios a las ideas juntistas e independentistas. Haciendo alusión a los invasores de
Europa en las postrimerías del Imperio Romano, con esta palabra se les quiere señalar como
bárbaros, vándalos e ignorantes.
Chapetón: Palabra del siglo XVIII utilizada en toda América y de origen poco claro. En principio
se utilizaba para designar a los españoles recién llegados, haciendo alusión a alguien inexperto
o novato. Confrontando diversas fuentes se puede señalar que, posiblemente, su origen está
en la palabra "chapeta", que quiere decir mancha de color encendido o rubor que sale en las
mejillas de los mozos avergonzados. También se refiere a la moda europea del uso del
colorete por parte de las mujeres. Entonces el chapetón sería un recién llegado que, por
inexperto, suele equivocarse y avergonzarse llenándose de rubores.
Es mejor quedarse con un origen más simple, y que dice relación con el chape o moño de la
peluca que solían usar los europeos en esa época. Por último, no hay que confundir con el
vocablo "chapetonada", palabra con la que los americanos designaban la primera enfermedad
que padecían los europeos al llegar a América, y que tiene que ver con problemas
estomacales.
La casa Otomana: Con este título se referían muchos a la numerosa e influyente familia de los
Larraín. El origen de tal denominación parece tener relación con el diálogo que tiene el Quijote
de la Mancha con su sobrina, en que le explica el origen de los linajes: "De los primeros -dice-,
que tuvieron principio humilde y que subieron a la grandeza que ahora conservan, te servirá de
ejemplo la casa otomana, que de un humilde y bajo pastor que le dio principio, está en la
cumbre que la vemos". (El Quijote, Segunda Parte, cap. 6). Tal como en la explicación del
ingenioso hidalgo, los Larraín chilenos tienen un origen más bien humilde y agrícola en el valle
del Baztán, de Navarra.
El clan de los Ochocientos: También se aplicaba este título a la familia Larraín, aunque esta
vez haciendo mención al gran número de miembros que la componían. Era característico de
las mujeres de la familia ser muy prolíficas, y muchas de ellas, con facilidad, pasaban los diez
hijos.
Pardo: Así se les llamaba a los mulatos, nacidos de negra y blanco o mestizo o al contrario.
Muy importante es el batallón de pardos que se formó en las filas patriotas. "En estos mismos
días -escribe fray Melchor Martínez- fueron citados todos los individuos de las diferentes castas
de pardos para formar y completar el batallón de este cuerpo".
Criollo: Aunque en general se entendía por criollos a aquellas personas nacidas en las
provincias de América, y que por tanto tenían un especial vínculo con el país, en la época de la
Independencia el vocablo se utilizaba con una connotación más política. Se trata, en general,
de aquellos que proceden de familias antiguas y que asumen con ardor la causa patriota. A
éstos también se les denomina patricios por su riqueza y rango.
Pueblo: Si bien por su nacimiento la gente del pueblo podría ser considerada como criolla, en la
literatura de la época no se la nombra como integrante de ese sector. Más bien se le da la
denominación de pueblo o plebe. Su componente racial es, por lo general, un mestizo de varias
generaciones o, en menor medida, descendientes de españoles que se han empobrecido.
Nobles: En Chile se otorgaron más de veinte títulos nobiliarios entre condados, marquesados y
ducados. De ellos, dos tuvieron como anexos el título de Grandes de España: el de Márquez
de Valparaíso, otorgado en 1632 a Francisco de Andía Irarrázabal y Zárate, y el de Duque de
San Carlos (único en América), otorgado a Fermín Francisco de Carvajal Vargas y Alarcón
Cortés-Monroy en 1784.
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